¿Un golpe dentro del golpe?

El 28 de junio de 2009, Tegucigalpa amaneció totalmente militarizada y temerosa.

Xiomara Castro. / EFE

 Los altos mandos militares hondureños habían “arrestado” al entonces presidente, Manuel Zelaya, y lo habían llevado a Costa Rica. Desde finales de los años 80, a pesar de la frágil y compleja transición a la democracia, se pensaba que este fantasma se había alejado de la región, salvo algunos intentos fracasados.

Los días que se sumaron al período después del golpe fueron de desaliento; la gente protestaba en las calles por la ruptura institucional y por el aplazamiento histórico de una posibilidad de cambio político en Honduras. En la agenda de Manuel Zelaya estaba el tema social, la integración al Alba, el acercamiento a otros proyectos latinoamericanos de integración y quizás el sueño de romper el círculo de dependencia con Estados Unidos.

A Manuel Zelaya le pasaron una cuenta de cobro por su audacia y por sus nuevas alianzas, entre esas la aproximación a la Venezuela chavista. Posteriormente, el escenario de las protestas callejeras de Honduras se concentró frente a la puerta de la embajada del Brasil, en donde Zelaya se asiló durante varios meses. Honduras se convirtió en un campo de batalla de dos proyectos antagónicos. La pobreza se incrementó, la violencia y la polarización pasaron a ser una constante en este país de América Central.

En las elecciones realizadas el domingo, los protagonistas de los dos proyectos antagónicos lideraron las encuestas y el número de intención de votos. Con graves sospechas de irregularidades, el Tribunal Superior Electoral de Honduras declaró como vencedor de los comicios a Juan Orlando Hernández, aunque se creía en la victoria de Xiomara Castro, esposa del expresidente Manuel Zelaya. Los críticos más contundentes afirman la existencia de fraudes y la intervención de la Embajada de Estados Unidos en el proceso electoral y en lo que se refiere a los resultados.

¿El golpe dentro del golpe? En las últimas horas, representantes del Partido Libertad y Refundación afirmaron no aceptar los resultados divulgados por el TSE. No obstante, la pregunta es: ¿por qué Honduras? Vale recordar que desde los 80 Honduras se volvió geopolíticamente importante para que Estados Unidos implementara su lucha contra la Revolución sandinista e interviniera en Guatemala, El Salvador y Cuba. Guiado por este fin estratégico y por el mesianismo realista de la Doctrina Monroe, Estados Unidos lideró la transformación del ejército hondureño y la instalación de la base militar Soto Cano en Palmerola, la más importante base militar de Estados Unidos en América Central y el Caribe. Es importante enfatizar que desde la salida de Zelaya se han instalado dos bases militares más.