Tensión por pedido de Indulto a Alberto Fujimori

El pedido de indulto para el expresidente de Perú ha desatado revuelo político y social. El pasado vuelve y el presente revuelve.

Varios jóvenes protestan en Lima contra el pedido de indulto para Alberto Fujimori.   / AFP
Varios jóvenes protestan en Lima contra el pedido de indulto para Alberto Fujimori. / AFP

Una pintura colorida, con trazos felices, donde él aparece sonriente, con la mano alzada y vestido con un atuendo andino tradicional (poncho y sombrero), como si anduviera en campaña o se encontrara realizando uno de los abundantes viajes que realizó mientras era mandatario. Al lado, una frase de supuesto puño y letra, en tinta negra, donde sentencia: “Perdón por lo que no llegué a hacer y por lo que no pude evitar. A. Fujimori 2012 Oct.”

¿Era indispensable que el expresidente Alberto Fujimori Fujimori (1990-2000), o sus asesores, apelaran a este borroso mensaje pictórico para sensibilizar a la opinión pública frente al pedido de indulto presentado por sus hijos? Desde que el pasado 10 de octubre fue presentada la solicitud por Keiko Fujimori, en compañía de sus hermanos, el cotarro político peruano se ha agitado. Las protestas o pronunciamientos a favor no han cesado.

Especialmente porque al globo de ensayo impresionista (la alusión a este estilo no es tan gratuita pues Kenji, el hijo congresista, ha dicho que el estilo de su padre es próximo al de Vincent van Gogh) lo precedió una foto del otrora autócrata reposando en su lecho de enfermo, con semblante más bien demacrado y penoso. En pocos días se pasó de la invitación a la indulgencia al pedido de perdón revestido de recuerdos vigorosos.

En el medio también hubo encuestas, que arrojaron cifras favorables a que el presidente Ollanta Humala, facultado por la ley para dar la “gracia presidencial” del indulto, acceda al pedido. Una de ellas, hecha por la empresa Datum, revela que el 59% de los consultados está de acuerdo con que Fujimori sea liberado, pero en el mismo grupo, un 76% pide que no regrese a la política. Según este sondeo, podría ser aceptable que salga, pero no que vuelva.

De allí que los mensajes del entorno del propio Fujimori sean también contradictorios. Una parte de su familia —sobre todo Sachi e Hiro, sus hijos menos mediáticos— parece tener una aspiración solamente familiar: que su padre, condenado a 25 años en 2009 por los delitos de homicidio calificado y secuestro agravado (en la figura de la “autoría mediata”), vuelva a casa. Hay, sin embargo, otro sector que estaría midiendo con otra vara el indulto.

Los periodistas Edmundo Cruz y Elizabeth Prado, del diario La República, revelaron el lunes 22 que existe ya una suerte de comando de campaña, liderado por Carlos Raffo, el expublicista del expresidente, que estaría poniendo en escena fotos, pinturas y páginas para hacer matoneo en las redes sociales contra quienes se oponen al indulto. Sitios como Fujimori libertad y Fujimori no está solo están prácticamente en pie de guerra política.

La propia Keiko habría mostrado su distancia con esta campaña feroz, dirigida, por ejemplo, contra Diego García Sayán, actual presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, quien fuera ministro de Justicia en el régimen de transición de Valentín Paniagua (2000-2001). A él, a Paniagua y al expresidente Alejandro Toledo (2001-2006) se los acusa furiosamente de “haber liberado terroristas” y ser “traidores a la Patria”.

Se trata de un viejo estilo, no pictórico, muy usado en el régimen fujimorista, que en nuestro país se denomina “psicosocial”. En los tiempos del gobierno del hoy reo que ha solicitado indulto, aparecieron vírgenes que lloraban, extraños curanderos o adivinos. Todos ellos, por cierto, eran presentados hasta el delirio en la televisión capturada por Vladimiro Montesinos, el siniestro asesor hoy también preso, aunque en una base militar.

Fujimori, en cambio, se encuentra recluido en un local de la Diroes (Dirección de Operaciones Especiales de la Policía), en un ambiente dispuesto especialmente para él, donde recibe visitas, tiene un jardín y pinta. Puede además salir a las consultas especializadas cuando desee, por el aparente cáncer a la lengua que padece, una suerte con la que no cuentan otros miles de presos que viven amontonados en las cárceles peruanas.

Esas condiciones carcelarias dificultarían su pedido de indulto, según comentó a este columnista Víctor Quinteros, abogado especialista en el tema, en el programa de radio en línea Tiempo Global. De acuerdo a las normas peruanas, el pedido de indulto procede cuando la situación del reo puede poner en peligro su estado de salud, algo que, claramente, no parece ocurrir en este caso tan rodeado de flores, pinturas, visitas y continuas salidas.

El cuadro anterior serviría si el enfermo se encontrara grave, que es la figura presentada para el indulto por los hijos. La otra posibilidad sería que tenga una enfermedad terminal, algo que tampoco parece encajar en la historia del expresidente, dado que, si bien tiene una lesión en la lengua, ésta no parece evidenciar un cáncer fatal, tal como lo han señalado varios especialistas. Entre ellos el doctor Elmer Huerta, un reputado oncólogo que vive en EE.UU.

De allí que la Comisión de Gracias Presidenciales, que normalmente trabaja para dar indultos más urgentes (hay 117 solicitudes anteriores a la de los Fujimori) tenga un pedido caliente entre las manos. Imposible no pensar que la política, de ayer y hoy, flota en este intríngulis, máxime si es, finalmente, el presidente Ollanta Humala quien deberá decidir, tras el informe de la Comisión, si manda o no al exmandatario a pintar a su casa.

¿Lo hará? En los últimos días se han hecho públicos algunos indultos presidenciales, cuando antes sólo producían primicias en las familias beneficiadas. Podría haber un mensaje nebuloso desde el poder en ello, que podría leerse como “preparar la cancha” o decirle a Fujimori que su caso no es importante. Como fuere, una vez que se anuncie la decisión es seguro que, además del indulto, habrá numerosos e incontrolables tumultos.

 

 

* Columnista del diario La República (Perú), profesor universitario y colaborador de la revista Poder y del diario El País de España.

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