Todo listo para el segundo debate entre Obama y Romney

El actual presidente de EE.UU. quien busca ser reelegido, tendrá que mostrar un mejor desempeño que en el primer cara a cara.

Barack Obama y Mitt Romney/ AFP-EFE
Barack Obama y Mitt Romney/ AFP-EFE

Los candidatos a la presidencia de Estados Unidos, Barack Obama y Mitt Romney se enfrentarán este martes en su segundo debate en la Universidad Hofstra de Hempstead, Nueva York.

La cita es especialmente crucial para Obama quien no salió muy bien librado del primer debate y aseguró que fue "demasiado correcto" con su rival, según el presidente estadounidense tuvo" una mala noche", y auguró "un poco más de actividad" para el segundo cara a cara entre ambos.

Para lo anterior Obama se ha entrenado por cerca de tres días en un hotel en Williamsburg, Virginia y ha participado en simulaciones de debates, en las que el senador John Kerry hace las veces de Romney.

Por su parte Romney, después de asistir este domingo a una iglesia mormona, inició también sus actividades alrededor de este debate con la confianza de ratificar la imagen fuerte que le permitió salir victorioso del primer encuentro.

En este segundo cara a cara Romney y Obama se enfrentarán frente a 80 votantes indecisos quienes interrogarán a los candidatos en un formato inaugurado en 1992 que permitirá comparar el contacto directo de cada uno con los electores. Los candidatos tendrán dos minutos para responder a las preguntas, que serán seguidos de un minuto de "discusión".

Los 80 votantes registrados que planean acudir a las urnas el próximo 6 de noviembre, fueron seleccionados por la empresa encuestadora Gallup y son residentes del condado de Nassau de Hempstead, donde se ubica el centro universitario.

La moderadora del debate será la periodista de CNN Candy Crowley, quien seleccionará las preguntas por adelantado.  Crowley indicó que no se limitará a pasar el micrófono entre los votantes e insistirá en las preguntas en caso de que las respuestas de los candidatos sean evasivas, una afirmación que, según la revista Time, inquietó a los dos equipos de campañas.