Un ejército de 'hackers'

El Reino Unido anunció la creación de un cuerpo de reservistas que trabajarían junto a expertos informáticos en labores de defensa en la lucha cibernética.

El primer ministro británico, David Cameron, ocupa su cargo como cabeza del gobierno desde mayo de 2010. / EFE

El gobierno británico, que encabeza el primer ministro David Cameron, ha sorprendido al mundo al anunciar la creación de un cuerpo de reservistas para formar un ejército cibernético. La creación de ese cuerpo, anunciada por el ministro británico de Defensa, Philip Hammond, tiene como misión, además de defenderse de ataques cibernéticos, estar preparados para lanzar sus propios “ataques en el ciberespacio”. Se entiende por guerra cibernética el uso de ordenadores para trastornar las actividades de un país enemigo, especialmente mediante ofensivas deliberadas a sus sistemas de comunicaciones.

El verdadero objetivo de ese paso, sin embargo, no está claro. El ministro Hammond ha hablado de disuasión, aunque algunos expertos opinan que eso no es técnicamente posible en materia de ciberseguridad. Otras explicaciones hablan de mera propaganda para distraer la atención sobre el impacto de las políticas de ajuste o de un simple intento de atraer genios informáticos en un momento en el que un gran segmento de la población desconfía de los servicios secretos británicos.

Desconfía, especialmente, después de que los papeles filtrados por el exempleado de la NSA Edward Snowden al diario londinense The Guardian, entre otros, revelaran la enorme dimensión del espionaje británico y su penetración en las redes privadas de comunicaciones, así como la estrecha colaboración en la materia con EE.UU.

Hammond confirmó el domingo pasado la creación de una nueva ciberreserva conjunta para que “los reservistas trabajen junto con las fuerzas regulares en la protección de redes críticas de computadores y para salvaguardar datos vitales”, según una nota del Ministerio de Defensa en la que se citan las palabras textuales del anuncio del ministro. “En respuesta a la creciente amenaza cibernética, estamos desarrollando una cibercapacidad de espectro total, incluida la posibilidad de atacar, para mejorar la gama de capacidades militares de Reino Unido”, precisa Hammond. “Estamos invirtiendo una parte cada vez mayor de nuestro presupuesto en capacidades de alta calidad, como herramientas cibernéticas, de inteligencia y de vigilancia para mantener la seguridad del país”, añade.

“La ciberreserva será una parte esencial para asegurar que defendemos la seguridad nacional en el ciberespacio. Esta es una fantástica oportunidad para que expertos en la industria de internet puedan poner sus conocimientos en provecho de la nación, protegiendo servicios vitales y nuestras capacidades informáticas”, concluye el ministro de Defensa en el llamamiento más claro y directo de un miembro del Gobierno para que los hackers con más talento busquen cobijo bajo las amplias alas de los servicios de seguridad de Reino Unido.

El Ministerio de Defensa no ha aclarado cuáles son las compensaciones que ofrece a quienes quieran formar parte de esta nueva fuerza cibernética, pero sí ha explicado qué condiciones han de cumplir para ser aceptados.

Los candidatos han de ser mayores de 18 años, británicos o de un país de la Commonwealth, haber vivido en el Reino Unido al menos los últimos cinco años, ser capaces de comprometerse a recibir un entrenamiento de entre 19 y 27 días al año, tener tiempo libre el fin de semana para apoyar misiones de ciberseguridad de la defensa y, por supuesto, tener “aptitudes cibernéticas excepcionales y verificables”.

La cuestión que más ha llamado la atención es que el Reino Unido hayan sido el primer país que admite públicamente que está montando una fuerza cibernética capaz de atacar y no sólo de carácter defensivo. “Las guerras del futuro las van a librar expertos en telecomunicaciones en habitaciones como esta, y no soldados desfilando por las calles o tanques o aviones de combate”, declaró Philip Hammond al diario The Mail on Sunday antes de hacer el anuncio formal del proyecto.

En esa entrevista, el ministro explica cómo un ciberataque puede destrozar las comunicaciones del enemigo, sus arsenales atómicos y químicos, sus aviones o sus barcos. “La gente piensa en lo militar como algo de tierra, mar y aire. Nosotros hace tiempo hemos incorporado una cuarta esfera: el espacio. Estamos ante una nueva frontera en materia de defensa. Durante años hemos construido una capacidad defensiva para protegernos de ciberataques. Eso ya no es suficiente”, advierte. “Para disuadir debes tener capacidades ofensivas. Vamos a construir en Gran Bretaña una capacidad de ciberataque que nos permita responder en el ciberespacio a los enemigos que nos atacan, poniendo lo ciber como una actividad militar convencional junto a tierra, mar, aire y espacio”.

 

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