Tailandia persigue a los periodistas que denunciaron el tráfico de personas

El australiano Alan Morison y la tailandesa Chutima Sidasathian se enfrentarían a siete años de prisión.

En apenas dos días, cerca de 2.000 personas fueron rescatadas frente a las costas de Malasia tras haber sido abandonados por traficantes en el marAFP

 Cuando la crisis del tráfico de inmigrantes en el Sudeste Asiático ha adquirido repercusión internacional, los dos periodistas que empezaron a denunciar este problema están siendo perseguidos judicialmente en Tailandia.

El australiano Alan Morison y la tailandesa Chutima Sidasathian, editor y redactora de un pequeño portal de noticias en la isla de Phuket, han sido demandados por la Marina tailandesa y se enfrentan a siete años de prisión.

Están acusados de la publicación de una noticia en julio de 2013 en la que citaban una de las noticias con las que la agencia Reuters ganó al año siguiente el premio Pulitzer por su cobertura del tráfico humano en el sur de Tailandia.

Morison y Chutima fueron de los primeros periodistas en denunciar el tráfico de inmigrantes de Birmania (Myanmar) y Bangladesh, muchos de la minoría musulmana rohinyá, en barcos en el golfo de Bengala y el mar de Andamán en 2008 y 2009.

Las autoridades empujaban los barcos con inmigrantes hacia alta mar, pero una parte conseguían desembarcar en las costas de Tailandia, donde eran aprehendidos y llevados a centros de detención.

Muchos eran deportados, pero una parte terminaban en las redes del tráfico de personas, que se convirtió en un lucrativo negocio en el que estaban implicados policías y funcionarios tailandeses.

"Lo que estaba pasando era inhumano e inaceptable", indicó a Efe Morison, quien afirmó que durante estos años desarrollaron sentimientos de "empatía" hacia la suerte de los rohinyás y otros inmigrantes.

El tráfico se disparó tras la violencia sectaria en 2012 en el oeste de Birmania, en la que murieron más de 200 personas y unos 140.000, en su mayoría rohinyás, perdieron sus hogares y viven desde entonces en campos de desplazados en situación deplorable, según las ONG y la ONU.

"Incluso traficantes de droga cambiaron de mercado y empezaron a traficar con inmigrantes", apostilló Morison.

Los periodistas del Phuketwan utilizaban sus limitados recursos en investigar el flujo de los barcos con hombres, mujeres y niños y también trabajaron con medios internacionales, incluidos los periodistas de Reuters que ganaron el Pulitzer.

Los problemas para estos periodistas locales llegaron en diciembre de 2013, cuando la Policía de Phuket, una turística isla tailandesa en el mar de Andamán, les comunicó que la Marina había presentado una demanda en su contra.

Los acusaba de difamación y de vulnerar la polémica ley de Internet por citar un párrafo de la agencia Reuters que implicaba supuestamente a "fuerzas navales tailandesas" en el tráfico de inmigrantes.

Según Morison, la Marina tailandesa tradujo erróneamente la frase como "la Marina Real Tailandesa", mientras que el párrafo se refería a buques tailandeses que podían ser de otros cuerpos policiales o militares.

Los periodistas se han negado a pedir "disculpas" como le han pedido desde la Marina tailandesa, a pesar del "desgaste económico y moral" del proceso en el que fueron imputados en abril del año pasado.

Además, el australiano confesó sentirse "defraudado" con los directivos de Reuters por la falta de apoyo, al tiempo que se congratuló porque sus periodistas ganaran el Pulitzer y consiguieran que "los espíritus de los muertos fueran escuchados".

El próximo julio, la pareja ha sido convocada en el tribunal provincial de Phuket para una vista.

Si son declarados culpables se enfrentan a siete años de prisión, aunque ellos están preparados para apelar las veces que haga falta e incluso a ir a prisión.

"Siete años de prisión por publicar un párrafo es demasiado. A pesar del hecho de que la historia es de Reuters y de que otros medios publicaron la historia, incluso en tailandés, la Marina tailandesa decidió ir sólo en contra de Phuketwan", aseveró el periodista australiano.

La Marina también presentó cargos contra la agencia Reuters, pero su caso se ha ido retrasando y aún no ha llegado a los juzgados.

Más de 3.000 inmigrantes han desembarcado en Indonesia, Malasia y Tailandia en las últimas semanas y cientos han perecido en los campos clandestinos en la jungla de la frontera malasio-tailandesa.

Muchos son embaucados por los traficantes de personas, mientras que los rohinyás huyen de la persecución y hasta la "limpieza étnica", según Human Rights Watch, en Birmania, donde no son reconocidos como ciudadanos.