¿Un chivo expiatorio en la lucha contra la corrupción en España?

Rodrigo Rato, exdirector del FMI, ya imputado en otros dos casos de corrupción, protagoniza un escándalo, es investigado ahora por "blanqueo (de capitales), fraude y alzamiento de bienes".

El exvicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato (2-i) abandona su despacho cuatro horas después de que comenzara el registro por parte de los agentes de la Agencia Tributaria y de Aduanas.EFE

 ¿Fin de la impunidad o escenificación electoral? España se pregunta este viernes si el exdirector del FMI, Rodrigo Rato, detenido temporalmente la víspera bajo el foco de las cámaras, es el chivo expiatorio de la derecha en la lucha contra la corrupción.

"Chivo expiatorio" es la expresión que está en boca de todos y en la totalidad de los periódicos, que muestran la foto del exministro de Economía, considerado durante mucho tiempo el artífice del boom económico español antes de la crisis, introducido en un coche policial.

Rodrigo Rato, ya imputado en otros dos casos de corrupción, es investigado ahora por "blanqueo (de capitales), fraude y alzamiento de bienes", informaron fuentes judiciales. Rato fue detenido durante unas horas mientras los investigadores registraban su domicilio y su despacho madrileños. Estos registros se reanudaron en la mañana de este viernes.

Para la mayoría de los analistas, el exdirector del FMI entre 2004 y 2007 es el chivo expiatorio del Partido Popular (PP) del jefe del gobierno, Mariano Rajoy, acusado de no hacer bastante contra una corrupción, que indigna a los españoles.

Sobre todo, teniendo en cuenta que los conservadores están perdiendo fuelle en los sondeos a medida que se acercan las elecciones locales y regionales del 24 de mayo y las generales a finales de año.

Quemado

"El PP está constatando que la corrupción está haciendo mucho más daño de lo que pensaba y que no va a poder recuperar votos sólo con el discurso de la recuperación y ha visto en Rato una oportunidad", consideró el politólogo Antón Losada, señalando que ya estaba "quemado y han decidido convertirlo en un ejemplo".

Expulsado del PP, el exvicepresidente del gobierno español está ya imputado por estafa, apropiación indebida, delitos contables, falsedad documental y administración desleal, por la salida a bolsa en 2011 de Bankia, el banco que dirigió entre 2010 y 2012, y que acabó nacionalizado. También está imputado en un caso de uso de tarjetas bancarias corporativas de Bankia opacas al fisco.

La humillación pública del exministro de Economía es "justicia espectáculo", opina el analista Josep Ramoneda, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, para el que "el PP intenta mostrar que está luchando contra la corrupción convirtiendo a Rato en una especie de castigo ejemplar".

De hecho, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, recordaba el jueves que la ley está "por encima de amigos y enemigos, de compañeros o rivales". El diario conservador El Mundo consideró este viernes en un editorial que la detención de Rato marca "el fin de una época", y muestra que el "Gobierno ha iniciado el camino demandado por la opinión pública para perseguir de forma implacable a quienes con su actuación socavan nuestros principios de convivencia".

Daño para el PP

 

Pero el PP rechaza haber sacrificado a Rato, antiguo rival de Rajoy para encabezar el partido. "Es estrafalario pensar que al PP le viene bien la detención: le hace muchísimo daño", dijo el viernes el portavoz de partido en el Parlamento Europeo, Esteban González, en la televisión.

De hecho, subraya Ramoneda, "es muy difícil separar la imagen de Rato y la del PP. Haga lo que haga, al PP le hace un daño enorme". "Rato representa el símbolo de la gestión económica de la derecha. Es el símbolo de la promiscuidad entre la política y el dinero", añadió.

Si realmente se ha tratado de un sacrificio, no parece haber satisfecho ni a la oposición ni a los movimientos ciudadanos, muy activos en las redes sociales. "Estamos frente a un gobierno que es el gobierno de la corrupción y no lo digo yo, lo están diciendo los jueces", declaró el líder del partido antiliberal Podemos, Pablo Iglesias.

"Estamos en manos de una mafia", añadió, retomando un llamamiento a una concentración en la tarde del viernes ante la sede del PP en Madrid, que circula por las redes sociales, bajo el hashtag #FueralaMafia17."Aquí no hay un chivo expiatorio, hay un rebaño y todo el rebaño va a salir", ironizó, por su parte, Rosa Díez, dirigente del pequeño partido de centro UPyD.

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