¿Puede Donald Trump hacer todo lo que dijo en campaña?

Con el Senado y la Cámara en manos republicanas, pareciera que el nuevo presidente tiene un alto margen de maniobra. Pero sus peleas con los dirigentes republicanos pueden jugarle en contra.

El ganador de las elecciones presidenciales, Donald Trump. AFP

Con el electo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, todo puede pasar. Literalmente todo. Y por ello no se sabe qué hará desde el 20 de enero de 2017. Con el Senado y la Cámara de Representantes en manos del Partido Republicano, por lo menos por los próximos dos años, pareciera que es mucho lo que puede hacer. Sin embargo, al acercarse, el panorama se hace más complejo. (Vea acá el especial ELECCIONES EN ESTADOS UNIDOS 2016)

Y es que estas mayorías no le aseguran a Trump un margen de maniobra tan alto, debido sobre todo a las peleas en las que el republicano se enfrascó con los dirigentes de su propio partido. Consciente de ello, Trump ha optado por un tono conciliador para con sus copartidarios, como el del discurso de ayer. Y algunos de ellos le respondieron de la misma forma.

Por ejemplo, el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, con quien Trump se la pasó peleando toda la contienda electoral, incluso amenazándolo con que iba a perder su puesto en caso de que fuera elegido. “Hemos tenido grandes conversaciones sobre cómo podríamos trabajar juntos en la transición” , dijo Ryan ayer, poniendo fin a su pelea.

Otros republicanos que dijeron, incluso, que no iban a votar por Trump, felicitaron al nuevo presidente, aunque sin mucha efusividad y con la esperanza de que se modere. El senador John McCain, quien fue reelegido, dijo que como jefe del Comité de Servicios Armados del Senado iba a trabajar “por hacer frente a los retos en materia de seguridad nacional y por las tropas”.

El senador por Nebraska, Ben Sasse, hizo votos para que Trump sea “sabio y fiel en su nueva vocación” . Mientras que el senador por Utah, Mike Lee, quien durante la contienda le pidió a Trump que renunciara, felicitó al empresario neoyorquino y dijo estar dispuesto a trabajar con él para acabar con el Obamacare y para elegir a un juez conservador para la Corte Suprema de Justicia.

“Yo creo que la estrategia política, de aquí en adelante, va a ser empezar con el proceso de reconciliación dentro del Partido Republicano. Porque el sistema está dado para que a ambos, tanto a Trump y su campaña como al establecimiento del Partido Republicano, les convenga dar inicio a un proceso de reencuentro”, le dijo a este diario la analista Sandra Borda.

Es la mejor forma, dijo, de “sacar adelante la agenda del Partido, que es una que se cruza en varias partes con la de Trump”. Ese proceso de negociación, según ella, va a empezar pronto. “Me parece muy difícil un escenario en el que el establecimiento republicano se vaya a poner a jugar a hacerle oposición a Trump desde el Congreso. La disciplina partidista allá es distinta a como la conocemos acá en Colombia”.

Algo similar dijo la internacionalista Diana Gómez. Para ella, aunque Trump “tiene un margen importante de gobernabilidad”, tiene que negociar. “Ese es el reto que tiene él en este momento, porque no es tan fácil. Hay tantas divisiones dentro del propio Partido Republicano. En general, está todo muy dividido, muy polarizado”.

Y es que no se trata solo de sacar adelante sus propuestas, sino también de algo tan básico como formar un gabinete. Debido a su pelea con algunos de los políticos republicanos más reputados, Trump no tiene a la mano sino a algunos de sus escuderos, como el exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani, el exrepresentante a la Cámara Newt Gingrich y el empresario Lew Eisenberg.

“A él le toca buscar aliados. De hecho, ya comenzó a cambiar el discurso, en comparación con sus primeras declaraciones. Ya está comenzando a pensar un poco más en unidad. Sin embargo, no sabemos cuánto le dure esa iniciativa, teniendo en cuenta la personalidad de Trump, que es tan impredecible”, dijo Gómez al respecto.

Al final depende del mismo Trump y de su capacidad para reconciliarse con los dirigentes republicanos. Pero sería estúpido si el presidente electo pierde este “papayazo”.

“No solo tiene mayoría en las dos Cámaras sino que, adicionalmente, va a tener la posibilidad de nombrar a un juez de la Corte Suprema y eso seguramente va a alterar el balance, digamos, ideológico de la Corte. Esta es una de las pocas elecciones en que los republicanos han logrado semejantes mayorías. Y ahí sí Trump va a tener, por lo menos durante los dos primeros años, un espacio enorme”, dijo al respecto Sandra Borda.

Si logra reconciliarse con el establecimiento republicano, Trump puede, en poco tiempo, acabar con varias de las medidas de su antecesor, Barack Obama. Y ya hay una sobre la que tiene puesta la mira, al igual que gran parte de sus copartidarios: el Obamacare.

“Cuando ganemos el 8 de noviembre y elijamos un Congreso republicano, vamos a poder derogar y reemplazar de inmediato Obamacare”, dijo el electo presidente en referencia a la Ley para la Protección de Pacientes y Cuidados de la Salud Asequibles, hace una semana.

Y en esto, Trump cuenta con el apoyo de su bancada e, incluso, de muchos de los republicanos que lo criticaron durante la contienda. Trump ha dicho que planea, en cambio, un sistema de salud basado en las aseguradoras. Y aunque ha dicho que “no va a dejar morir a nadie” , su plan puede dejar sin protección a unos 21 millones de personas, incluyendo 4 millones de latinos.

A su vez, entre Trump y sus copartidarios hay consenso en materia tributaria y, parcialmente, en materia económica. Parcialmente porque sus propuestas económicas siguen siendo vagas. Ahora la pregunta es qué pasará con algunas de sus más cuestionadas propuestas, como la construcción de un muro entre Estados Unidos y México, que, él calcula, costará unos 8 mil millones de dólares.

“No creo que se vaya a tratar de un gobierno que vaya a cumplir todas las promesas que hizo en campaña, porque muchas de ellas, simple y sencillamente, no son realistas y no van a pasar, bajo ninguna circunstancia, por el filtro de las instituciones estadounidenses. Pero de otro lado creo que es absolutamente claro que si él quiere mantener la mayoría en el Congreso, lo que va a tener que hacer es cumplir por lo menos con algunas de estas promesas. Porque si la gente lo eligió fue porque les gustaron esas propuestas, y si no, pierde la mayoría en el Congreso y eso sería fatal para él”, dijo Borda.

Para Rojas, puede que Trump no construya el muro pero que sí implemente medidas en contra de los inmigrantes. “Probablemente le va a pasar lo que les ha pasado a tantos gobernantes que durante la campaña tienen una cantidad de iniciativas, pero ya cuando llegan al poder y ven cómo son las cosas en realidad, cambia un poco su discurso. Sin embargo, el asunto con él, precisamente, es que no sabemos. Hay un interrogante gigantesco respecto a cómo se va a portar, qué tipo de actitudes va a tomar en una cantidad de temas. Creo que ahí lo que vemos es una enorme imprevisibilidad”.

Si se reconcilia con los dirigentes de su partido, Trump tiene todas las posibilidades de sacar adelante varias de sus cuestionadas propuestas, sobre todo con el Partido Demócrata en crisis. Pero al final, como alguna vez lo dijo respecto a si iba a aceptar los resultados de las elecciones, Trump va a “mantener el suspenso” .