Un espía chino en el FBI

Hasta 10 años de cárcel puede pagar Chun, quien se desempeñaba como técnico de esa entidad y que, según la justicia estadounidense, tenía un acuerdo para entregarle información confidencial a una empresa china cercana al gobierno de ese país.

AFP

Kun Shan Chun no sabía que la persona a la que le ofreció información confidencial del FBI era un agente encubierto de esa misma institución. Su interlocutor fue quien lo delató. Dijo que en sus conversaciones "llegó a mostrarse dispuesto a facilitar el traslado de información sensible del Gobierno estadounidense a sus socios en China, incluidas personas vinculadas al Gobierno chino". Tras estas declaraciones, las autoridades investigaron y descubrieron que entre los tales "socios" en China estaba una reconocida empresa de ofimática: Zhuhai Kolion Technology Company, vinculada con el gobierno de su país.

Entre 2000 y 2016, Chun viajó hasta nueve veces a China y Europa para reunirse con miembros de esta firma que, al parecer, le pagaba todos los gastos y le ofreció beneficios económicos, a cambio de la información privilegiada a la que tenía acceso, como técnico del FBI. En reiteradas ocasiones, Chun mintió sobre sus vínculos con esta empresa. Pero la justicia estadounidense descubrió que hasta su familia tenía acciones en ella. Todo esto fue suficiente para detener a Chun, de 46 años de edad y nacido en China, aunque nacionalizado estadounidense en 1985. 

El caso no tuvo mucha difusión, seguramente, por el interés que generaba para Estados Unidos; sin embargo, ayer se conoció que Chun se declaró culpable en el proceso adelantado por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York. Se espera que la próxima audiencia sea el 2 de diciembre; Chun se enfrenta a una pena de 10 años de prisión por los cargos que reconoció. Su abogado, Jonathan Marvinny, sostuvo que "Chun aceptó su responsabilidad por errores de juicio que lamenta profundamente. La verdad es que Chun ama a Estados Unidos y nunca intentó causar daño. Él espera pasar la página y seguir su vida con su familia". 

Durante años, Pekín y Washington se han acusado mutuamente de espionaje. Incluso, en 2014, hubo serios roces diplomáticos entre ambos países por las acusaciones que hiciera Estados Unidos en contra de unos militares chinos por supuestamente hacer espionaje tecnológico en su contra. Un año antes, Edward Snowden, responsable de miles de filtraciones de documentos confidenciales del gobierno estadounidense, dijo que Washington llevaba años espiando a China y a Hong Kong, dos rivales económicos y, en el caso de China, un fuerte rival para Estados Unidos en el panorama mundial. 

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