Talibanes secuestran perro de guerra en Afganistán

En un video publicado en línea, un grupo talibán asegura haber capturado un importante rehén: un perro de combate al servicio de las fuerzas estadounidenses que se encuentran en Afganistán.

Un perro antiexplosivos durante una misión en Irak. / Flickr: The U.S. Army

Suena risible, y también muy cruel, pero los perros militares son, quizá, una de las mejores armas en el arsenal de un país que el año pasado invirtió US$600.400 millones en su presupuesto de defensa.

Se estima que cerca de dos tercios de las bajas militares en Afganistán se deben a artefactos explosivos improvisados (IED, por sus siglas en inglés), que los insurgentes convenientemente instalan al lado de caminos transitados por las fuerzas militares de la OTAN. Las estadísticas oficiales aseguran que cuando las tropas utilizan detectores de metales, entre otros sofisticados sensores electrónicos adoptados para uso de la infantería, o drones y aviones tripulados, la probabilidad de encontrar un aparato explosivo es de 50%. Esta cifra aumenta a 80% cuando se utiliza un perro, en especial un labrador.

De acuerdo con cifras publicadas por la revista Foreign Policy, un perro entrenado para usos militares cuesta, en promedio, US$40.000 dólares. En el punto más alto de la guerra en Afganistán, se calcula que más de 600 perros fueron desplegados para usos varios, principalmente la detección de explosivos. El ejército estadounidense emplea más de 3.000 perros.

Con estas cifras en mente, la captura de los talibanes parece, entonces, un asunto más serio. Más aún si se tiene en cuenta que en el asalto que acabó con la vida de Osama Bin Laden en Pakistán se empleó un perro, equipado con un chaleco lleno de tecnología que, se cree, les permitió a los comandos especiales detectar posibles bombas e hizo las veces de enviado de avanzada durante la redada.

Además de detectar bombas, los perros son usados ampliamente por los militares para labores de combate, como si se tratara de un soldado más. Según cifras publicadas por Fast Company, las fuerzas estadounidenses han invertido más de US$80.000 para adquirir tecnología de punta con la cual equipar a los perros: chalecos con cámaras infrarrojas, micrófonos y parlantes que les permiten a las tropas ver en lugares de difícil acceso o detrás de un muro, por ejemplo. Los distintos equipos de estos chalecos le permiten al manejador estar en contacto permanente con el perro y darle órdenes, incluso en situaciones que requieren absoluto sigilo (los chalecos están hechos sin metal, por lo que dejan menos rastros a la hora de intentar detectarlos).

El costo de estos chalecos puede sobrepasar los US$30.000, dependiendo del nivel de equipamiento. Además de servir como vehículo para llevar tecnología en combate, el chaleco permite que, por ejemplo, un perro pueda saltar con una persona en paracaídas, una técnica que ha sido utilizada por tropas especiales británicas en Afganistán.

La importancia estratégica de estos perros es tal que incluso si un perro llega a ser herido en combate es extraído en helicóptero para intervenirlo, siguiendo el mismo protocolo utilizado para un soldado cualquiera.

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