Ucrania pide nuevas sanciones contra Rusia tras la tragedia de Mariúpol

"Ha llegado la hora de unirnos para parar a los terroristas y obligar a Rusia a dejar de apoyarlos", manifestó el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania.

El presidente ucraniano, Petró Poroshenko, cuenta con el respaldo de Estados Unidos para convencer a la comunidad internacional de interponer nuevas sanciones a Rusia/ AFP Archivo.

Ucrania puso este domingo en marcha su maquinaria diplomática para lograr que la comunidad internacional incremente la presión contra Rusia, a la que Kiev acusa de ser cómplice en el ataque con artillería perpetrado este sábado contra la ciudad de Mariúpol, que costó la vida a 30 civiles. (Vea: Este el momento cuando bombardean Mariúpol, Ucrania).

"Se ha pagado un precio demasiado caro en vidas humanas. Ha llegado la hora de unirnos para parar a los terroristas y obligar a Rusia a dejar de apoyarlos", dijo este domingo el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Pabló Klimkin.

El presidente ucraniano, Petró Poroshenko, cuenta con el respaldo de Estados Unidos para convencer al resto de la comunidad internacional, sobre todo a una reticente Unión Europea, en la necesidad de nuevas sanciones contra Moscú, que según Ucrania está detrás de todas las decisiones que toman los separatistas prorrusos.

En una reunión urgente del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa (CSND) de Ucrania, Poroshenko reiteró su seguridad en que fueron los rebeldes los que atacaron ayer con lanzaderas de misiles un barrio residencial de Mariúpol, la segunda ciudad más importante de la región de Donetsk y leal a las autoridades de Kiev.

"La grabación de conversaciones telefónicas y por radio (de los rebeldes) que me ha presentado el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU, en sus siglas en ucraniano, antiguo KGB), demuestra de manera irrefutable que el ataque fue perpetrado por los terroristas", afirmó Poroshenko.

Al parecer, la inteligencia ucraniana ya ha detenido tanto a "los terroristas implicados" como a los que "han participado personalmente en el atentado", anunció el jefe del SBU, Valentín Naliváichenko, quién aseguró que las pruebas que demostrarán la autoría del ataque serán presentadas mañana al mundo.

La misión especial de observadores de la OSCE para Ucrania que se desplazó al lugar de la tragedia constató que el ataque fue perpetrado por lanzaderas de misiles "Grad" (Granizo) y "Uragán" (Tornado), disparadas desde zonas controladas por los rebeldes prorrusos.

Los observadores internacionales señalaron que los misiles fueron lanzados desde una distancia de 19 y 15 kilómetros en relación al lugar donde impactaron, desde dos localidades al este y noreste de Mariúpol, que se encuentran en manos de los separatistas.

Ucrania quiere una respuesta contundente de la comunidad internacional y ya ha anunciado que se dirigirá al tribunal de la Haya para que juzgue "los crímenes contra la humanidad cometidos por los terroristas contra ciudadanos ucranianos entre 2014 y 2015" y para que también "declare como organizaciones terroristas" a las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk.

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, en las primeras declaraciones de un alto cargo ruso después del ataque contra Mariúpol, culpó este domingo a Kiev de la grave escalada de tensión que vive el este de Ucrania.

En conversación telefónica con su homólogo estadounidense, John Kerry, Lavrov señaló que la escalada de la situación "es consecuencia de los continuos ataques con artillería contra núcleos poblacionales por parte de las tropas ucranianas, que han violado flagrantemente los acuerdos de Minsk".

Mientras, el relanzado conflicto armado entre las tropas ucranianas y las milicias separatistas se extiende ya a prácticamente todo el frente en el este de Ucrania, desde los alrededores de la ciudad de Lugansk hasta el litoral del mar de Azov.

Tras iniciar hace dos días una amplia ofensiva, los rebeldes "disparan con extraordinaria intensidad y en todas las direcciones contra las posiciones (ucranianas) con ayuda de la artillería, morteros, lanzagranadas, tanques y lanzaderas de misiles 'Grad'", reconoció hoy el portavoz de las fuerzas de Kiev, Andréi Lisenko.

Lisenko denunció la muerte de varios civiles en Debáltsevo -estratégico cruce de caminos declarado objetivo prioritario por los sublevados, a unos 55 kilómetros al noreste de la ciudad de Donetsk-, e informó de que los prorrusos concentran cada vez más combatientes y armas en esa zona.

En un cruce de informaciones y desmentidos que ya recuerdan los peores momentos de la guerra en Ucrania, las dos partes en conflicto han cifrado en varios centenares el número de muertos en el bando enemigo.

"En dos días, el número de terroristas liquidados ha alcanzado 600 personas", dijo Poroshenko, al tiempo que el centro de prensa de la operación militar lanzada por Kiev cifraba en apenas cuatro soldados sus propias bajas mortales en las últimas 24 horas.

A su vez, el número dos del llamado Estado Mayor de los rebeldes de Donetsk, Eduard Basurin, ha señalado que en los últimos ocho días, casi 800 soldados ucranianos han perdido la vida en combates con las milicias.