Todo o nada

Después de años de desaciertos, la oposición inició el proceso de construcción de un proyecto político alternativo al chavismo, que puede sobrevivir a la coyuntura electoral.

El candidato opositor, Henrique Capriles, ganó un liderazgo importante durante la campaña.  / EFE
El candidato opositor, Henrique Capriles, ganó un liderazgo importante durante la campaña. / EFE

La madrugada del 4 de diciembre de 2006 el reelegido presidente venezolano Hugo Rafael Chávez Frías pensó que había llegado el momento de profundizar su proyecto político. Con una victoria del 25,94% sobre el candidato de la oposición, Manuel Rosales, y la unificación de la mayoría de las fuerzas políticas que lo apoyaban bajo el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), el líder de la Revolución Bolivariana creyó que era el momento de imponer el socialismo en Venezuela.

Fue entonces cuando el mandatario fijó el rumbo a partir de los llamados cinco motores de la revolución: la Ley Habilitante, la Reforma Constitucional, Moral y luces, la Nueva Geometría del Poder y la Explosión del Poder Comunal. Entretanto, la oposición parecía estar derrotada, fuertemente golpeada por las diez victorias electorales que para ese momento sumaba el chavismo y disgregada, sin un proyecto político claro y sin liderazgo.

Todo parecía estar a favor del Gobierno: las siguientes elecciones eran las regionales de 2008 y la Asamblea Nacional estaba dominada por una mayoría absoluta del chavismo. El escenario era propicio para implantar el socialismo bolivariano en Venezuela. Pero las cosas empezaron a revertirse, la Ley Habilitante que concediera la Asamblea Nacional “roja-rojita” no fue bien recibida por los venezolanos, que la consideraron un abuso de poder. No obstante, el punto de quiebre fue la Reforma Constitucional, el proyecto que impulsaba la transformación del Estado en dirección al socialismo y que causó grandes rupturas al interior del propio chavismo. Figuras emblemáticas como Raúl Baduel comenzaron a rebelarse. Pero fueron los estudiantes de universidades públicas y privadas quienes salieron a las calles para evitar que un modelo educativo sustentado en “valores socialistas” se activara. La amalgama de chavistas rebelados, viejos opositores y nuevos actores sociales le propinó la primera derrota electoral al chavismo en 2007, menos de un año después de su contundente victoria sobre Manuel Rosales.

Muchos sectores han presentado la contienda electoral de hoy como un todo o nada, algo similar a lo ocurrido en 2006, pero las condiciones son diferentes, particularmente desde la perspectiva de la oposición. Después de varios años de desaciertos, como el golpe de Estado de 2002 o el paro-sabotaje 2002-2003, de padecer la persecución de la lista Tascón y el programa Maisanta, y luego del regreso a las vías democráticas, la oposición inició el proceso de construcción de un proyecto político alternativo al chavismo, el cual tiene un respaldo político en la Mesa de Unidad Democrática (MUD) y un líder, legitimado por las primarias de febrero pasado.

Incluso en el escenario de la derrota, la oposición cuenta con bastantes posibilidades de continuar en la construcción de su proyecto político. A diferencia de 2006, hoy la oposición tiene una importante presencia en la Asamblea Nacional. El liderazgo de Henrique Capriles tiene la posibilidad de sobrevivir a la coyuntura electoral; como jefe de la oposición puede articular las candidaturas para las regionales del 16 de diciembre de este mismo año, así como las locales del primer semestre de 2013.

Pero, sobre todo, puede ser el candidato omnipresente ante una posible ausencia de Chávez. En el marco constitucional venezolano, artículo 233, ante la falta absoluta del presidente durante los primeros cuatro años de mandato, el vicepresidente tiene la obligación de convocar en los siguientes 30 días a una nueva elección, y ante el hermetismo del Gobierno sobre el estado de salud del presidente, Capriles se convierte en la posibilidad de la oposición.

Pero las posibilidades no se limitan únicamente a esperar. Con las elecciones de Asamblea Nacional en 2015, Capriles se puede presentar como candidato buscando presidir el Legislativo y de esta forma arrebatarle uno de los cinco poderes a Chávez y mantenerse vigente políticamente para las presidenciales de 2018.

 

* Politólogo, profesor e investigador del Observatorio de Venezuela en las Facultades de Ciencia Política y Gobierno y de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario.