Un diplomático llamado Dennis Rodman

El célebre exbasquetbolista de los Chicago Bulls viajó a ese país y se reunió con el líder Kim Jong-un, a quien describió como un "gran chico" y por quien hoy siente gran cariño.

Kim Jong-un (izq) y Dennis Rodman durante el partido de exhibición de Pyongyang. /AFP
Kim Jong-un (izq) y Dennis Rodman durante el partido de exhibición de Pyongyang. /AFP

Hace mucho tiempo los habitantes de Pyongyang no tenían un visitante tan célebre. Dennis Rodman, el legendario jugador defensivo de los Chicago Bulls (ganó cinco títulos de la NBA al lado de Michael Jordan) llegó esta semana a la capital de Corea del Norte para grabar un documental junto a varios de los integrantes de los 'Trotamundos de Harlem', los acróbatas del basquetbol.

Rodman fue recibido por el vicepresidente del Comité Olímpico Norcoreano, Son Kwang-ho, lo que fue sólo la antesala de su reunión con la alta cúpula del gobierno comunista de Pyongyang, encabezado por el joven líder Kim Jung-un. El presidente y el basquetbolista cenaron juntos y compartieron conversaciones sobre diferentes temas. Al final, Rodman lo describiría como un "gran chico" y un gran líder, como lo fueron su padre Kim Jung-il y su abuelo, Kim Il Sung, considerado el fundador de la nación.

El excéntrico Rodman y sus dos metros y un centímetro de estatura llamaban la atención a donde se movía, como lo hiciera en la cancha de basquetbol con sus numerosos tatuajes, piercings y tintes de pelo fluorescentes. Después de la cena, él y Kim Jung-il asistieron a un partido de exhibición que los 'Trotamundos' ofrecieron contra la selección de Corea del Norte, para la diversión de los espectadores. Conversaron nuevamente, rieron y aplaudieron juntos a las jugadas más impresionantes. El presidente coreano es fanático del basquetbol y tiene dentro de su colección personal un balón firmado por Michael Jordan que la exsecretaria de Estado de Estados Unidos Madeleine Albright le entregó tras un encuentro con su padre.

Esta quizá haya sido la vez que más cerca haya estado un estadounidense al gobierno de Corea del Norte. Las reducidas relaciones diplomáticas entre Pyongyang y Washington se dan en medio de una tensión constante que se acentuó con la reciente prueba nuclear adelantada por el ejército coreano. A Dennis Rodman le preguntaron sobre la mala relación con su país y él respondió refiriéndose a Kim Jung-un: "Sobre las relaciones, ningún hombre puede lograr nada. Su país y su pueblo le quieren. Yo lo quiero".

Las imágenes de los dos juntos revivieron los recuerdos de la llamada 'diplomacia del ping pong', que comenzó con el chino Zhuang Zedong, quien durante una competencia mundial invitó al norteamericano Glenn Cowen a transportarse en el bus chino tras haber perdido el de su delegación. Ese fue el primer paso para que el gobierno de Mao Tse Tung y Richard Nixon normalizaran relaciones, después de que el equipo de ping pong de Estados Unidos realizara una gira de exhibición por China, en retribución al detalle de Zedong.

La simpatía recíproca entre Rodman y Kim Jong-un pareció dejar en claro que el deporte está al margen de las disputas políticas. Para el recuerdo y la lista de anécdotas imprudentes quedará la ingenua frase de Will Bullard, uno de los trotamundos acompañantes de Dennis Rodman. Al llegar a la capital norcoreana, quizá ignorando la profunda enemistad entre las dos naciones, el deportista pronunció la siguiente frase: "Siempre he amado Corea. Norte o Sur, no importa".