Un año con la frontera cerrada: este jueves se reúnen Maduro y Santos

Los mandatarios promulgarían la apertura paulatina de la frontera con nuevos controles comerciales y de seguridad para combatir el contrabando y el narcotráfico. Se crearía una canasta básica para atacar crisis de alimentos.

Miles de venezolanos cruzaron la frontera en julio para hacer compras en Cúcuta, a causa del desabastecimiento general en Venezuela. / EFE

Los presidentes de Colombia y Venezuela, Juan Manuel Santos y Nicolás Maduro, se reunirán en la tarde de este jueves en Puerto Ordaz (Venezuela) para discutir la posible reapertura de la zona fronteriza entre los dos países. El 19 de agosto de 2015, el gobierno de Maduro había ordenado el cierre de la frontera arguyendo problemas de inseguridad, contrabando y narcotráfico, tras el ataque de un supuesto grupo de paramilitares a integrantes de la guardia nacional de Venezuela.

Este encuentro ocurre una semana después de que las cancilleres de ambos países, María Ángela Holguín y Delcy Rodríguez, se reunieran para concertar las condiciones de dicha reapertura (lea aquí sobre los acuerdos a que llegaron). Entre los acuerdos a los que llegaron está la creación de una cédula fronteriza para los residentes de la zona, que permita a las autoridades registrar el flujo de ciudadanos. La frontera se abriría sólo de manera intermitente, con horarios restringidos, y habría mayores controles de seguridad para evitar el contrabando y la delincuencia común. Las autoridades reconocen que en la frontera se transporta gasolina y alimentos de manera ilegal, que luego son revendidos a muy altos precios en Venezuela.

La situación del país vecino impulsó la reunión entre los gobiernos. En dos ocasiones, a lo largo de julio, la frontera fue reabierta de manera temporal para que los habitantes de la zona venezolana pudieran comprar alimentos y medicinas en Cúcuta. El estado de urgencia económica en Venezuela alentó a más de 150.000 venezolanos a cruzar la frontera. Según fuentes de Migración Colombia, las autoridades venezolanas propusieron que la frontera fuera abierta de nuevo de manera temporal. Sin embargo, la parte colombiana rechazó dicha propuesta, dado que el flujo de venezolanos que llegan desde San Antonio de Táchira podría volverse incontenible.

Venezuela sufre un desabastecimiento, de acuerdo con estudios privados, cercano al 82% (lea aquí: "Venezuela: la tragedia de un país sin alimentos"). Los venezolanos se ven obligados a comprarles alimentos a los “bachaqueros” (contrabandistas) a precios en ocasiones 10 veces por encima del costo regulado por el Gobierno. Las medicinas escasean en las farmacias y los venezolanos deben someterse a colas inmensas, desde muy temprano, para obtener unos pocos alimentos para su semana. En ocasiones, a pesar de cumplir con las extensas colas, no obtienen un turno y se ven forzados a buscar a los “bachaqueros” (tres testimonios sobre la escasez en Venezuela). Por eso, entre algunos de los acuerdos a los que llegaron las cancilleres —y que serían ratificados en el encuentro entre presidentes— está la creación de una cesta básica para el intercambio de alimentos y materias primas.

La industria venezolana se encuentra detenida por la crisis del petróleo, que ha producido la caída del dólar y a su vez la imposibilidad de obtener materias primas del exterior. Los beneficios económicos de Venezuela dependen, en un porcentaje cercano al 90%, del petróleo. Dicha crisis también ha producido una inflación que superó el 180% en 2015 y que llegaría al 720% en 2016.

En materia de seguridad, los tratos recomenzaron en junio, cuando se reunieron los ministros de Defensa de ambos países, Vladimir Padrino —uno de los militares abanderados del chavismo— y Luis Carlos Villegas. Colombia propone la apertura continua de los cinco puntos de seguridad que existen en la frontera. Una instancia de cooperación binacional —cuyos detalles no se han definido— se encargará, además, de combatir el crimen organizado y el contrabando.