La triste historia de una niña abusada 43.000 veces

El periódico mexicano Central recoge la historia de Karla, una joven que a los 12 años fue raptada en el Distrito Federal para ser explotada sexualmente por cuatro años.

Archivo 123rf

 El periódico mexicano Central recoge el impactante testimonio de una mujer de 22 años, quien es citada con el nombre falso “Karla”, para relatar un escalofriante caso de trata de personas. Karla con 12 años fue raptada por su “novio”, entonces nueve años mayor que ella. Ocurrió en el Distrito Federal, cuando la convenció de dejar a su familia para viajar a Puebla, la ciudad en la que fue obligada a prostituirse por cuatro años. El testimonio es impactante. Era obligada a tener relaciones sexuales con mínimo 30 personas al día y hoy, después de su paso por ese infierno, tras haber abortado gemelos con 14 años y haber tenido una hija con alguno de sus clientes, considera que es el momento de contar su historia.

“Soy sobreviviente de trata de personas y me empezaron a prostituir desde los 12 años hasta los 16 (...) Es algo muy difícil. Mucha gente cree que muchas de las chicas están ahí por gusto. Y no es así. A veces nos tapamos los ojos y nada más tenemos la venda. No nos fijamos de todo lo que pasa cuando vemos a una chica simplemente por usar falda y tacones. No ha sido fácil, cuando te maltratan, te pegan, te chantajean...”. Karla era explotada en una habitación, en algún hotel según la localidad en la que la asignaran, donde cada cliente pagaba 100 pesos (unos 6.5 dólares) por servicio. De ese dinero, nada la correspondía a ella.

El sospechoso de habérsela llevado se llama Román Ramírez, un hombre que está siendo investigado por la Procuraduría General de Justicia. Es quien aparentemente fue el padrote de Karla, como le dicen en México a quienes controlan de manera ilegal a estas jóvenes. Rosi Orozco, presidenta de la asociación Unidos contra la Trata asegura que “los padrotes no tienen piedad, ni cuando están menstruando las dejan sin trabajar. Les introducen una esponja con vinagre para que puedan seguir trabajando sin que sangren”.

De acuerdo con Central, las niñas que son captadas para trata de personas se ven sometidas a todo tipo de ultrajes. Karla narra que le tocó ver cómo niñas no desarrolladas, de diez años aproximadamente, eran operadas para implantarles senos y comenzar a ser prostituidas por los padrotes. Niños también, entre los 8 y 10 años eran utilizados para satisfacer los deseos sexuales de hombres que pagaban más caro por esos servicios. “Una de las peores anécdotas que sufrió Karla fue a manos de un grupo de agentes ministeriales quienes, en un operativo fueron sobornados por el padrote para hacer uso de las mujeres en el hotel. Un grupo entero de judiciales pasó por encima de Karla”.

La explotación terminó para esta mujer cuando un cliente, un hombre de 60 años que la visitaba frecuentemente para conversar, la invitó a vencer el miedo y escapar. “Pasaba a verla casi todos los días y poco a poco la convenció de salir del hotel un día y acompañarla”, reseña Central. Para entonces, Karla ya había tenido una hija de quien no conoce el padre y que a su vez era utilizada como método de amedrentamiento para la ella: “Te dicen por años que van a matar a tu familia. Estuve ahí también por mi hija, una niña que tuve, hermosísima, por cierto. Esa experiencia que te deja esto te va a dejar un pasado muy horrible. Pero un futuro muy bello”.

En México, el caso de Karla es uno de los más emblemáticos en contra de la trata de personas y la explotación sexual infantil y ha sido la inspiración de libros. Protegida por la asociación Unidos contra la Trata, la joven, diez años después de haber sufrido el peor calvario de su vida, ha dado charlas en el extranjero, estuvo en dos ocasiones en El Vaticano visitando al Papa, conoció a la reina Rania de Jordania, a la duquesa de Cornwell, Camila Parker y al príncipe Carlos de Inglaterra.

Lea el artículo ‘Karla, la escalofriante historia de la víctima de trata en Puebla que tuvo más de 43 mil clientes’ en Central