Tras Fukushima, el mundo prepara más plantas nucleares

Después de 30 años sin construir nuevos reactores, EE.UU. vuelve a apostar por la energía atómica. En China se construyen 28 plantas.

Varios técnicos revisando un contenedor del sistema de refrigeración de la piscina de combustible gastado del reactor número 4 en la planta TEPCO (Tokyo Electric Power), en Okuma, en la prefactura de Fukushima (Japón). EFE

La energía escondida en los átomos seguirá siendo una gran tentación en un mundo donde las necesidades energéticas crecen a ritmo frenético, los combustibles fósiles amenazan la estabilidad climática del planeta y la energía limpia batalla contra los índices de rentabilidad.

A pesar de los temores que produjo el accidente de la planta nuclear en Fukushima en 2011 (Japón), Estados Unidos, por primera vez en 30 años, acaba de meter el pie en el acelerador para construir dos nuevos reactores nucleares con una bolsa de dinero de US 6.500 millones. Entretanto, China avanza en los 28 que tiene en construcción. Esto sin contar con los planes de Rusia, India, Finlandia y Reino Unido para cubrir su demanda eléctrica a partir de energía nuclear. ¿Está renaciendo la energía nuclear?

 

Sí se puede decir que en todo el mundo, tras el shock que supuso Fukushima, se reactivan proyectos e iniciativas que fueron puestos en cuarentena por un tiempo. En este momento hay 71 proyectos de construcción de centrales nucleares en todo el mundo, en distintas fases de avance", señaló al diario El País de España, José Emeterio Gutiérrez, vicepresidente ejecutivo de combustible de Westinghouse, la empresa que lidera uno de los proyectos en Estados Unidos. (El mapa nuclear tras Fukushima)

Además de los dos proyectos que ya cuentan con aprobación en Estados Unidos y serán construidos en el estado de Georgia y Carolina del Sur, otros tres hacen fila ante la agencia de regulación atómica (NRC, en sus siglas en inglés).

Para expertos como Luis Echávarri, director de la agencia nuclear de la OCDE, no ha sido Fukushima la que retrasó el interés por la energía nuclear, ha sido el descubrimiento del gas de esquisto que se extrae mediante la técnica de fracking y representa una de las formas más baratas de producción de energía. Pero ante la incertidumbre de su precio real en el mercado del futuro, la energía atómica sigue seduciendo a inversionistas y gobernantes en países con una intensidad energética alta.

El gas de esquisto no es la única variable que está haciendo a los expertos en energía reacomodar sus proyecciones. El cambio climático y la necesidad de reducir las emisiones de CO2 han hecho lo suyo. De ahí que el secretario de Energía de Estados Unidos, Ernest Moniz, recordara la semana pasada que el aval al nuevas centrales nucleares obedece al plan trazado por el presidente Obama para atacar el problema del calentamiento global.

'La energía nuclear no produce emisiones de carbono; el presidente es consciente de esto. Además, es una energía segura, abundante y limpia. En EE UU nunca ha sucedido algo similar a lo que ocurrió en Japón. No ha habido muertes. Los reactores son seguros porque han sido construidos en lugares donde es muy poco probable que suceda un terremoto o un tsunami', comentó Mitch Singer, portavoz del Instituto Nacional de Energía Nuclear de EE UU, a los periodistas Carolina García y E.G Sevillano del diario El País.

Singer recordó que el 20% de la energía de Estados Unidos proviene de la fisión atómica que se lleva a cabo en 100 reactores, 73 de los cuales funcionan con normalidad y se espera que muchos de ellos sigan activos durante unos 20 años más.

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