Un "bad hombre" en Estados Unidos

El jefe del Cartel de Sinaloa, Joaquín "El Chapo" Guzmán fue extraditado a EE.UU. en las últimas horas de la presidencia de Barack Obama. Llega a tierras estadounidenses en plena era de Donald Trump.

Joaquín "El Chapo" Guzmán antes de ser extraditado a Estados Unidos. AFP

Durante años, México se negó a extraditar a Joaquín "El Chapo" Guzmán a Estados Unidos. Aunque ese país lo busca desde finales de los años 90, los gobiernos mexicanos decían que el delincuente más buscado del mundo debería ser juzgado en tierras mexicanas. 

En un movimiento sorpresa y horas antes de que asumiera la presidencia estadounidense el magnate inmobiliario Donald Trump, que ha acusado a los inmigrantes indocumentados mexicanos en el país de "narcotraficantes", "violadores" y "criminales" y "bad hombres", el gobierno anunció que el líder del Cartel de Sinaloa sería enviado a EE.UU., en donde de acuerdo al fiscal federal de Brooklyn, Robert Capers, Guzmán será inculpado de 17 cargos.

Entre otras cosas, Joaquín Guzmán es acusado de dirigir una empresa criminal desde 1989 hasta el 2014, corrupción, concierto para delinquir, importación de drogas, distribución de armas de fuego y lavado de dinero, según dijo el fiscal Robert Capers, del Distrito Este de Nueva York.

La defensa de Guzmán alegó para evitar la extradición que la justicia de Texas podría condenarlo a la pena de muerte, lo que iría en contra del tratado de extradición entre ambos países, pues en México se abolió la pena capital.
 
El juez a cargo del caso desestimó el argumento, mientras que la Suprema Corte rechazó estudiar su caso.
 
La extradición cumple "las normas constitucionales, los requisitos establecidos en el tratado bilateral y demás disposiciones legales vigentes para su emisión", sostuvo la cancillería mexicana en el comunicado. Fiscales federales tienen la intención de imponerle a Guzmán una multa penal de 14.000 millones de dólares.

¿Por qué ahora?

El suprocurador encargado de asuntos jurídicos e internacionales de la fiscalía general de México, Alberto Elías Beltrán, aseguró en rueda de prensa que la determinación de extraditar a Guzmán a horas de la investidura de Trump no fue motivada por asuntos de política internacional.

El ejecutivo no interviene en las decisiones y tiempos del poder judicial, dijo.
 
"Fue resuelto (el caso por la justicia) y nosotros en términos del tratado internacional tenemos que hacer la entrega inmediata" a Estados Unidos, aseguró.
No obstante, el experto en seguridad y exagente de la inteligencia mexicana Alejandro Hope consideró en declaraciones a la AFP que "no querían que Trump pudiera jactarse, así que lograron entregarlo en los últimos minutos" del gobierno del presidente saliente Barack Obama.
 
"La fecha (de la extradición) es muy simbólica, es un acto del gobierno de México para hacerle observar a Barack Obama y Donald Trump que México está haciendo verdaderos esfuerzos para combatir al narcotráfico", dijo de su lado Raúl Benítez Manaut, experto en asuntos de seguridad de la estatal Universidad Nacional Autónoma de México.
 
"El hecho que esto ocurra las últimas horas del Gobierno de Obama es una señal de un reconocimiento y cortesía a un Gobierno que concluye (en Estados Unidos) pero también es una llamada de atención al Gobierno que inicia", afirmó a EFE el analista Federico Berrueto.
 
Para Berrueto, lo sucedido "hay que verlo en el marco del calendario político del país vecino" y en que "había una expectativa del presidente Obama de que se produjera la extradición de uno de los criminales más buscados" del mundo.
 
Guzmán, quien ha sido uno de los jefes del narcotráfico más poderosos de México, fue capturado por primera vez en 1993 en Guatemala y entregado a México, pero en enero de 2001 se fugó del un penal federal del estado de Jalisco (oeste). 
 
Se inició entonces una cacería que duró hasta febrero de 2014, cuando fue recapturado en el puerto de Mazatlán (noroeste) y trasladado al penal de máxima seguridad de El Altiplano, en el Estado de México, vecino de la capital. 
 
Pero Guzmán protagonizó una segunda espectacular fuga en julio de 2015 a través de un kilométrico túnel, lo que fue considerado una humillación para la presidencia de Enrique Peña Nieto.  El 8 de enero de 2016 fue detenido por tercera vez en Los Mochis (noroeste), luego de lo cual el gobierno determinó entregarlo a Estados Unidos. 
 
Un "bad hombre"

Para Estados Unidos, esta captura es "un logro emblemático, y una victoria para los ciudadanos" estadounidenses y mexicanos, según dijo hoy el secretario de Justicia de EE.UU., Eric Holder.

"El Chapo", de 56 años, está requerido desde 1993 por un tribunal federal en Arizona, donde se le acusa de cargos relacionados con el narcotráfico, el crimen organizado y el lavado de dinero.

Dos años más tarde, en septiembre de 1995, el tribunal federal del distrito sur de California, en San Diego, lo acusó junto a 22 cómplices de conspirar para importar más de ocho toneladas de cocaína e incurrir en lavado de dinero.

También el tribunal federal del Distrito Norte de Illinois busca juzgar al recién capturado debido a que convirtió la ciudad de Chicago en uno de sus grandes núcleos de distribución dentro de Estados Unidos y supuestamente hizo pasar a través de ella entre 1.500 y 2.000 kilogramos de cocaína al mes.

El director en Chicago de la Agencia Estadounidense Antidrogas (DEA, en inglés), Jack Riley, anunció que buscará la extradición de "El Chapo" a esa jurisdicción porque su caso "es el más fuerte" de los que penden contra el narcotraficante en EE.UU.

"Voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para que sea juzgado aquí", declaró Riley al periódico Suntimes.

El año pasado, "El Chapo" fue nombrado por la Comisión del Crimen de Chicago el "enemigo público número uno" de la ciudad, un nombre creado para acelerar la captura del líder mafioso Al Capone en 1930 y que hasta entonces no se había aplicado a ningún otro criminal.

"'El Chapo' ha sobrepasado con creces la carnicería y destrucción social que causó Al Capone", dijo la Comisión del Crimen cuando hizo el anuncio en 2013.

En 2001, el Departamento del Tesoro incluyó a "El Chapo" en su "lista negra" de narcotraficantes, con el fin de congelar todas sus propiedades en Estados Unidos e impedir sus transacciones financieras, y progresivamente fue añadiendo a ese listado a familiares y supuestos colaboradores del poderoso narcotraficante.

Desde 2004, el Departamento de Estado y la DEA ofrecían hasta 5 millones de dólares por la captura del delincuente, que fue detenido en Guatemala en 1993 pero, tras ser entregado a su país de origen, escapó de una prisión mexicana en enero de 2001.

Sin embargo, en su primera comparecencia en un tribunal de Nueva York, se declaró NO culpable. 

Guzmán, que fue asistido por un intérprete y quedó preso sin derecho a fianza, compareció ante el tribunal federal en el condado de Brooklyn, donde se le leyó la acusación en su contra y que motivó su extradición desde México.
 
Consultado por el juez James Orenstein si sabía por qué estaba allí, el capo del narcotráfico respondió: "Sí señor". "El Chapo" está acusado de diecisiete delitos y por lo menos uno de ellos, si es declarado culpable, conlleva la cadena perpetua obligatoria.
 
"El Chapo" se presentó ante el tribunal sin esposas, custodiado por agentes de seguridad y vistiendo un uniforme azul oscuro y zapatillas negras, en un procedimiento que se prolongó por cerca de siete minutos.
 
La nueva vista ante la justicia fue fijada para el 3 de febrero próximo, aunque esa fecha puede ser aplazada si se pide esa extensión.