Trabajadoras sexuales piden legalizar su trabajo en Costa Rica

Consideran que al ser ésta la profesión "más antigua del mundo" deben contar con garantías de vacaciones y jubilación como cualquier otro empleado.

Las trabajadoras sexuales piden legalizar en Costa Rica la profesión "más antigua del mundo" para contar con garantías como vacaciones, aguinaldo, jubilación y para que se respeten sus derechos como cualquier otro empleado.

Ellas se maquillan, arreglan su cabello, escogen la ropa que usarán ese día, toman su bolso y salen a la calle, como cualquier otra persona, para llevar el sustento a sus hogares.

"No hay ninguna diferencia", dijo la presidenta la Asociación para el Mejoramiento de la Calidad de Vida de las trabajadoras y extrabajadoras sexuales La Sala, Nubia Ordoñez.

La asociación La Sala cuenta 350 afiliadas que se dedican al trabajo sexual principalmente en San José.

Para las prostitutas la diferencia está en que no se encuentran en un escritorio o escribiendo en la computadora, ellas tomaron la decisión de que su cuerpo fuera el objeto de su trabajo y abogan por que no se les recrimine ni discrimine por ello.

Las trabajadoras sexuales costarricenses han pedido al Ministerio de Trabajo que legalice su actividad y exigen condiciones de salud y derechos laborales.

"Somos trabajadoras sexuales, pero antes que eso somos mujeres, hijas, hermanas, madres y esposas, reímos, lloramos, nos enfermamos, necesitamos de vacaciones y cuando estemos mayores queremos tener nuestra jubilación", manifestó Ordoñez.

En Costa Rica la prostitución no es ilegal, solamente el proxenetismo, que se castiga con penas que van de dos a cinco años de cárcel y de hasta diez años si la víctima es menor de edad.

"Quisiéramos que sea reconocido como trabajo para que las mujeres no sean echadas de los locales porque tienen más pancita o más gorditos que antes. No puede ser que las cambien por unas más jóvenes o porque no están estéticamente bien", aseveró Ordoñez.

En la "zona roja", ubicada en corazón de San José y conocida por su peligrosidad y sitios de prostitución, existen muchas mujeres con edades desde los 22 hasta 65 años, que se encuentran en las esquinas para vender su cuerpo, situación que también las expone.

Pero no se trata solamente de buscar beneficios para aquellas que trabajan en la calle, sino también para quienes tienen sus clientes fijos y son buscadas de manera telefónica, llamadas popularmente "prepago".

Según explicó Ordoñez, ahora existen muchas jóvenes estudiantes y al mismo tiempo trabajadoras sexuales que realizan la actividad porque necesitan pagar su carrera, así como aquellas mujeres que no dicen a sus familias a qué se dedican por miedo o vergüenza.

Las prostitutas también han estado abogando por un mejor trato en los hospitales y acceso a un seguro social anual de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

La CCSS ha manifestado que las trabajadoras sexuales tienen la posibilidad de asegurarse bajo la modalidad de "trabajador independiente" en la categoría de "servicios de entretenimiento", lo que ha sido reconocido como un primer paso en la lucha por sus derechos.

"El anuncio de la Caja es abrir un portillo, nos están tomando en cuenta. Antes las mujeres tenían que mentir o inventar en qué trabajaban, pero aun así hay muchas mujeres que no tienen las condiciones económicas ni para pagar un seguro", puntualizó.

Ordoñez, de 53 años, asegura que continúa su lucha por todas aquellas mujeres que no son escuchadas y, ante la discriminación, dice que "Todas tenemos algo de putas", uno de los refranes más difundidos por La Sala.

Para esta impulsora de los derechos de las trabajadoras sexuales, al ser la "profesión más vieja del mundo" estas mujeres no pueden ni deben seguir invisibles.

La Sala forma parte de la Red de Trabajadoras Sexuales de América Latina y el Caribe (RedTraSex), y se encarga de realizar distintas actividades a favor de las trabajadoras y extrabajadoras sexuales.

Entre ellas destaca la asesoría ante consultas por abuso policial, violencia familiar, adicciones, salud, VIH/SIDA, maternidad, relación de pareja y orientación sexual.