Turquía: purgas, despidos y acusaciones

Luego de la intentona golpista del 15 de julio contra el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, casi once mil personas han sido detenidas y 50.000 despedidas de sus trabajos.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, durante una reunión con su gabinete de en Ankara.  /EFE
El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, durante una reunión con su gabinete de en Ankara. /EFE

Hasta ahora, de acuerdo con cifras oficiales, 10.937 personas han sido detenidas en relación con el intento de golpe de Estado del pasado 15 de junio. Así lo dijo el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan.

Erdogan confirmó estas detenciones en una entrevista con la televisión árabe Al Yazira en la que analizó el fallido intento de golpe de Estado, tras el cual han sido apresados más de 6.000 militares y un centenar de policías, además de numerosos jueces y fiscales. También cerca de 48.800 policías, gendarmes y docentes han sido suspendidos o despedidos, según un recuento del diario Hürriyet.

Al menos 9.322 militares, magistrados y policías se enfrentan a un “proceso judicial”, según el viceprimer ministro Numan Kurtulmus, aunque por el momento se ignora si esas personas están contabilizadas dentro de las 48.800.

El jefe de Estadoacusó al predicador islamista, Fetullah Gülen, residente en Estados Unidos desde 1999, de estar detrás de la planificación del golpe. Por eso pidió la extradición a Washington. Después de una tensión en las relaciones, por señalamientos de la presunta vinculación de Occidente en la intentona, Estados Unidos dijo que apoya totalmente los esfuerzos de Turquía por sofocar el intento de golpe contra su gobierno electo, según el secretario de Estado, John Kerry.

Kerry, acompañado por varios de sus homólogos de países aliados, volvió a insistir en el apoyo de Estados Unidos al gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan, en momentos en que emprende una amplia purga de sospechosos de complicidad con los golpistas.

El Consejo de Enseñanza Superior (YÖK) turco prohibió a los profesores universitarios los viajes de trabajo al extranjero. El ejército volvió a bombardear posiciones de los rebeldes kurdos del PKK en Irak, por si alguien dudaba de su control absoluto sobre la fuerza aérea y el resto de fuerzas armadas.

Las autoridades turcas bloquearon, además, el acceso al sitio Wikileaks , tras la publicación de casi 300.000 correos electrónicos de responsables del Partido de la Justicia y Desarrollo (AKP, islamoconservador), en el poder en Turquía.

El Alto Consejo de Radio y Televisión turco (RTÜK) anunció que había retirado las licencias a una veintena de cadenas de televisión y radio cercanas a Gülen, es decir, los medios vinculados a FETÖ/PDY, acrónimos del movimiento de Fethullah Gülen.

Según Anadolu, la decisión concierne a 24 cadenas y 34 periodistas considerados cercanos a Gülen. El pasado marzo, el diario Zaman y la agencia de prensa Cihan fueron embargados, y su dirección, confiada a administradores del Estado.

Cifras de la purga

-21.000 profesores han sido despedidos de centros educativos privados.

-15.200 profesores y otros funcionarios de Educación han sido suspendidos del servicio y se ha iniciado "una investigación respecto a cada una de esas personas", según el Gobierno.

-Orden de dimisión a los 1.577 decanos de facultades turcas, tanto de las universidades públicas como de las privadas.

-8.777 empleados del Ministerio del Interior, la mayoría de ellos policías y gendarmes, entre los que figuran 11 generales y 61 coroneles.

-1.500 funcionarios del Ministerio de Finanzas

-257 trabajadores de la Oficina del Primer Ministro.

-2.745 jueces y fiscales han sido suspendidos, entre ellos cinco miembros del Consejo Supremo de Jueces y Fiscales, el cuerpo que decide sobre los nombramientos en la Judicatura.

-Un gobernador provincial, 29 exgobernadores, 52 responsables de distritos, registradores de la propiedad, asesores judiciales e incluso 12 conserjes en edificios públicos han caído en la depuración.

Erdogan, ¿todopoderoso?

Las medidas adoptadas por Erdogan han alarmado a la comunidad internacional, y la ONU, al igual que varios gobiernos e instituciones, ha urgido a Turquía a mantener el respeto de la legalidad y la defensa de los derechos humanos.

En los dos últimos años el Gobierno turco ya había ordenado suspensiones masivas en la policía, dirigidas contra supuestos seguidores del predicador conservador Fethullah Gülen, a quien Erdogan acusa de instigar la asonada fallida.