Theresa May: “Brexit significa Brexit”

La nueva primera ministra británica llega al cargo con una petición ciudadana: repetir la votación sobre la permanencia en el Reino Unido. ¿La tendrá en cuenta?

La nueva primera ministra británica, Theresa May, durante la presentación en su cargo en Londres. / EFE

¿Repetir el referendo sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea (UE)? La respuesta está en manos de la nueva primera ministra británica, Theresa May, quien asumió ayer el cargo tras la renuncia de David Cameron, obligado a dimitir por el resultado de la votación del 23 de junio, cuando millones de británicos optaron por el Brexit, la salida de la UE.

La llegada de May al 10 de Downing Street, residencia oficial del primer ministro, es consecuencia del Brexit. May es una euroescéptica pragmática, dura y trabajadora que se posicionó a favor de la permanencia del país en la UE, fiel al primer ministro saliente, Cameron. Pero su visión es otra. Y es a ella justamente a quien le corresponde la misión de desacoplar el país de la UE.

Descrita a menudo como “la nueva Margaret Thatcher”, May comenzó su carrera política en 1986, después de estudiar en la Universidad de Oxford y trabajar brevemente en el Banco de Inglaterra. Pero en realidad tiene más puntos en común con Ángela Merkel, la canciller alemana, quien es también hija de pastor, conservadora, pragmática, abierta al compromiso, casada y sin hijos. Es en este parecido en el que parece haber una luz para que el Reino Unido no se vaya de la UE. Estrechos colaboradores de Merkel le han dicho a la prensa alemana que ella no descarta la idea de que Londres acabe dando marcha atrás y nunca recurra al famoso artículo 50 del Tratado de Lisboa, que oficializa el retiro. Pero la canciller rechaza en público estas especulaciones.

May dio el portazo final. “Brexit significa Brexit y haremos de ello un éxito”, aseguró, acabando con las esperanzas de quienes soñaban con una milagrosa permanencia en la UE. Aunque analistas británicos dicen que May no puede desconocer una petición ciudadana para celebrar un segundo referendo sobre la salida del Reino Unido de la UE, que han firmado cerca de 5 millones de británicos y que ya está en la lista de temas a debatir por el Parlamento.

El debate, sin embargo, fue programado para el 5 de septiembre, dando, entre otras cosas, una espera para que May se acople al cargo y a las dificultades que encuentra.

Más de cuatro millones de firmas secundaron en la página web de la Cámara de los Comunes una propuesta que llama al Gobierno a implementar una norma para convocar “otro referendo” si el bando ganador obtuvo “menos del 60 % (de los votos) con una participación menor del 75 %”. El 51,9 % de los británicos que votaron el pasado 23 de junio, en el referendo con una participación del 71,8 %, apoyó la salida.

El Comité de Peticiones del Parlamento ha dejado claro que, “al programar este debate, no está apoyando una llamada a un segundo referendo”, pero consideró que “la enorme cantidad de personas que firmaron la petición significa que debe ser debatida por los diputados”. El gobierno de Cameron respondió antes de dejar el cargo diciendo que “el referendo fue uno de los mayores ejercicios democráticos en la historia del Reino Unido”. El Comité de Peticiones ya dijo que se debatirá la propuesta, pero que “no se cambiará la ley”. “Sería un error descartar la posibilidad de un Breversal poco elegante, humillante y, sin embargo, bienvenido”, acaba un editorial de The Economist . May tiene la respuesta.