Tres millones de niños sirios son Omran

Cubierto de sangre y polvo, el pequeño de cuatro años se convierte en el símbolo de un tercio de los menores sirios, que sólo han vivido en la guerra civil.

Unicef estima que 8,4 millones de niños sirios están afectados por el conflicto: la muerte, el estruendo de las bombas, el hambre y otras violaciones de derechos humanos. “Sus vidas están marcadas por la violencia, el miedo y el desplazamiento”, apunta Peter Salama, el director regional para Oriente Próximo y el Norte de África de Unicef. Además, dos millones de menores no reciben ningún tipo de educación en el país, según Save the Children, y unos 700.000 en los países vecinos.

En Siria, de los 13 millones y medio de personas que se encuentran en situación desesperada, según Unicef, la mitad son menores de 18 años. Unos 6,5 millones de niños han tenido que abandonar su hogar convirtiéndose en desplazados forzados y dos millones aún se encuentran en localidades difíciles de alcanzar para las organizaciones de ayuda humanitaria que todavía operan en el campo de batalla.

“En Siria, la violencia se ha convertido en algo común, ha llegado a los hogares, las escuelas, las clínicas, los parques y los lugares de trabajo”, alertaba el pasado marzo Salama. Las violaciones contra los menores de edad son constantes. Unicef apunta a que más de 1.500 agresiones graves se produjeron en 2015. Más del 60 % consistió en asesinatos y mutilaciones por artefactos explosivos en lugares de tránsito, como el camino hacia la escuela.

Muchos niños se quedan en Siria y otros marchan —solos o con sus familias— hacia Europa y los países vecinos en busca de una vida más segura. El pasado junio había dos millones y medio de niños sirios con la condición de refugiados, según las últimas cifras del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur, por su acrónimo en español). En la UE hay un total de 214.355, la mayoría de los cuales se encuentran en Alemania (82.520), seguida de Hungría (45.625) y Suecia (27.975), según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Aunque la mayoría de los niños que llega al territorio comunitario procede de Siria (un 25 %), también arriban de Afganistán e Irak.

Una de cada cinco personas que llegaron a la UE desde Siria el año pasado era un menor, explica la OIM. Se trata de los más débiles y vulnerables considerando la peligrosa ruta por el mar Egeo que deben hacer para alcanzar las costas helenas. Los niños, continúa la OIM, se ven amenazados por los abusos, el tráfico, las enfermedades y la explotación laboral y sexual. Buena parte de los ahogados en el Mediterráneo eran menores. Como el pequeño Aylán, también convertido en símbolo de toda una guerra y el consiguiente drama de los más de tres millones de refugiados que aguardan en Turquía el fin del conflicto.

Niños soldados

En 2011, al inicio del conflicto, los bandos enfrentados reclutaban a menores de entre 15 y 17 años para luchar en la segunda línea de combate. Pero conforme se recrudeció la guerra, “todos las partes” implicadas comenzaron a reclutar niños de tan sólo siete años, normalmente sin el consentimiento de sus padres, explica la ONU.

Y los datos hablan por sí solos: en más de la mitad de los casos estudiados por la organización tan sólo en 2015, los niños soldados eran menores de 15 años, un 30 % más que en el año anterior. “Los niños reciben entrenamiento militar de participación en combate. Son instruidos en el mantenimiento de armamento y en la evacuación de heridos de guerra. Están siendo utilizados para matar”, señala Unicef.