Tsipras, un primer ministro sin corbatas

Es el primer ministro griego más joven de la historia: 40 años. El primero en renunciar al juramento religioso en su posesión.

Alexis Tsipras se posesionó como primer ministro de Grecia. / AFP

El primero en reducir el equipo de gobierno de 18 a 10 ministros. El primero que no pertenece a una dinastía política y el que más dudas despierta en la Unión Europea. El líder de la izquierda antiausteridad, Alexis Tsipras, que ganó las elecciones legislativas del domingo en Grecia, abre una nueva era política en un país golpeado por la crisis económica y cansado de las medidas de austeridad impuestas por los acreedores europeos. Según analistas, un triunfo que sin duda tendrá repercusiones en toda Europa, que deberá reflexionar sobre las políticas para salir de la crisis.

Tsipras fue un prematuro militante comunista. Nacido días después de la dictadura, construyó el éxito de su partido sobre el rechazo a las medidas “bárbaras” del memorando de acuerdo entre Grecia y sus interlocutores internacionales, que condiciona los préstamos de ayuda a un drástico programa de austeridad y reformas estructurales.

El país lo descubrió como representante de un movimiento estudiantil en un plató de televisión, en 1990, cuando aún adolescente lanzó: “Queremos tener el derecho a decidir cuándo vamos a clase”. Entonces encabezó la rebelión de los liceos contra una reforma de liberalización del sistema educativo. Tras abandonar la juventud comunista, Tsipras se afilió a Synaspismos, pequeño partido eurocomunista y altermundialista. A los 33 años fue elegido presidente de ese partido que en 2008 se transformó en una coalición de varias organizaciones bajo el nombre de Syriza, que se distingue de los comunistas por su visión favorable a Europa.

Ha declarado su admiración por el Che Guevara —uno de sus hijos se llama Orfeo Ernesto— y culminó sus estudios en la Escuela Politécnica de Atenas, donde obtuvo un diploma de ingeniero civil. Con un 16,78% de los votos, Syriza multiplicó por cuatro su votación de las precedentes elecciones de 2009 y destrozó el bipartidismo que dominaba el país desde la caída del régimen de los coroneles en julio de 1974.

Fue la eclosión de la crisis de la deuda en 2010 y los años siguientes de cataclismo económico los que dieron una creciente audiencia a esta izquierda radical y a su líder, que denunciaron la “crisis humanitaria” causada por las medidas de austeridad impuestas por la Unión Europea y el FMI a cambio de multimillonarios préstamos para evitar la quiebra.

Ahora en el poder, Tsipras cuida su imagen internacional. Gracias a sus notables progresos en inglés, multiplicó las visitas al extranjero, entre ellas al presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi; el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble —defensor a ultranza de la disciplina presupuestaria—, y el papa Francisco. El primer ministro ha moderado su discurso, aunque en algo se mantiene inflexible: “Nunca me han visto llevar corbatas hasta ahora, y hay pocas posibilidades de que eso ocurra”.