Turquía y Grecia, reunidos sobre nuevo plan para crisis migratoria

Turquía ya acoge a 2,7 millones de refugiados sirios y por su territorio pasan la mayoría de los migrantes que intentan llegar a la UE.

AFP

 Los dirigentes de Turquía y Grecia se reúnen este martes en Esmirna con el objetivo de empezar a concretar las propuestas de Ankara para solucionar la crisis de los migrantes, las cuales deberían "cambiar la situación" pero ya han sido criticadas.

En la costa del mar Egeo, desde donde siguen saliendo a diario cientos de candidatos al exilio en la Unión Europea (UE), la crisis de los migrantes será el principal tema de conversación en la tarde del martes entre el primer ministro turco Ahmet Davutoglu y su homólogo griego Alexis Tsipras.

Los 28 líderes de la Unión Europea (UE) se dieron diez días para hallar un acuerdo con Turquía, con el fin de frenar el flujo migratorio, luego de una sorpresiva propuesta de Ankara de readmitir a los migrantes que llegan a Europa cruzando el Egeo.

Turquía ya acoge a 2,7 millones de refugiados sirios y por su territorio pasan la mayoría de los migrantes que intentan llegar a la UE cruzando el Egeo.

Ankara propuso un "canje" de refugiados: Turquía readmitiría a los refugiados sirios llegados a la UE ilegalmente y los europeos admitirían a su vez, por vías legales y seguras, la misma cantidad de refugiados sirios protegidos en Turquía.

En lo que va del año, 120.000 personas llegaron a las costas griegas cruzando el Egeo. En 2015 fueron más de 850.000, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Este "cambio en la situación", según la expresión utilizada por Davutoglu, así como por el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y la canciller alemana Angela Merkel, procura desalentar la migración ilegal a Europa.

"Los días de la migración irregular a Europa terminaron", dijo Tusk, en conferencia de prensa al término de la cumbre europea del lunes.

 Un proyecto "deshumanizador" 

No obstante, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, se declaró este martes "profundamente preocupado por cualquier arreglo que implique el retorno indiscriminado de gente de un país a otro, que no detalle las garantías de protección de los refugiados en virtud del derecho internacional".

Ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo, Grandi enumeró tres condiciones previas para que puedan considerarse conformes al derecho internacional los regresos de los solicitantes de asilo hacia "un tercer país".

El país destinatario debe primero asumir "la responsabilidad de examinar el pedido de asilo", explicó. Pero sobre todo, un refugiado debe estar "protegido de la devolución", es decir de una expulsión y si obtiene el asilo debe poder "beneficiar del asilo conforme a los estándares internacionales y tener un pleno y efectivo acceso a la educación, un empleo, cuidados médicos y si es necesario ayuda social".

Un portavoz de la Comisión Europea, Alexandre Winterstein, aseguró este martes que "los detalles [del acuerdo] que aún deben ser finalizados (...) serán por supuesto plenamente conformes con el derecho europeo e internacional".

Amnistía Internacional también criticó "la idea de canjear refugiados", calificándola de "peligrosamente deshumanizadora".

Al margen de las discusiones con Turquía estalló entre los 28 una nueva división sobre la situación migratoria en la llamada "ruta de los Balcanes", utilizada en 2015 por 850.000 solicitantes de asilo.

Un proyecto de declaración final destacaba que "esta ruta está cerrada", algo sobre lo que Alemania dio cuenta de sus reservas, por lo que se suprimió esta referencia.

La crisis migratoria provoca desde hace meses profundas divisiones en la UE y amenaza uno de sus pilares más emblemáticos de su construcción: la libre circulación en el espacio sin fronteras Schengen.