Sobrevuelo a la soberanía

La supuesta violación del espacio aéreo colombiano por parte de dos bombarderos rusos puso al país en alerta sobre la vulnerabilidad de su seguridad frente a otros estados de la región.

Este es un bombardero ruso Tupolev 160, el mismo modelo que violó el espacio aéreo colombiano. / Flickr: cryogenic666

El tránsito aparentemente ilegal de dos aviones rusos por cielo colombiano, ocurrido el viernes pasado, significa un reto para la política exterior y de seguridad del actual gobierno. Esta acción no tiene una respuesta obvia, ya que Rusia está lejos de ser enemigo de Colombia y de pretender retar a un Estado de la región.

Se trata de una zona de poca influencia para Moscú y en la que apenas sobresalen algunos compradores de armas, como Venezuela, u otras posibilidades de proyección multilateral con Brasil. Con esas excepciones, se debe recordar que esta Rusia, así sea la del controvertido Vladimir Putin, dista de aquella de la Guerra Fría que tanta injerencia tuvo en la región en la propagación del socialismo real.

Es importante adelantarse a las críticas de sectores que representen extremos ideológicos y que seguramente evocarán la idea de una amenaza nicaragüense o venezolana, en la que Rusia habría tomado partido a favor de éstos. Nada más lejano de la realidad y riesgosa conjetura en momentos en que Colombia se esmera por la inserción global y la proyección regional.

Si se trata de un error por parte de Rusia, resultaría inexcusable y, por ende, Moscú deberá dar las aclaraciones pertinentes porque el hecho puede afectar seriamente su imagen en una región en la que, por lo ocurrido durante la Guerra Fría, muchos todavía le endilgan la responsabilidad en la creación de guerrillas marxistas (con o sin justa causa). Es indispensable reconocer que se trata de una acción sin justificación posible, pero a la vez es urgente entender que Rusia no es aliada de Nicaragua ni de Venezuela.

En los dos países, Moscú ve compradores o clientes potenciales, pero en nada se puede asimilar a la relación que en el pasado tuvo la Unión Soviética con Cuba, como algunos sugieren. Actualmente no existe una ideología que Rusia considere expandible o exportable por el mundo, como ocurrió en la época soviética, cuando Moscú trató de llevar el comunismo desde Europa Central hasta el África subsahariana y América Latina.

El momento actual de Rusia habla de una política exterior pragmática, claro está, con algunas consideraciones ideológicas como las que han surgido en temas como Siria, el dossier nuclear iraní y el comercio global. Pero, dicha ideología en nada puede equipararse a los proyectos regionales de Caracas y Managua. Debe haber claridad: a Moscú en nada le interesan el socialismo del siglo XXI ni el sandinismo.

Por último, el tema deja una interesante lección para el gobierno colombiano. Las declaraciones enérgicas del ministro de Defensa, a propósito del mencionado incidente, contrastan con la palidez con la que esta administración asumió el supuesto espionaje de Estados Unidos, mientras otras naciones del mundo reaccionaban vehementemente. Parece que en el tema de la soberanía y el principio de no injerencia existiera un carácter selectivo que pone en entredicho, una vez más, las convicciones de la política exterior colombiana.

Seguramente, el incidente servirá para que quienes en los últimos meses han promovido una guerra con Nicaragua se regocijen asumiendo que el hecho les otorga razón. Como en otros momentos críticos de tensiones con los vecinos, debe primar la sensatez para evitar una solución que sólo puede agravar la situación.

* Profesor de la U. del Rosario.

Reacciones

Juan Carlos Pinzón Ministro de Defensa de Colombia

“La Fuerza Aérea reaccionó de manera oportuna a la violación del espacio aéreo del país por dos bombarderos rusos la semana pasada y al mismo tiempo evitó una situación crítica en este incidente. Por un lado le dieron un manejo apropiado a la situación minimizando la posibilidad de una situación crítica, pero al mismo tiempo demostraron la capacidad que hoy tiene Colombia para proteger nuestra soberanía”.

Roy Barreras Senador

“Si aviones de guerra rusos vuelven a sobrevolar el espacio aéreo del país sin permiso, como sucedió la semana pasada, deben ser derribados por la Fuerza Aérea. No basta una nota de protesta de la Cancillería; hay que advertirle claramente al gobierno ruso”.

Guillermo León León Comandante de la Fuerza Aérea Colombiana

“El primer movimiento detectado de los dos aviones de guerra fue el miércoles 30 de octubre, cuando se desplazaron desde Venezuela a Nicaragua. El otro sobrevuelo ocurrió el 1º de noviembre, pero esta vez de Nicaragua a Venezuela. Volaron a 60 millas de territorio colombiano. Dos Kfir los escoltaron hasta que abandonaron territorio colombiano”.

Ministerio de Defensa ruso

“Todos los vuelos de los aviones de la Fuerza Aérea rusa se llevan a cabo en estricta conformidad con las normas internacionales para el uso del espacio aéreo”.

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