Un referendo de política nacional

Los resultados de la votación son un mensaje de cara a las elecciones legislativas de 2014.

Bill de Blasio con su esposa y sus hijos en Nueva York. / AFP

Las elecciones estatales y locales que se realizaron ayer en Estados Unidos fueron un referendo sobre política local, de cara a las elecciones legislativas de 2014, cuando el control del Congreso estará en juego. Las proyecciones políticas señalaban que los estadounidenses estaban a punto de expresar su rechazo hacia el Tea Party, el ala ultraconservadora de los republicanos, a la que acusan de la reciente parálisis administrativa en el país. Esto no es un juego y las consecuencias son muy reales cuando se gobierna de manera ideológica”, señaló el presidente Barack Obama.

Se eligieron gobernadores en Virginia y Nueva Jersey y alcaldes en Nueva York y Detroit, y se realizaron otras 31 consultas sobre temas como la marihuana o el salario mínimo en seis estados. En Virginia, clave por su relevancia política y proximidad a la capital estadounidense, se enfrentaron el demócrata Terry McAuliffe, a quien los primeros resultados daban el triunfo, y el republicano Ken Cuccinelli, apoyado por el Tea Party. Su derrota sería la principal evidencia del fracaso de los ultraconservadores.

Virginia, uno de los estados más determinantes a la hora de decantar la carrera presidencial, era tradicionalmente conservador hasta que llegó Obama en 2006. Desde entonces ha votado demócrata en las elecciones presidenciales, pero apoyó a un gobernador republicano en 2009.

En Nueva Jersey, pese a ser un estado históricamente demócrata, las primeras informaciones auguraban que Chris Christie sería reelegido frente a la candidata demócrata Barbara Buono, lo que además legitimaría una posible aspiración del gobernador como candidato republicano para las presidenciales de 2016. Christie, republicano que se opone al aborto y al matrimonio homosexual, tiene posturas alejadas al Tea Party y luego de su liderazgo en la reconstrucción de Nueva Jersey tras el devastador paso del huracán Sandy hace un año, se ganó la confianza de un Estado tradicionalmente demócrata.

El republicano ha demostrado que, pese a su conservadurismo, es capaz de atraer a los progresistas de Nueva Jersey, así como a los hispanos y afroamericanos, dos sectores de la población a los que su partido parece incapaz de acceder. “He trabajado durante cuatro años con estas personas. Así es como se amplía un partido, trabajando a largo plazo, construyendo relaciones”, reconoció Christie durante su campaña. En Nueva York se daba por descontado el triunfo del demócrata Bill de Blasio, cuya familia moderna y multiétnica fue vista como su gran plus en la elección.