Una basílica politizada

El reconocimiento que la Unesco le otorgó a la Basílica de la Natividad en Belén generó el aplauso de Palestina y el rechazo de Estados Unidos e Israel. El lugar en donde la tradición dice que nació Jesús es ahora Patrimonio de la Humanidad.

La tradición cristiana dice que Jesús, el hijo de Dios, nació en Belén. La historia dice que allí, sobre el lugar en el que supuestamente la Virgen María dio a luz, una basílica fue construida la llamada Basílica de la Natividad por orden del emperador romano Constantino I, cuando corría el año 325 después de Cristo. La realidad actual dice que Belén forma parte de Cisjordania, un territorio administrado por la Autoridad Palestina y que dicha basílica ahora ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La petición de convertir el templo en patrimonio comenzó el 31 de octubre de 2011, después de que la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) aceptara a Palestina como uno de sus miembros. El pedido tenía un objetivo más allá de rescatar el valor histórico y arquitectónico de la iglesia: lograr un reconocimiento internacional para la Palestina, que desarrolla una fuerte campaña diplomática para ser reconocida como un Estado en pleno derecho por Naciones Unidas.

Israel argumentaba que era imposible la declaratoria de un Estado palestino sin un previo acuerdo de paz con su país, la misma razón que el gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu había expuesto para impedir la declaratoria patrimonial de la Basílica de la Natividad, que al fin de cuentas es un triunfo diplomático de la Autoridad Palestina. ¿Cómo puede ser Patrimonio de la Humanidad un lugar que no pertenece a ningún Estado?, ahora es claro que para la Unesco esto no es una condición ineludible.

La Autoridad Palestina, que preside Mahmud Abás, celebró el reconocimiento después de que el Comité de Patrimonio Mundial se pronunciara a su favor con 13 votos contra seis. Los palestinos celebraron la decisión como un paso importante en su causa justa y como una manera de asumir uno de los emblemas del turismo Tierra Santa, que hasta ahora era controlado absolutamente por Israel.
Los peritos del Consejo Internacional de Monumentos y Lugares de la Unesco, avalaron la declaratoria tras estudiar la estructura.

Estados Unidos, a través de su embajador David Killión lamentó que con la decisión se hubiera politizado un templo religioso, un reclamo que replicó Israel criticando además que al trámite se le hubiera dado carácter de urgencia dentro del organismo.

Hoy la Basílica de la Natividad está incluida en el selecto grupo del Patrimonio de la Humanidad, pero los diálogos de paz entre Israel y Palestina permanecen estancados desde septiembre de 2010 y las posibilidades de avance lucen efímeras en un contexto como este. Mientras tanto son los cristianos quienes avanzan, año a año, día a día, hacia esta iglesia a la que feligresía nunca le ha faltado.

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