¿Qué sucede con los vendedores ambulantes en la India?

Las principales ciudades del país han vivido diversas transformaciones, forjando un vibrante espacio público marcado por el desarrollo y la pobreza.

Una mujer india vende verduras a un cliente en su tienda ambulante en Mumbai.AFP

Las calles en las ciudades más importantes de la India podrían considerarse uno de los principales mercados y viviendas informales en el mundo.

Hyderabad, Chennai y Bangalore son algunas de las  ciudades que, tras un impresionante despegue económico vivido desde la década de los noventa a causa de una masiva inversión en desarrollo de tecnología y software, fueron convirtiéndose en cosmopolitas. Sin embargo, este mismo desarrollo también ocultó una población en condiciones de pobreza extrema que además ha generado un escenario particular para el comercio y los negocios en el espacio público.

El ejercicio de la venta informal a manos de los más pobres se convirtió en la principal fuente de ingreso para los que dejaron el campo con la idea de encontrar una mejor calidad de vida en las grandes ciudades. 

Una surtida oferta de bienes y servicios para el transeúnte hace de las calles de estas ciudades unos de los más diversos y coloridos mercados en los que se encuentra desde servicios de reparación de electrodomésticos y barbería al aire libre hasta venta de frutas y vegetales. Un fenómeno que pone sobre la mesa toda una nueva dinámica en el uso del espacio público en las ciudades. 

 

En el campo jurídico…

Desde el año 1985 el Gobierno emprendió la integración de la venta informal en el espacio público como una práctica constitucionalmente protegida sujeta a restricciones razonables. Posteriormente, en 2004, se consolidó una política nacional en donde se reconocía la legalidad de la venta informal en las calles promoviendo planes de discusión e integración de numerosas  agrupaciones, sindicatos y grupos de vendedores informales organizados a lo largo del país.

Asimismo, en un acta emitida por el Ministerio de Ley y Justicia junto con los sindicatos y demás grupos organizados de trabajadores en el año 2014, se reconoció a los vendedores informales como entes activos en la economía del país, conformando así un departamento y comité a cargo del funcionamiento del ejercicio de la venta ambulante.

Organizaciones sin ánimo de lucro y el recién conformado comité de venta ambulante ciudadano (CVAC) –  a partir del acta – comenzaron entonces a adelantar un censo a lo largo del país con el fin de establecer un número considerable de vendedores para realizar pruebas piloto y finalmente introducir del acta en el mercado informal de India. 

 

En datos

Estadísticas realizadas por la ‘Society for Promotion of Area Resource Centres’ (SPARC)  junto a la ‘Society for Participatory Research’ (SPARC) han registrado en los últimos años más de 15.000.000 vendedores ambulantes sólo en los estados de  Tamil Nadu, Andhra Pradesh y Karnataka. 

Una de las principales razones por las cuales se concentran importantes cantidades de vendedores informales en las principales ciudades parte de una problemática agrícola en el país. Un 67% de la población del campo se encuentra en una situación de pobreza extrema; tierras infértiles, pocas oportunidades de empleo y ausencia de políticas de protección y acompañamiento al indio agricultor, lo que da como resultado abandono del campo y migración a la urbe.

Otro porcentaje significativo, revelado en las estadísticas realizadas por SPARC, se encuentra asociado con el ámbito familiar; 12% de aquellos que han migrado a las ciudades y se desempeñan en la venta informal lo han hecho a causa de conflictos en su lugar de origen: violencia, amenazas de muerte, divorcios, asesinatos, entre otros; escenario que también ha sido desprotegido por el ministerio a cargo. 

Indudablemente la masiva cantidad de vendedores y lo caóticas que pueden llegar a ser estas ciudades – dejando a un lado el tráfico en la India –, ha generado un descontento y malestar entre sus habitantes. Intentos de desalojo, apropiación de la mercancía a manos de la Policía, entre otros inconvenientes con los vendedores, han ido en reversa con la idea de integrarlos en la dinámica de la ciudad. 

 

Lo que piensan los vendedores…

 

Ubicada en la esquina de una de las principales calles de Hyderabad hace más de 10 años, Sangheeta, oriunda de la ciudad de Orissa, en el norte del país cuenta -con un inglés trastocado- que el problema radica en que el gobierno “no se da cuenta de que somos una parte fundamental en la seguridad y desarrollo de las ciudades. Si nos apoyara los puestos de venta informal no sólo le darían más vivacidad y color a las calles sino que las harían más seguras y serían claves para el avance económico en conjunto con las grandes empresas a partir de las ventas por menudeo y la oferta de servicios. En cambio de eso sólo tenemos temor de que en cualquier momento nos roben la mercancía o que la patrulla de la Policía venga y se lleve todo. Para ellos nosotros no debemos estar aquí, nos quieren borrar no importa el cómo.”

Si bien, el trabajo con los vendedores informales ha tenido más acogida en el estado de Maharashtra, organizaciones y sindicatos han intentado expandir el exitoso proceso que se lleva desde los años ochenta allí en el resto del país. 

 

Un balance…

 

La consolidación del acta que regulará en pleno las ventas ambulantes y la esperanza que tienen muchos de los vendedores para el uso de las calles sin miedo a perder su mercancía o ser llevados a la cárcel deja en entredicho dos temas. Por una parte, el intento del Gobierno Indio para formalizar al vendedor ambulante en la economía del país da un ejemplo excepcional sobre su integración y acompañamiento.

Además, el cumplimiento del acta a cabalidad y la organización que se tenga para el cobijamiento de todos los vendedores en las principales ciudades a lo largo del país es una responsabilidad no sólo con aquellos que se ven beneficiados por ella, sino también para darle un nuevo giro a las dinámicas de las cosmopolitas ciudades del continente asiático.