Toda una generación embargada

La normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos divide a los cubanos. Derechos humanos y democracia, los temas polémicos.

Dos cubanos en Miami discuten las medidas aprobadas por Obama, el 58% del exilio las respalda. /AFP

El acercamiento entre Barack Obama y Raúl Castro comenzó el 8 de noviembre de 2013, cuando el presidente estadounidense admitió, por primera vez, el fracaso de la política hacia Cuba. A raíz de este hecho inesperado, se pudo percibir unas semanas después la posibilidad de un cambio, cuando los dos mandatarios se estrecharon las manos ante las cámaras del mundo entero en Johannesburgo, durante una ceremonia en homenaje al fallecido expresidente sudafricano Nelson Mandela. Desde la llegada de Raúl Castro a la cabeza del país, las diatribas antiestadounidenses se tornaron más raras y menos virulentas, quedando circunscritas al embargo económico impuesto en 1962, y a los agentes cubanos encarcelados en Estados Unidos.

En octubre, en el marco de la coordinación de la respuesta ante el ébola, Estados Unidos y Cuba multiplicaron los intercambios amables. Cuba se puso a la vanguardia de la lucha contra el virus en África occidental, a pesar de sus dificultades económicas y sus modestos recursos. En un hecho inusual, el secretario de Estado, John Kerry, elogió las acciones del régimen comunista. A su vez, numerosos sondeos revelaron que una mayoría de estadounidenses (58%) se declaraba lista para un cambio en la política hacia Cuba.

En La Habana sigue el júbilo. No era para menos, pues 7,7 millones de cubanos (la población total de la isla es de 11,1millones) nacieron cuando el embargo ya estaba establecido. “Es una alegría, pues mi hijo no tendrá que vivir bajo el ambiente de tensión que ha caracterizado las relaciones entre Cuba y Estados Unidos durante los últimos 50 años. Si las cosas van a mejorar más rápido o más despacio, eso sólo lo sabe Dios, pero esto es un primer gran paso”, apuntó Amelia Gutiérrez, empleada del Banco Metropolitano de La Habana.

“Es una noticia muy importante, que nos cambiará la vida a todos. Pienso que todo va a cambiar, muchas cosas pueden cambiar y para bien”, dijo Ernesto Pérez, cocinero de 52 años, quien trabaja en una de las cafeterías de La Habana Vieja, subrayando que “esto debía haber sucedido hace mucho tiempo”.

Al igual que el cocinero, el estudiante de preuniversitario Marlon Torres, de 16 años, espera que la normalización de relaciones entre las dos naciones “beneficie económicamente a la isla”. Según datos oficiales, US$1,1 billones ha perdido Cuba por cuenta del embargo. Washington, de acuerdo con la Cámara de Comercio norteamericana, perdió US$1.200 millones.

Algunos como el empresario cubano-estadounidense de 50 años Hugo Cancio, director de la revista OnCuba, no dejaron de sorprenderse. “Algunos hemos trabajado muy duro por muchos años para fomentar el cambio de política entre Cuba y los Estados Unidos, y este es el comienzo de un nuevo sueño, una nueva oportunidad para todos los cubanos”, dijo Cancio en un correo electrónico enviado a la AFP.

 

- Miami, dividida

 

A pesar de que existe un cambio generacional en los 1,8 millones de cubanos que viven en el estado de la Florida más abiertos a la apertura y cambio político, en la ciudad de Miami, buena parte de la diáspora rechaza las medidas tomadas por Obama. “Es una traición”, afirmó a la AFP Carlos Muñoz Fontanil, uno de los veteranos que se reune en el Café Versailles en la Calle 8 de Miami, Florida (sureste de EE.UU.). Estados Unidos marcha al desastre, el país marcha hacia la izquierda”, agregó. “Es triste que Estados Unidos haya dado todo a cambio de nada”, dijo el alcalde de Miami, el cubano-estadounidense Tomás Regalado, uno de los líderes locales. “Uno hubiera esperado que existiera una petición de apertura democrática, de elecciones libres, de liberación de prisioneros políticos, pero no se obtuvo nada a cambio de Cuba”, dijo Regalado. Pero hubo voces discordantes.

“Estoy de acuerdo en que Cuba y los Estados Unidos tengan relaciones para que ambos pueblos se conozcan y venga a Miami el dulce de guayaba y el azúcar y el mango y de aquí vayan para allá con mucho jamón y queso y que el pueblo de Cuba empiece a comer”, dijo a la AFP Santiago Portal. Una situación en la que ambos países tengan relaciones normales “es mejor, porque mi gente se beneficiaría”, dijo Eduardo Deido, un estudiante de 19 años que llegó a los 5 años a Estados Unidos desde la isla.