La suma de todos los males

La escasez de productos básicos, las protestas y la crisis económica llevan de a poco hacia el que parece el momento más difícil del mandato de Nicolás Maduro.

El pasado 24 de enero tuvo lugar una marcha contra el Gobierno en Caracas. /AFP

Los últimos días no han dejado de traer complicaciones para el gobierno de Venezuela y daría la impresión de que las dificultades se acumularan a medida que avanza el tiempo. El profundo temblor que causó la vertiginosa caída del precio del petróleo no derriba al chavismo, pero al menos sacude sus cimientos: la crisis parece cada vez más una crisis y no una “guerra económica”, como suelen decir los voceros del gobierno y el propio presidente Nicolás Maduro. Las filas en los supermercados se toman cuadras enteras, la Guardia Nacional Bolivariana las controla para evitar riñas y saqueos, productos básicos escasean, la oposición convoca a marchas de protesta y pide un cambio inmediato, e incluso se oyen acusaciones a un sector del chavismo por supuestos nexos con narcos.

Es como si Caracas estuviera pasando una mala noche, y mientras los males se juntan la oposición parece entender que es el momento propicio para lanzar una ofensiva política y amplificar nacional e internacionalmente el ruido que están causando los problemas. Ante el mal rato, la atención se centra en sus líderes, uno de ellos detenido (Leopoldo López), y las que ellos consideran las salidas adecuadas para enderezar el rumbo que el gobierno no considera perdido.

Las cifras se repiten, en especial la de la inflación del 64%, y ante el rumor de que se avecinan protestas lideradas por adversarios del chavismo, el Mindefensa le da al Ejército la posibilidad de emplear fuego real si las manifestaciones se salen de rienda, y al tiempo agencias de derechos humanos claman atención por los presuntos abusos policiales cometidos hace un año en las protestas.

El ánimo político de Venezuela se percibe alterado entre quienes tienen el poder y quienes aspiran a él, una verdad que deja de ser tan obvia si se tiene en cuenta que quizá se aproxima una nueva ola de indignados en las calles, la cual posiblemente lleve a un pico la usual tensión entre las partes.

Maduro y su equipo han hecho lo que creen correcto para paliar los efectos por la baja de ingresos y siguen firmes en sus convicciones. Este año habrá elecciones legislativas, en fecha por definir, y desde ya parecen configurarse las apuestas de los sectores entre percepciones de mejora de cara al futuro y el fracaso de la gestión en el Palacio de Miraflores.

*Uso de armas letales en protestas

Las próximas semanas se anticipan convulsas en Venezuela, no sólo por el llamado del líder opositor, Henrique Capriles, a tomar de nuevo la calle, sino por la nueva disposición del ministro de Defensa, Vladimir Padrino, quien, según la Gaceta Oficial del 27 de enero de 2015, autoriza a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) el “empleo de armas de fuego” durante reuniones públicas y manifestaciones, mediante la construcción de criterios para graduar el uso de la fuerza por parte de funcionarias y funcionarios militares. El texto también especifica que los funcionarios deben emplear el menor nivel de fuerza posible en el control del orden público durante protestas. Organismos de derechos humanos advierten el riesgo del exceso en el uso de la fuerza en las calles, pues el año pasado, durante las 6.369 protestas reportadas (y aun sin disposición oficial), murieron 43 personas, más de 600 resultaron heridas y cerca de 3.000 fueron detenidas arbitrariamente, entre ellas 287 menores de edad. Según el Foro Penal Venezolano, 57 permanecen detenidas.

Human Rights Watch denunció la situación en su informe anual: “La acumulación de poder en el Ejecutivo y la erosión de las garantías individuales ha permitido al gobierno venezolano intimidar, convertirse en censor y perseguir a sus críticos”.

Abogados venezolanos señalan que las nuevas normas del Ministerio de Defensa van en contravía del artículo 68 de la Constitución, que “prohíbe el uso de armas de fuego y sustancias tóxicas en el control de manifestaciones pacíficas”.

* Acusación contra el círculo chavista

En medio del agitado clima social y la complicada situación económica, el entorno del chavismo comienza a verse salpicado por graves denuncias. El diario ABC de España, de clara línea opositora al chavismo, señaló en un artículo que Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional y número dos del chavismo, tenía una investigación abierta en la fiscalía federal del Distrito Sur de Nueva York por supuestos lazos con el cartel de los Soles, algo que habría denunciado Leamsy Salazar, un alto cargo militar venezolano que habría viajado a Estados Unidos en diciembre de 2014 para testificar contra Cabello. En entrevista con la emisora Blu Radio, Cabello aseguró que esas acusaciones no son más que “calumnias e infamias”. Salazar implicó también al gobernador del estado de Aragua, Tareck el Aissami, y al ministro de Industria venezolano, José David Cabello, además de la petrolera PDVSA como encargada del lavado de dinero procedente del cartel, de acuerdo con ABC.

Según Carlos Ramírez López, abogado venezolano, la deserción de Salazar habría desatado una investigación muy fuerte entre los integrantes de la seguridad presidencial, la cual habría provocado la deserción de otros ocho militares del anillo de seguridad de Maduro. De acuerdo con la información de Ramírez López, los militares respaldarían la información de Salazar.
El gobierno estadounidense no se ha pronunciado al respecto, pero Cabello anunció denuncias contra ABC y otros medios nacionales por replicar la información “sin aportar pruebas”.

* Desabastecimiento es cercano al 30%

Leche, harina, papel higiénico y detergente son los productos más buscados en los supermercados de Venezuela y no siempre son encontrados con éxito. No es que los anaqueles estén vacíos, sino que la oferta de estos productos es baja. La falta de abastecimiento ha llevado a que la gente idee fórmulas para comprarlos, como crear un chat común en sus teléfonos celulares para avisar a los demás en qué lugar se pueden comprar. Todo esto al margen de las largas filas que deben soportar por la misma escasez y la necesidad de las personas.

El economista y analista venezolano Ángel Alayón describe la situación como un círculo vicioso: “Hay escasez, se produce un racionamiento y cuando la gente compra más de lo que necesita se profundiza la escasez, y si hay más escasez hay más gente dispuesta a comprar”.
El gobierno ha regulado la cantidad de algunos productos que pueden comprar los ciudadanos, pero la medida no ha logrado paliar la situación. Aunque de manera oficial el Banco Central de Venezuela cifra el desabastecimiento entre el 28 y el 30%, registros no oficiales sostienen que el índice está entre el 40 y el 45%.

Los expertos advierten que una de las principales causas del problema es el complejo sistema cambiario que prevalece en las importaciones y que el gobierno intentó solucionar con cambios que agilizan la compra y venta de divisas. Dichas modificaciones fueron implementadas el 22 de enero y aún es prematuro evaluar su efecto, aunque en las calles prevalezca el descontento.

* Aprobación de Maduro, en 22%

En momentos en que el gobierno de Nicolás Maduro enfrenta recesión, inflación y los precios del petróleo caen a mínimos históricos, una oposición recargada vuelve al ruedo político (luego de meses de tropiezos, peleas internas y silencios). La visita de tres expresidentes latinoamericanos a Caracas (invitados por la opositora María Corina Machado) alteró al gobierno, que los acusó de prestarse para “los planes golpistas de la oposición”. En la cumbre de la Celac, en Costa Rica, Maduro dijo que no está “dispuesto a soportar la injerencia de factores de derecha internacional en asuntos propios del Estado venezolano”. Y es que de nuevo aparecen en el escenario político los llamados a su renuncia, respaldados, en varias ocasiones, por voces foráneas que analizan la mala gestión de la administración chavista. Para completar, la encuestadora Datanálisis reveló que la aprobación del presidente cayó a un mínimo del 22%, lo que, además, le complica el panorama para las elecciones parlamentarias de finales de año. Maduro enfrenta dificultades, pues deberá tomar medidas que podrían costarle aún más puntos: devaluar y aumentar el precio de la gasolina.