A la sombra del golpe

Xiomara Castro, esposa del expresidente Manuel Zelaya, se juega la opción de ser jefa de Estado en Honduras.

Manuel Zelaya y su esposa, Xiomara Castro, hicieron campaña juntos. De ganar, ella se convertiría en la primera presidenta de Honduras. / AFP

Xiomara Castro quiere más que gobernar, quiere refundar Honduras. Refundar, un verbo ambicioso, pero a su juicio necesario para detener el torbellino clientelista de la política de su país, de la influencia del narcotráfico, de la corrupción. De ninguna otra manera el destino podría cambiar. Sin refundación, está convencida, un golpe de Estado como el que sacó a su marido del gobierno en 2009 podría ocurrir nuevamente.

Su apuesta para la presidencia es la promoción de una Asamblea Constitucional, pero la posibilidad de que en ella se evalúe una propuesta de reelección indefinida no resulta clara aún. Es un tema sensible, a pesar de que han pasado más de cuatro años después de la madrugada del 28 de julio de 2009. Ese día, su esposo, Manuel Zelaya, fue expulsado del país por los militares. La primera dama veía entonces como la idea de “socialismo democrático” que profesaba su marido se iba escoltada entre fusiles hacia algún lugar lejos de allí.

Los militares argumentarían que la intención de Zelaya de promover un plebiscito para acceder a la posibilidad de reelegirse era suficiente motivo para removerlo de su cargo. Zelaya, el amigo de Hugo Chávez y de Daniel Ortega, amenazaba el orden constitucional promoviendo una consulta popular que el Tribunal Supremo ya había sentenciado inadecuada. Xiomara Castro entonces asumió su papel político de primera dama y mientras su esposo se movía entre Costa Rica y Nicaragua, fue la gestora de grandes marchas a favor del mandatario depuesto. Multitudes la apoyaron.

Fue como si la semilla de la política brotara en ella de repente. Manuel Zelaya era uno de los grandes líderes del Partido Liberal, pero ella no era nadie más que su esposa. Había sido su compañera de campaña durante 2005 rumbo al poder y como primera dama se comportó acorde con el protocolo. Todo esto hasta el día en el que tuvo que volverse líder. Los tiempos iban mejor, suele argumentar, después del golpe de Estado el país anduvo al garete y ahora quiere devolverle el rumbo.

Para refundar la patria, Xiomara Castro tuvo primero que fundar un partido. En mayo de 2011, junto a su esposo, creó el Partido Libertad y Refundación (Libre), porque haber recurrido al Partido Liberal nuevamente o registrarse con el Partido Nacional —los dos movimientos tradicionales de Honduras—, más que complicado, resultaba incoherente. En la parte del discurso que corresponde a la familia Zelaya, los diputados de ambos partidos dieron la espalda al presidente cuando la institucionalidad estaba siendo golpeada. Una tercera fuerza con electorado suficiente, además de ser un aporte al debate era una bofetada al sistema.

Es un movimiento nuevo que comenzó a construirse a partir del 28 de junio de 2011, cuando por la intermediación del presidente Juan Manuel Santos de Colombia y Hugo Chávez, de Venezuela, Zelaya pudo regresar a Honduras sin temor a ir a la cárcel. Así, al final, se conjuró el golpe: el expresidente volvía a su suelo para seguir haciendo política, mientras la legitimidad de su reemplazante, Porfirio Lobo, recibía el aire necesario de la reconciliación y el reconocimiento regional. Lobo había sido electo popularmente tras un breve gobierno de transición, gobernaba en Honduras, pero Honduras había desaparecido de los escenarios internacionales a manera de represalia.

Libre tiene en el fondo la cara y el sombrero ranchero de Zelaya, aunque su esposa hoy sea la candidata y él aspire a un puesto en el Congreso Nacional: “En el momento en que él asumió la Presidencia de la República muchas veces me consultó; yo di mis opiniones y él tomó las decisiones. Ahora yo lo voy a consultar y seré yo quien tome las decisiones”, repitió Xiomara Castro durante la campaña, levantando la luz para no dar margen a poderes a la sombra. ¿Por qué cambiar la Constitución? Porque desea “revertir privatizaciones, revocar leyes que dice violan los derechos de trabajadores, campesinos y maestros. Para detener a quienes han convertido Honduras en santuario de paramilitares y narcotraficantes”.

Es casi seguro que Manuel Zelaya obtendrá su curul, así como existe una buena probabilidad de que Castro gane la contienda. Las encuestas reflejan un empate técnico con el conservador Juan Orlando Hernández, del Partido Nacional, quien goza del 28% de la intención de voto mientras ella llega al 27%. La batalla está abierta en esta nación en la que no hay margen para una segunda vuelta, aunque exista una certeza: de obtener la victoria, Castro en la presidencia y Zelaya como líder de la bancada parlamentaria, resultaría el binomio perfecto para encender la maquinaria que conduzca a su anhelada Asamblea Constitucional.

El camino a la urnas en Honduras

 

Ocho candidatosAdemás de los favoritos Xiomara Castro, del Partido Libre, y Juan Orlando Hernández, del Partido Nacional, otros seis candidatos aspiran a la presidencia hondureña. El tercero en disputa es Mauricio Villeda, del Partido Liberal, con el 17% de la intención de voto.Seguridad, una prioridadHonduras tiene una tasa de 85,5 homicidios por cada 100.000 habitantes, lo que lo convierte en uno de los países más violentos del mundo. Cerca de 20 asesinatos se presentan por día, derivados del crimen organizado y la operación de las maras (pandillas).Una candidata mujerXiomara Castro es la única mujer que aspira a la presidencia en estas elecciones. A pesar de declararse ideológicamente liberal, en su plan de gobierno no se contempla la idea de dar un debate en torno al matrimonio entre personas del mismo sexo.

 

[email protected]

@Motamotta