Suspenden a la presidenta de Corea del Sur por corrupción (pero no es el primer caso en ese país)

Tras la decisión del Parlamento, la Corte Constitucional tendrá seis meses para decidir si Park Geun Hye se queda en su puesto o se aparta. Casi todos sus predecesores desde 1987 tuvieron que responder por este tipo de crímenes.

Park Geun Hye durante un discurso público en noviembre, desde la Casa Azul en Seúl.AFP

Este viernes, el Parlamento surcoreano ha tomado una decisión con celeridad: suspendió a la presidenta Park Geun Hye de su cargo con 234 votos a favor y 54 en contra. Park continuará viviendo en la Casa Azul —el domicilio presidencial— y seguirá devengando su salario, sin tener funciones de gobierno, hasta que la Corte Constitucional decida si la destituye de manera definitiva o no en los próximos seis meses. El primer ministro, Hwang Kyo Ahn, de 59 años, tomará el poder de manera temporal.

De acuerdo con las investigaciones, Park permitió que Choi Soon-il, hija de su mentor espiritual, Choi Tae-min, utilizara su influencia política para enriquecerse. La relación cercana con Park y sus líderes de equipo, Ahn Jong-bum y Jeong Ho-sung, le habrían dado vía líbre para extorsionar a diversos conglomerados familiares, de los que obtuvo al menos US$75 millones. Tanto Ahn como Jeong se encuentran ahora en la cárcel por haber ayudado a Choi, quien está también en prisión a la espera de un juicio por coacción y abuso de poder.

Durante todo el proceso, que comenzó en octubre de este año, Park ha aceptado parte de la culpa e incluso, a finales de noviembre, se ofreció a retirarse del cargo para crear un gobierno de transición con miras a unas nuevas elecciones (el Parlamento no lo aceptó y la acusó de querer evadir el proceso de destitución en su contra). Tras su suspensión, dijo: “Quiero disculparme ante todos los surcoreanos por este caos nacional que he creado por mi negligencia, en momentos en que nuestro país afronta tantas dificultades, desde la economía a la defensa nacional”.

La corrupción ha sido un pecado venal entre los presidentes surcoreanos desde 1987, cuando hubo las primeras elecciones democráticas. Habría que empezar, entonces, por el primer presidente de la era democrática: Roh Tae-woo. General retirado de la Armada, Roh cumplió indemne su periodo de cinco años entre 1988 y 1993. Sin embargo, su sucesor, Kim Young-sam, lanzó una campaña anticorrupción en la cual Roh fue uno de los principales implicados: fue juzgado y enviado a la cárcel en agosto de 1996 por soborno, traición y corrupción. Su sentencia fue reducida de 22 años y medio a 17 tras una apelación. En 1997, fue perdonado por Kim a pesar de que aún debe más de US$230 millones a la nación, que fueron adquiridos de manera ilegal. Hoy tiene 83 años.

La corrupción también tocó la presidencia de Kim Young-sam (1993-1998). Aunque lanzó una campaña anticorrupción en la que decenas de militares y empleados públicos renunciaron a sus puestos o fueron enviados a la cárcel, su imagen fue dañada después de que uno de sus hijos fuera encarcelado por soborno y evasión de impuestos.

Otro Kim siguió en la presidencia entre 1998 y 2003: Kim Dae-Jung. Fue premio Nobel de Paz por su trabajo en derechos humanos en su país y en Asia y sobre todo por sus intenciones de pacificar las relaciones entre su gobierno y el del entonces dictador norcoreano Kim Jong-il, con quien se reunió en 2000. Sin embargo, justo por esa reunión se desató un escándalo: de acuerdo con investigaciones independientes, la administración de Kim habría pagado más de US$150 millones al gobierno de Corea del Norte para que tal reunión sucediera. Los recursos habrían sido transferidos a través de Hyundai Asan, que tiene activos en ambos países y habría servido como intermediaria para realizar pagos indebidos.

Y la historia sigue. Entre 2003 y 2008, Roh Moo-hyun lideró el país. Poco después de comenzar su mandato, Roh apoyó de manera pública a uno de los partidos políticos nacionales, lo que, según las normas constitucionales, significa una pérdida de imparcialidad. Entonces el Parlamento hizo lo mismo que hoy ha hecho con la presidenta Park: abrió un proceso de destitución y lo suspendió del cargo. Roh contó con suerte: la Corte Constitucional lo reafirmó en su puesto. Su proceso de destitución fue, contrario a lo que sucede hoy con Park, bastante impopular, hasta el punto de que él y su partido obtuvieron un alto porcentaje de los escaños en las elecciones parlamentarias que siguieron a su proceso de destitución. Tras ser incriminado en una nueva investigación por corrupción, Roh se suicidó.

Lee Myung-bak gobernó entre 2008 y 2013. Para cuando tomó la presidencia, ya había sido alcalde de Seúl y CEO de Hyundai, graduado de la Universidad de Corea y también de la Universidad Paris Diderot. Entre su hoja de vida también estaba la fundación de BBK, una compañía bancaria que quebró a poco más de un año de su fundación y dejó a 5.500 inversores en la quiebra. Sus socios fueron investigados por malversación de fondos y por fijar precios de manera ilegal. Lee, en últimas, quedó libre de toda culpa.

De ese modo, a pesar de que los escándalos de corrupción han rodeado las presidencias previas, la presidenta Park podría ser la primera mandataria en dejar su período a medias. ¿Quién podría reemplazarla en caso de que se lancen nuevas elecciones? De acuerdo con The New York Times, hay cuatro candidatos esenciales en fila: el primer ministro Hwang Kyo Ahn (que, como Park, tiene muy baja popularidad); el líder del partido Democrático, Moon Jae-In (que ya se había lanzado a la presidencia en 2012 y perdió por poco ante Park); el actual secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon (quien se presentaría como candidato, a pesar de que aún no tiene partido, después de que termine su periodo en Naciones Unidas este año), y el alcalde de Seongnam, Lee Jae-Myeong, de 51 años, un opositor férreo de la presidenta Park.

 

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