Un califato en Irak y Siria

El ejército iraquí lucha por recuperar territorios de manos de miles de yihadistas llegados de varias partes del mundo.

El ejército iraquí intenta tomar el control de Tikrit, al norte de Bagdad. / AFP

Los yihadistas suníes que lanzaron una ofensiva en Irak proclamaron la creación de un califato en las zonas bajo su control en Irak y Siria e instaron a todos los musulmanes a jurar lealtad a su jefe. Este acontecimiento, que pone en peligro la continuidad de las fronteras actuales, podría provocar la cólera de la comunidad chiita, mayoritaria en Irak y en el vecino Irán, así como reacciones alarmistas en los países occidentales y en los países árabes considerados moderados.

En Irak, el anuncio se produce mientras las fuerzas iraquíes intentan retomar las regiones conquistadas por el Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), particularmente la ciudad de Tikrit, al norte de Irak, hoy en manos de los islamistas.

Este grupo, que ahora se hace llamar “Estado Islámico”, advirtió que todos los musulmanes del mundo tenían el “deber” de jurar lealtad a su jefe, Abu Bakr al Bagdadi, proclamado califa, según una grabación de audio. Al Bagdadi es descrito como un hombre ambicioso y despiadado, que consiguió el sueño del extremismo islamista, algo que ni siquiera logró Osama bin Laden. Es la peor pesadilla de los gobiernos de Irak y Siria, en cuyo territorio ha creado su califato gracias al avance de un ejército con miles o decenas de miles de yihadistas procedentes de todas las partes del mundo.

El “hombre más peligroso del mundo” o el “nuevo Osama bin Laden”, como lo han bautizado Time y Le Monde, respectivamente, se llama en realidad Ibrahim Awad Ali al Badri al Samarrai. Nació en el seno de una familia religiosa de Samarra, en Irak, en 1971 y estudió historia islámica en la Universidad de Bagdad, donde se doctoró a finales de los años 90. EE.UU. le puso en 2011 un precio a su cabeza (US$10 millones), cuando confirmó su liderazgo, con el alias de Abu Dua, al frente de Al Qaeda en Irak.

Al Bagdadi se autoproclamó único sucesor de Bin Laden y hoy sigue alentando la lucha para ampliar el califato a otros territorios. Según la historia, tras la muerte del profeta Mahoma en 632, sus seguidores acordaron la creación del califato, que significa sucesión en árabe, como un nuevo sistema de gobierno. El califa es literalmente el sucesor del profeta como jefe de la nación y líder de la umma, comunidad de musulmanes, y tiene la potestad de aplicar la ley islámica en la tierra del islam. “El gran sueño de Al Qaeda era la creación de un Estado islámico desde los atentados del 11-S”, según le dijo a la AFP Mustafá al Ani, del Gulf Research Centre. Para los yihadistas, el anuncio del EIIL es sólo “el núcleo del califato, que se expandirá con el hundimiento de otros estados”, añadió.