‘Es tiempo de cooperación’

José Vicente Aguerrevere, dueño de la cadena de supermercados Día a Día, intervenida por el Gobierno, no cree que exista una guerra económica en su país.

Los supermercados Día a Día fueron intervenidos por el Gobierno “por acaparamiento”. Foto. AFP

Hay escasez de productos básicos en Venezuela. Una escasez que el presidente, Nicolás Maduro, achaca a una “guerra económica” orquestada por empresarios y opositores. El Gobierno acusa a los supermercados de ocultar alimentos para generar zozobra entre la población y aumentar el descontento. Sin embargo, analistas explican que el control de cambio vigente en el país, el empeño en mantener un dólar barato y la regulación de precios de alimentos y productos básicos son la verdadera causa de la falta de productos. A ello se suma el desplome de los precios del petróleo, que merma las divisas de Venezuela, pues obtiene del crudo el 96% de sus ingresos.

Para combatir esa presunta “guerra económica”, el Gobierno arreció el control y la fiscalización a empresas privadas, en especial a las distribuidoras e importadoras de alimentos. Esta semana se hizo oficial la ocupación temporal por parte de la empresa pública Productora y Distribuidora Venezolana de Alimentos (Pdval) de la red de mercados populares Día a Día, a cuyos directivos acusa de acaparamiento y de conspiración. José Vicente Aguerrevere, fundador y uno de los dueños de Día a Día, habló con El Espectador, vía telefónica, desde Boston (EE.UU.).

“Nacemos de un estudio realizado hace diez años sobre el comportamiento de los puntos de venta en las zonas populares en América Latina. Concluimos que el canal informal para el consumidor de bajos recursos es la mejor alternativa para hacer las compras a diario. Porque si un consumidor va a un supermercado grande, consigue un precio mucho más económico, pero el costo del transporte no le paga el descuento. Por eso es mejor que el cliente adquiera sus cosas en el abarrote que está cerca de su casa”. Y agrega: “Nuestro principal target es el consumidor de bajos recursos. Tenemos 35 tiendas en sectores populares de 16 ciudades, en Caracas, centro y el occidente del país. Atendemos a millón y medio de consumidores y tenemos una fidelidad altísima”.

¿En qué se basa su política de descuentos?

Llegamos al consumidor final con una alta tasa de descuento. En un canal informal en Venezuela, los precios son 30% o 40% más caros que en los mercados grandes. No es porque haya especulación sino ineficiencia en la gestión comercial. Nosotros somos eficaces y podemos ofrecer descuentos. Nuestra motivación es que como una empresa privada generamos ganancias pero con sentido social. Este modelo de negocios fue premiado por la Fundación Schwab, organización perteneciente al Foro Social Mundial.

¿Por qué el gobierno bolivariano intervino a Día a Día?

No creemos que fuera por el modelo de negocios. Hace días se hizo una inspección oficial en nuestro centro de distribución y los funcionarios ejecutantes entendieron que el inventario era excesivo. La ley de bienes y servicios pena la retención de la mercancía. Sin embargo, hay una línea fina entre lo que se considera acaparamiento e inventarios de operación. En nuestra tesis de defensa ante los tribunales señalaremos que en ningún momento hubo acaparamiento porque lo que guardamos es lo necesario para poder operar. Además, en Venezuela el Gobierno autoriza los niveles de inventarios de los comercios desde hace algún tiempo. Nadie puede mover un kilo de alimentos sin que sea avalado por funcionarios estatales, así que nuestro trabajo es conocido por las autoridades. Nos preocupan el futuro de la empresa y sus 800 trabajadores. En estos momentos hay dos de nuestros gerentes detenidos ilegalmente: el director general, Manuel Morales, y el representante legal, Tadeo Arriecche.

¿Cómo surte Día a Día sus anaqueles en estos momentos de escasez?

Es el fruto del trabajo de diez años. Tenemos una relación comercial muy profunda con los principales distribuidores del país, tanto privados como públicos. No importamos mercancía ni dependemos de los dólares que asigna el Gobierno para traer alimentos. Nuestras operaciones se pagan en bolívares. Somos muy buenos en este tipo de negocios y por eso el Gobierno está impresionado. El 20% de lo que vendemos se lo compramos al Estado desde hace cinco años. El resto a los privados.

¿Cuánto duran los productos en los estantes de las 35 tiendas?

Los productos muy escasos, como la harina de maíz o la leche, duran horas. Pero en general, nuestras tiendas están surtidas con más de siete días de inventario. Insisto: eso está autorizado por el Gobierno. Entendemos que esta es una ocupación temporal de 180 días. Nos vamos a defender en los tribunales con todo vigor.

¿Vislumbran una solución a la crisis económica?

Como empresarios estamos haciendo todo lo posible dentro de nuestro ámbito para aportar soluciones. Le decimos al Gobierno que es tiempo de cooperación y no de confrontación. Los empresarios no somos políticos, somos generadores de empleo y de bienestar.

El Gobierno denuncia una guerra económica y acusa a buena parte del sector empresarial de estar conspirando...

No pensamos que exista una guerra económica en Venezuela. En nuestro caso, somos un componente de solución. El desabastecimiento es la consecuencia de una serie de factores.

¿Existe alguna empresa nacionalizada por el Gobierno que tenga un importante nivel de producción de alimentos o productos de primera necesidad?

Tenemos entendido que lácteos Los Andes mantiene un buen nivel de producción luego de su nacionalización. Hay otras empresas expropiadas que no están funcionando. La expropiación no es una solución. Pensamos que hay que trabajar en coordinación con el sector privado.

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