¿Por qué tan pocos quieren ser Nigeria?; Boko Haram siembra el terror

Nace “Yo soy Nigeria”, una consigna que pretende llamar la atención sobre las masacres que cometen desde hace seis años el grupo terrorista.

El “Je suis Charlie” que nació tras la masacre en la revista satírica francesa Charlie Hebdo rompió todos los récords. Millones de personas alrededor del mundo se sumaron a esta iniciativa, que buscaba protestar contra el terrorismo. Días después nació en las redes “Je suis Nigeria”, una consigna que pretendía llamar la atención mundial sobre las masacres que casi a diario cometen desde hace seis años los militantes del grupo terrorista Boko Haram en el estado de Borno, en Nigeria. Según informaciones extraoficiales, el mismo día en que los extremistas diezmaron a la redacción del semanario francés, los islamistas nigerianos habrían matado en la ciudad de Baga y alrededores a cerca de dos mil personas. La masacre más grave desde que ese grupo islamista se alzó en armas en 2009, según expertos.

Sin embargo, “Je suis Nigeria” no ha tenido el efecto del eslogan original. ¿Por qué? Es muy difícil confirmar las matanzas que comete Boko Haram en el país. Mientras que algunos medios hacen eco de testimonios de personas que narran el horror, el gobierno sale a desmentir los hechos. Algunos cifran los muertos en 150, mientras que otras fuentes hablan de 2.000. Diferencias abismales. Adicionalmente, la prensa hace titulares de supuestos ataques de este grupo extremista, pero no da detalles. Son las redes sociales las que dan los primeros datos de las tragedias y la información se queda ahí. Un periodista del diario The Punch le dijo a este diario que las zonas donde actúa el grupo terrorista están incomunicadas, pues los extremistas volaron las torres repetidoras y no hay celulares. Los funcionarios no confirman los datos porque carecen de información. Por su parte, el ejército nigeriano, que suele minimizar los balances de muertos y tachó los últimos hechos de "sensacionalistas". El presidente Goodluck Jonathan emitió un comunicado que condena los ataques parisinos, pero hasta ahora ha guardado silencio sobre los acontecimientos sangrientos en el noreste del país.

Un senador que representa al estado de Borno, cuna de Boko Haram, aseguró a la prensa que “no sé cuántas personas han muerto, pero, por lo menos el 70% del área está en manos de Boko Haram”. El jefe de la diplomacia estadounidense John Kerry habla de "crímenes contra la humanidad”.

Muchos comentaristas se asombran de la débil reacción internacional a las masacres de Boko Haram, cuando el ataque yihadista contra Charlie Hebdo y los hechos posteriores en París, que causaron la muerte de 17 personas, estuvieron en primera plana más de una semana, con enormes manifestaciones e indignación generalizada y hasta la jefe de la diplomacia europea, Federica Mogherini, reconoció que es "hipócrita" no relacionar a los yihadistas de Boko Haram y los que atacaron en París. Según Human Right Watch (HRW) no es posible dar un balance preciso por el momento, ya que "nadie se ha quedado para contar los muertos", dijo, citando a uno de los habitantes que escapó de la masacre.

Ya Nigeria había captado la atención internacional en abril de 2014 cuando el grupo armado secuestró centenares de jovencitas estudiantes. Desde el papa Francisco, la niña afgana Nobel de Paz, Malala, y la primera dama Michelle Obama hicieron mundial el lema: “Devuelvan a nuestras niñas”. El movimiento duró poco y tampoco solucionó la situación. Meses después, Boko Haram secuestró a más mujeres. Solo la semana pasada, testigos informaron que más de 500 mujeres y cientos de niños habían sido raptados por los extremistas en Baga. Esta cifra no ha podido ser confirmada a través de fuentes independientes, pero la versión de una de las secuestradas, que logró escapar, es que todas están retenidas en una escuela.

Con información que entregan diferentes testigos, organizaciones como Amnistía Internacional, tratan de mostrarle al mundo la magnitud de lo que se vive en Nigeria. Un testigo le dijo a la ONG que durante el asalto a la localidad de Baga (cuyo asalto comenzó el 3 de enero). “Mataron a mucha gente. Vi tal vez a 100 muertos en aquel momento en Baga. Me escondí entre los árboles, y mientras huíamos, seguían disparando y matando!, dijo un testigo, un hombre que describe AI como “de unos 50 años”. Otras mujer dijo que “había cadáveres dondequiera que uno mirara”.
Estos testimonios coinciden con las afirmaciones de funcionarios locales y testigos consultados por agencias de noticias como AFP, que dicen que vieron en las calles de Baga cadáveres en descomposición. Un hombre que escapó de Baga tras permanecer tres días escondido dijo que estuvo caminando entre cadáveres durante cinco kilómetros en su huida. Según las autoridades locales, al menos 16 aldeas cercanas a Baga fueron quemadas, y unas 20.000 personas huyeron.

Seis años de horror

Clasificado entre las organizaciones terroristas por Nigeria y Estados Unidos, Boko Haram dice combatir por la creación de un Estado islámico en el norte de Nigeria, dominado por los musulmanes. Este grupo extremista se opone a cualquier tipo de influencia occidental y por eso ataca los colegios donde se imparten las enseñanzas que se alejan del Islam. Votar, asistir a la escuela o el uso de alguna prenda occidental es una falta grave y asimismo es castigada. El nombre oficial del grupo es Jama’atu Ahlis Sunna Lidda’awati wal-Jihad que significa El pueblo comprometido con la difusión de las enseñanzas del Profeta y la Jihad, es conocido en el norte como Boko Haram, que significa la Prohibición de occidente o de lo falso.

Desde el año pasado iniciaron una campaña para establecer un califato islámico en el norte del país. En seis años, según datos no oficiales, en los últimos años sus víctimas mortales ya suman más de 15.000 personas y una destrucción sin precedentes. Reclutan menores de edad entre los pueblos pobres y desempleados del estado de Borno. En Nigeria existen 200 grupos tribales y sufre múltiples tensiones por sus profundas diferencias políticas, socioeconómicas, religiosas y territoriales.

Sin embargo, el fondo del problema no es solo el terrorismo, sino las dificultades para encontrar un equilibrio político entre el norte musulmán y el sur cristiano animista. Mauricio Jaramillo, profesor de la Universidad del Rosario, explica: “La violencia sistemática contra la población cristiana comenzó con la elección del actual presidente, Goodluck Jonathan, cuando éste decidió alterar el principio del zoning, un acuerdo informal y no escrito, para que al término de dos mandatos, la presidencia del país cambie de comunidad religiosa.

Por lo tanto, se suponía que un presidente del norte musulmán debía permanecer hasta 2015, pero ante la muerte del entonces mandatario Umaru Yar’Adua, el vice presidente Jonathan, representante del sur cristiano, asumió el cargo. Algunos esperaban que él renunciara para permitir que un musulmán dirigiera el país hasta 2015, tal como lo planteaba el zoning. No obstante, Jonathan decidió permanecer como presidente encargado, y posteriormente presentarse para las elecciones de 2011 en las que venció al rival del norte musulmán, Atiku Abubakar”.

La violencia de Boko Haram puede estar relacionada con las próximas elecciones legislativas y presidenciales, el próximo 14 de febrero. El presidente Jonathan vuelve a ser candidato presidencial y compite con el exdictador militar Muhamadu Buhari, de 72 años, candidato por cuarta vez.

Chad envía tropas

En los últimos años, Boko Haram ha ampliado su dominio más allá de las fronteras de Nigeria, primera economía de África y el país más poblado del continente. En el vecino Camerún, Chad y Níger han cometido actos terroristas. “El gobierno del presidente saliente está más preocupado por su reelección que por la respuesta a dar a Boko Haram", dijo a la radio RFI Marc-Antoine Pérouse de Montclos, investigador del Instituto francés de geopolítica. De manera más general, el sur de Nigeria, donde se concentra lo esencial de las riquezas del país y en especial las valiosas reservas petroleras, es ampliamente indiferente a los dramas que suceden en el lejano noreste.

El ejército de Chad envió tropas a Camerún para luchar contra los islamistas armados. Horas antes, el parlamento de Chad había autorizado el envío de soldados "en apoyo a las fuerzas camerunesas y nigerianas en guerra contra los terroristas" en estos dos países. En un mensaje al parlamento, el presidente chadiano Idriss Deby Itno dijo que quería "reconquistar Baga, base principal de la fuerza multinacional [...] y epicentro de nuestros intercambios económicos" con los países vecinos.

Tras el envío de tropas, se reportó un ataque del grupo yihadista en Camerún, que secuestró a unas 60 personas, dijo a la AFP una fuente policial. "Combatientes del grupo Boko Haram realizaron un ataque esta mañana en dos aldeas de la zona de Tourou, en el distrito de Moloko (norte). Incendiaron casas y secuestraron a unas sesenta personas", dijo el funcionario que agregó que el ataque dejó "varios muertos", sin precisar la cifra exacta. Este es el mayor rapto ocurrido en la zona del extremo norte de Camerún por los yihadistas, que en los últimos meses han lazado varios ataques en la región.

El funcionario precisó que la mayor parte de los secuestrados son mujeres y niños. "El ejército (de Camerún) lanzó una operación", agregó. En la zona, muchos de los residentes, incluidos la mayor parte de las fuerzas de seguridad desplegadas cerca de la frontera, huyeron a zonas del interior para resguardarse de los ataques.

 

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