“Todos los días hay saqueos en Venezuela”

Informes señalan que en 2015 se han producido 2.779 protestas en el vecino país por escasez de productos básicos. Contabilizan 254 saqueos.

Un grupo de personas protesta exigiendo comida en Catía, Caracas. / EFE
Un grupo de personas protesta exigiendo comida en Catía, Caracas. / EFE

En los primeros cinco meses del año, según el centro de análisis Observatorio Venezolano de la Conflictividad Social, se han producido 2.779 protestas por ausencia de alimentos y medicinas, por fallas en los servicios de agua y electricidad y otras demandas. El coordinador del Observatorio, Marco Ponce, precisó que en los primeros cinco meses del año hubo 254 saqueos o intentos. Las protestas no son solo en Caracas, también en las ciudades de Valera (estado Trujillo, este), San Juan de los Morros (Guárico, centro), Porlamar (Nueva Esparta, oeste), y Maturín (Monagas, oeste).

Rafael Guzmán, diputado de la Mesa por el partido opositor Primero Justicia, aseguró que la situación es tan grave que “Venezuela está al borde de un estallido social”. Sergio Vergara, de Voluntad Popular (también opositor) agregó: “Todos los días hay saqueos, hay protestas por falta de alimentos, por carencia de los servicios básicos, hay problemas de seguridad, el transporte se paraliza porque no hay repuestos para los vehículos, el colapso es total en todas las áreas de la economía y de la vida de los venezolanos. La calidad de vida se perdió por completo”.

Venezolanos consultados por este periódico confirman la dificultad para conseguir alimentos y medicinas y relatan cómo desde las filas que se arman desde la madrugada se dispara la violencia, que en los últimos días ha terminado en saqueos. Como el de ayer en comercios al oriente del país, que dejó cerca de 400 detenidos, según reportó la agencia EFE.

Las protestas por la carestía de productos básicos –sobre todo de alimentos, que la encuestadora Datanálisis calculó para abril en al menos 80 % en Caracas– se han vuelto pan de cada día. “Ahora tenemos el problema de las baterías, los cauchos, los aceites, nos aumentaron la gasolina y este negocio ya no está dando abasto”, declaró a la AFP Alfonso Rangel, conductor de autobús.

La semana pasada Petare, un sector popular de Caracas, fue escenario de uno de los saqueos más graves de los últimos días. José Batista, comerciante de 48 años, presenció, con impotencia y rabia, cómo una muchedumbre saqueaba el negocio que su familia fundó hace 50 años. Según le dijo a AFP, se le robaron todo el inventario: víveres, licores y charcutería; también rebanadoras, pesos eléctricos y hasta los motores de las neveras donde refrigeraba la mercancía.

“Yo no vi hambre, yo creo que esto es vandalismo. Tú no veías aquí gente mayor saqueando, puro malandros (delincuentes), pura gente mala, y lamentablemente no puedes hacer nada, no cuentas con el apoyo de nadie”, dijo a la AFP rodeado por neveras vacías. ¿Escasez o inseguridad? Los comerciantes dicen que están agobiados por los saqueos, de los que no se salvan ni siquiera los mercados del Gobierno. Una anciana que esperaba en una larga fila en uno de los sectores más violentos de Caracas, y quien prefirió no dar su nombre, aseguró que el mercado estatal que opera en la zona no abrió sus puertas porque fue saqueado. “Fui a las cuatro de la mañana y me dijeron que hoy no iban a abrir porque no tienen qué vender”, lamentó.

Robert Arcila, vendedor de huevos de 22 años, presenció cuando una turba forzó las puertas de un camión, el jueves de la semana pasada al mediodía, y arrebató el cargamento de salchichas y queso que distribuía a un establecimiento en la avenida central de Palo Verde. Para él, contrario a otros comerciantes, “la gente sale a saquear porque tiene hambre. No se consigue nada”, le dijo a la AFP. Temeroso de que le roben la mercancía en un tumulto, Arcila pronostica que cada vez será más difícil conseguir comida en Petare.

En abril, el gobierno de Nicolás Maduro se defendió alegando que “Venezuela es víctima de una guerra económica” y creó los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) para distribuir bolsas de comida casa por casa y mitigar la escasez.

Largas filas, vigiladas por la policía militarizada, se forman todos los días en los supermercados para comprar alimentos subsidiados, debido a una severa escasez de más de dos tercios de productos básicos.

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