Tras ser reelegido, Hugo Chávez ofreció "unidad nacional" a la oposición

El mandatario venezolano invitó a Henrique Capriles a trabajar conjuntamente por el país, respetando sus diferencias.

Hugo Chávez se impuso el domingo a Capriles por más de diez puntos, 55,11% a 44,27%, y una diferencia de 1,5 millones de votos, según el Consejo Nacional Electoral, con el 96,7% de las papeletas contabilizadas.
Hugo Chávez se impuso el domingo a Capriles por más de diez puntos, 55,11% a 44,27%, y una diferencia de 1,5 millones de votos, según el Consejo Nacional Electoral, con el 96,7% de las papeletas contabilizadas.AFP

El presidente venezolano, Hugo Chávez, reelecto en las urnas, reiteró el lunes su ofrecimiento de "unidad nacional" a una oposición que liderada por Henrique Capriles salió fortalecida de unos comicios en los que casi la mitad del país votó contra el proyecto socialista oficial.

Chávez, desde 1999 en el poder, se impuso el domingo a Capriles por más de diez puntos, 55,11% a 44,27%, y una diferencia de 1,5 millones de votos, según el Consejo Nacional Electoral, con el 96,7% de las papeletas contabilizadas.

Este lunes, ambos líderes sostuvieron una conversación telefónica, que fue catalogada de "amena" por Chávez y tras la cual el presidente reiteró el llamado a la "unidad nacional" que ya había hecho en su discurso de la víspera.

"Créanmelo: he sostenido una amena conversación telefónica con Henrique Capriles !Invito a la Unidad Nacional, respetando nuestras diferencias!", publicó Chávez en Twitter.

Durante la campaña, sin embargo, el mandatario fue muy duro con el candidato opositor a quien llamó "majunche" (poca cosa) o "burgués". Además, al negar la realización de un debate electoral, Chávez dijo que su contendor era "la nada".

Momentos más tarde, en la misma red social, Capriles escribió: "Recibí llamada del Pdte Chávez.En nombre de+6.500.000 venezolanos hice un llamado a la unidad del país y el respeto a todos".

El diario opositor Tal Cual editorializó en su edición del lunes que el presidente "no puede olvidar que tiene frente a sí y contra él a la mitad del país. Venezuela está desgraciadamente partida en dos mitades. Un país así no puede prosperar".

Prueba de esa fractura, Venezuela lucía nuevamente el lunes dos caras totalmente opuestas, entre la mitad que aupó a Chávez y la otra que por primera vez había creído en la posibilidad de derrotar al poderoso mandatario a la luz de algunas encuestas prometedoras que, sin embargo, erraron de plano.

La televisión oficial VTV difundía constantemente imágenes de la victoria de Chávez al son de una música festiva y triunfal, mientras en el este de Caracas, bastión de la oposición, las calles lucían desiertas, como un día feriado.

La victoria del presidente, cuya imagen se había visto debilitada en los últimos meses por un cáncer del que asegura haberse curado, reafirma que sigue contando con gran apoyo popular, especialmente entre los pobres que acudieron en masa a votar.

Pero la oposición, que en las últimas presidenciales de 2006 fue barrida por 25 puntos por el presidente, dio un salto incuestionable de la mano de Capriles, de 40 años, 18 menos que Chávez.

Capriles, elegido candidato en unas inéditas primarias en un proceso que consolidó la unidad opositora, prometió el domingo que no dejará solos a los más de seis millones de venezolanos que votaron por él.

"Hay una oposición más consolidada, con un liderazgo claro y con muchas opciones para el futuro", dijo a la AFP el presidente de la firma Datanálisis, Luis Vicente León.

"Chávez ganó sin duda, es un monstruo de la política, pero no es la misma elección que en 2006. Ahora tiene un líder en la oposición que puede capitalizar la unidad" de sus detractores, insistió León.

No obstante, ambos campos plantean dos proyectos diametralmente distintos: el presidente apuesta por hacer irreversible su revolución socialista, frente al programa progresista de Capriles, inspirado en el de la izquierda brasileña.

Chávez, que ha personificado el poder y mantiene una conexión casi personal con las clases populares, prevé además potenciar el Estado comunal, despojando según sus detractores de competencias a las regiones.

También continuará con sus políticas que han mermado al sector privado, con masivas expropiaciones y férreas regulaciones, especialmente un estricto control de cambio y de precios.

Sus misiones sociales financiadas con la renta petrolera y que tanto le han ayudado electoralmente desde su lanzamiento en 2003, seguirán siendo eje central de su política.

La reelección de Chávez fue acogida con satisfacción en la región, donde el presidente ha construido un fuerte liderazgo gracias a una diplomacia petrolera y a sus esfuerzos de integración que le han aproximado incluso a mandatarios conservadores, como el colombiano Juan Manuel Santos, quien también lo felicitó.

Cuba, gran aliada de Chávez, quien proporciona al régimen comunista de la isla un suministro vital de petróleo, dijo que el triunfo demuestra el "incuestionable respaldo popular" del gobierno venezolano, según el presidente Raúl Castro.

El gobierno de Estados Unidos, país con el que el mandatario mantiene complejas relaciones, pidió al gobierno considerar a "los más de seis millones de personas que votaron por la oposición", recalcando además que mantiene "diferencias con el presidente Chávez".

Por su parte, los acompañantes internacionales destacaron la "tranquilidad" y "ejemplaridad" de los comicios del domingo.