Un año después de la mina

Con una ceremonia en la mina San José, en pleno desierto de Atacama, se conmemoró un año del rescate de los 33 mineros de Chile que sobrevivieron 70 días enterrados a 600 metros de profundidad.

Hace un año, después de 22 horas de un complejo operativo de rescate, salió de la mina San José, en el desierto de Atacama, el último de los 33 mineros que desde el 5 de agosto, habían permanecido atrapados a más de 600 metros de profundidad. Fueron 70 días de supervivencia en un ambiente hostil, con una temperatura promedio de 40 C° y una humedad del 90%. El rescate se llamó operación Fénix porque ellos surgieron de las cenizas, cuando la posibilidad de que se encontraran con vida era nula tras un aplastante derrumbe.

Diecisiete días después, los mineros pegaron una hoja con un mensaje a una de las sondas que desde la superficie exploraba la mina. Los 33 estaban bien, resguardados en el refugio. Ese fue uno de los días más brillantes que ha tenido el presidente Sebastián Piñera en su gobierno, que se repitió en similares proporciones el 13 de octubre, al terminar el rescate.

A la ceremonia de conmemoración del primer aniversario, asistieron 17 de los trabajadores, quienes acompañados de sus familias regresaron a la puerta de la mina para revivir el pasado y poner la primera piedra del monumento Esperanza que se levantará en su memoria. ."Quiero dar gracias a Dios por habernos protegido y que saliéramos todos sanos y salvos. Nos va a faltar tiempo para agradecer a todo el mundo por esas oraciones y lágrimas que derramaron por nosotros en todo el mundo", aseguró el minero Omar Reygadas.

Desde que escalaron a la superficie en esa cápsula de 53 centímetros de diámetro halada por una polea, la vida no ha sido la misma para ninguno. Después de ser celebridades por tres meses, de ser invitados a Disney World en Orlando y al estadio Santiago Bernabéu de Madrid, de estar en la mira de escritores y realizadores de cine y documentales, los 33 quizá se encuentren muy lejos de que alguna vez proyectaron para su futuro.

Los 14 mineros de mayor edad fueron pensionados por un salario de sólo US$ 540 mensuales; uno, Pedro Cortes, no consigue trabajo desde entonces y termina sus estudios universitarios gracias a la caridad de un empresario suizo; otro, Carlos Mamani, fue detenido en la noche del miércoles acusado de maltrato doméstico; y otro, Edison Peña, fue internado en un centro de rehabilitación porque la mina exacerbó sus problemas con las drogas y la bebida.

El resto trabajan -como Darío Segovia que vive de un puesto de frutas, como Mario Sepúlveda que se dedica a dictar charlas de motivación personal- o buscan trabajo. Siete aún se encuentran de baja médica, por trastornos del sueño principalmente y los que pueden descansan. La mayoría dice que la vida ha sido difícil después de la mina porque vencer los fantasmas y los traumas no es tarea fácil. “Lo pensé para venir. Fue difícil tomar la decisión de venir, pero lo logré con el apoyo de mi familia", dijo José Ojeda a la agencia AFP.

Los tiempos han cambiado y que lo diga el presidente Sebastián Piñera, uno de los grandes ausentes de la ceremonia. Tras el rescate su popularidad llegó a estar en el 68%, pero en agosto pasado el índice solo llegó a 22%, el más bajo para un presidente chileno desde 1990. Los problemas que enfrenta con los estudiantes que piden la gratuidad de la educación y los tiempos difíciles que enfrenta el país que aún se recupera del terremoto de comienzos de 2010 han hecho mella en su imagen. Hoy lo critican por no saber sortear las situaciones de crisis y también los mineros lo recuerdan: él fue quien los recibió al salir de la cápsula.

Temas relacionados
últimas noticias