Un obstáculo para la paz

El pacto firmado entre el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, y Hamas el pasado 23 de abril, demuestra una vez más el rechazo palestino hacia cualquier acercamiento con Israel.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en la conmemoración de la jornada en memoria del Holocausto. / AFP

 Abas optó por alinearse con una organización terrorista, cuya plataforma ideológica llama a la destrucción de Israel, invita a los musulmanes a matar judíos y niega el derecho de Israel a existir.

Cabe recordar que en junio de 2007, Hamas se apoderó violentamente de la Franja de Gaza, asesinando en el proceso cientos de militantes del Fatah, y la convirtió en una entidad terrorista. Sus dirigentes promueven permanentemente la violencia contra Israel con el lanzamiento de miles de misiles hacia los centros poblados israelíes a la vez que han enviado terroristas suicidas, responsables de la muerte de cientos de ciudadanos del estado judío.

Hamas es definida como una organización terrorista por Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, Japón y Egipto, entre otros. Sus líderes rechazan categóricamente las condiciones impuestas por el Cuarteto (EE.UU., UE, Rusia y ONU): renunciar al terrorismo, reconocer a Israel y aceptar los acuerdos previos firmados entre la Autoridad Palestina e Israel.

La organización se opone al proceso de paz y ha tratado de sabotearlo desde un principio. Por lo tanto, un gobierno palestino de “Unidad Nacional”, que incluye “tecnócratas” de Hamas, puede ser legítimo sólo si su liderazgo acepta y aplica plenamente dichas condiciones.

Paralelamente, Abbas ha venido endureciendo su posición y ha elegido llevar a cabo acciones unilaterales que han frustrado la posibilidad de continuar con el diálogo. Presentó una solicitud de adhesión a 15 convenios internacionales, en contravía a lo acordado con Israel al comienzo del proceso, posteriormente amenazó con disolver la Autoridad Palestina para finalmente anunciar el acuerdo con Hamas.

La reconciliación con Hamas es otro obstáculo hacia la paz y demuestra claramente que Abbas le teme a un compromiso histórico en nuestra región que implica concesiones también de su parte.

En consecuencia, el gobierno de Israel se vio obligado a suspender las negociaciones hasta tanto haya claridad sobre las intenciones reales de Abbas. La comunidad internacional, por su lado, debe aclararle al líder palestino que el acuerdo con Hamas riñe con los esfuerzos de lograr la paz.

Israel, por su parte, ha hecho grandes esfuerzos y concesiones para avanzar en las negociaciones, incluyendo la liberación de decenas de terroristas. Estos gestos se realizaron, a pesar de la actitud negativa de los palestinos hacia el diálogo, reflejada finalmente en su rechazo al acuerdo-marco propuesto por Estados Unidos.

Israel busca un acuerdo con base en la fórmula de dos Estados para dos pueblos, que convivan en paz y seguridad para labrar un mejor futuro en la región. Las acciones de los palestinos indican todo lo contrario y confirman una vez más su negativa de avanzar en las negociaciones de paz con Israel.

 

 

 

 

* Embajador de Israel en Colombia

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