Sube la tensión en Turquía

El primer ministro turco culpa a la prensa internacional por la oleada de protestas antigubernamentales.

Un manifestante frente a la ofensiva con gases lacrimógenos de la policía en Estambul. / AFP
Un manifestante frente a la ofensiva con gases lacrimógenos de la policía en Estambul. / AFP

La ola de protestas en Turquía se hace imparable y los desafíos del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, sólo incrementan la indignación. Aunque el jefe de gobierno declaró que está abierto a dialogar con la oposición, también ha indicado que su paciencia frente a las manifestaciones tiene un límite y ha señalado que hay intereses foráneos impulsando las movilizaciones.

Después de que la policía evacuara con gases lacrimógenos y cañones de agua a presión la emblemática plaza Taksim de Estambul, ocupada desde hace doce días por los manifestantes antigubernamentales, Erdogan dio un discurso ante su grupo parlamentario en el que volvió a echar la culpa de las protestas a la prensa internacional y a las redes sociales en internet, y advirtió a los manifestantes que no habrá más tolerancia con ellos.

“La prensa internacional, sistemáticamente desinformada, ha llevado a cabo un ataque contra Turquía”, fue la frase del primer ministro, quien agregó que tras las pequeñas protestas iniciales de ambientalistas contra la demolición del parque Gezi, las manifestaciones entraron en una “espiral de violencia” que no se puede entender como una lucha por derechos democráticos. El responsable de prensa del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, siglas en turco), Ali Sahin, reclamó una regulación para Twitter, por tratarse de una red “más peligrosa que un carro bomba”.

Las declaraciones no sólo calentaron los ánimos de los manifestantes, que siguieron protagonizando choques con la policía en otras zonas de la ciudad, sino que sorprendieron incluso a los seguidores del Gobierno, que esperaban que el mandatario saliera a calmar los ánimos en vez de incrementar las tensiones.

Semejante anuncio fue interpretado por los analistas como un intento de Erdogan por consolidar su poder en un momento en que siente una carencia de apoyo. También se especula que busca encender los ánimos de los islamistas que lo siguen, para contar con ese electorado en las elecciones municipales de marzo de 2014. El primer ministro llamó a sus seguidores a que le expresen su apoyo el próximo fin de semana en grandes manifestaciones convocadas por el AKP en Estambul y Ankara.

 

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