¿Por qué Turquía otra vez?

El 2017 comenzó con un nuevo ataque terrorista. Un hombre mató a 39 personas en un club nocturno de la capital turca. El país ha sido blanco de varios atentados del Estado Islámico y de grupos separatistas kurdos.

Gente lleva flores y velas al frente del Reina, el club nocturno en donde un terrorista mató a 39 personas.
Gente lleva flores y velas al frente del Reina, el club nocturno en donde un terrorista mató a 39 personas. EFE

El enorme despliegue policial —17.000 uniformados— durante la noche de fin de año en Estambul, Turquía no fue suficiente para evitar la matanza en el club Reina, en donde un hombre armado asesinó a 39 personas e hirió a 69.

Apenas una hora y 25 minutos después de que comenzara el 2017 en Turquía, una persona con un fusil de asalto entró a la discoteca y abrió fuego indiscriminadamente. Entre las víctimas hay ciudadanos de Marruecos, Jordania, Arabia Saudí, Líbano, Libia y Turquía.

El hombre escapó en medio del caos, pero en su huída dejó su arma, pieza que sirvió para tener los primeros indicios sobre su identidad. Está en marcha una agresiva operación policial de búsqueda y captura, según informó el primer ministro turco, Binali Yildirim, quien desmintió que el terrorista fuera vestido de Papá Noel.

La confusión sobre el disfraz quizás surgió porque las autoridades turcas, tratando de dar mayor seguridad ante el alto riesgo de ataques terroristas que podrían presentarse en fin de año, desplegaron agentes disfrazados de Santa Claus o vendedores callejeros en Ortaköy, un barrio del distrito de Besiktas, en la orilla europea de la ciudad, a pocos metros del lugar de la tragedia.

La discoteca Reina es un emblemático club nocturno de Estambul, que puede albergar hasta 800 personas. Un lugar selecto, frecuentado por jóvenes adinerados, famosos y turistas extranjeros, que no sólo tienen que pagar altísimos precios, sino que deben superar un duro filtro para ingresar al lugar, ubicado a orillas del Bósforo.

La cadena NTV informó que el atacante había disparado entre 120 y 180 veces durante unos siete minutos sembrando el pánico, lo que hizo que incluso algunas personas se lanzaran a las gélidas aguas del estrecho para escapar a la muerte.

“Justo cuando nos estábamos acomodando, por la puerta había mucho polvo y humo. Sonaron disparos. Cuando esto se oyó, muchas chicas se desmayaron”, relató el futbolista Sefa Boydas a la agencia France Presse. “Dijeron 35 o 40 muertos, pero probablemente son más, porque cuando yo andaba, algunas personas pisoteaban a otras", añadió.

Emre Eytan Can, de 34 años, un banquero de inversiones de Estambul, dijo a la prensa, citado por The New York Times, que el Reina era un destino de fin de semana, especialmente en el verano. “Es al aire libre, en el agua, y es lo suficientemente central para que todos puedan llegar fácilmente. La gente puede subir en carro o en barco”.

Agregó que “uno nunca imaginaría un ataque terrorista allí. Pero supongo que es un objetivo porque está lleno de turcos de clase alta y extranjeros y es un lugar donde la gente se desinhibe y bebe, lo cual no está en línea con el Islam”.

Ningún grupo ha reivindicado los ataques todavía. Sin embargo, fuentes de inteligencia de Turquía señalaban al Estado Islámico, que el año pasado se atribuyó varios de los 20 ataques lanzados sobre este país. El Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que ha golpeado principalmente a Estambul y Ankara, también era parte de las investigaciones, tras un sangriento 2016.

Turquía es miembro de la coalición internacional que combate al EI en Siria e Irak. En agosto inició una ofensiva en el norte de Siria para repeler a los yihadistas y empujarlos hacia el sur, pero también contra las milicias kurdas sirias. Rebeldes sirios apoyados por el ejército turco asedian desde hace varias semanas la ciudad de Al Bab, un bastión del EI en el norte de Siria, razón por la que los terroristas convirtieron al país en uno de sus principales objetivos.

Hace unas el líder del grupo radical islamista, Abu Bakr al-Baghdadi, publicó un video en el que amenazaba con atacar objetivos en Turquía. En vísperas de Navidad, el Estado Islámico publicó un vídeo de dos soldados turcos quemados vivos.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, aseguró que se trató de un ataque “atroz” que persigue “destruir la moral de la nación y crear el caos”. “Turquía está determinada a seguir luchando hasta el final contra el terrorismo”, añadió el mandatario.

“Es un ataque terrorista”, precisó el gobernador de la ciudad, Vasip Sahin, quien también aseguró que “de una forma salvaje e implacable, ametralló a la gente que simplemente había venido a celebrar el Año Nuevo”.

“Habíamos venido para pasar un buen rato, pero todo se transformó en caos, en una noche de terror”, explicó a la AFP Maximilien, un turista italiano que hacía la cola en la entrada cuando llegó el agresor. Las autoridades turcas habían cancelado varias celebraciones públicas, justo para evitar tragedias en el nuevo año. Y algunas autoridades religiosas turcas habían prohibido celebrar el año nuevo por no ser una festividad musulmana.

El propietario de Reina, Mehmet Kocarslan, dijo al sitio de noticias de Hurriyet que las medidas de seguridad habían aumentado en los últimos 10 días después de que oficiales de inteligencia estadounidenses advirtieran sobre un ataque en Turquía durante las fiestas.

Los líderes políticos respondieron con indignación y llamamientos a la unidad en la lucha contra el terrorismo tras el ataque. La canciller alemana, Ángela Merkel, calificó el atentado de “inhumano y alevoso” en un mensaje enviado al presidente turco.

El presidente francés, François Hollande, denunció “con fuerza e indignación el acto terrorista” e insistió en la “solidaridad” de Francia con Turquía ante este atentado, y en que “continuará la lucha implacable contra el terrorismo con sus aliados”.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, dijo que “cuesta imaginar un crimen más cínico que el asesinato de personas pacíficas en el apogeo de la fiesta de Año Nuevo. Pero a los terroristas les son completamente ajenos los conceptos de la moral humana”.

Para Estados Unidos, el hecho de que “tal atrocidad pudiera ser perpetrada sobre personas inocentes, muchas de las cuales estaban celebrando la Nochevieja, subraya el salvajismo de los atacantes”.

Tras el rezo del Ángelus, el papa Francisco denunció “la plaga del terrorismo y esa mancha de sangre que envuelve el mundo con una sombra de miedo y de pérdida”.

¿Qué sigue ahora? La lucha unida contra el terrorismo. “Este acto condenable demuestra la importancia de la cooperación y coordinación entre todos los países para hacer frente al terrorismo y eliminarlo de raíz”, afirmó Erdogan.

 

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