Por una Chipre unida

En 1974, la isla se separó en dos: la República de Chipre y la República Turca del Norte de Chipre. Pese a varios intentos, sigue dividida.

El dirigente turcochipriota Mustafá Akinci. / AFP
El dirigente turcochipriota Mustafá Akinci. / AFP

Entre el proceso de paz colombiano y el chipriota hay muchas similitudes. Cuando acá nacían las Farc y el Eln, allá empezaban las tensiones entre grecos y turcochipriotas. El 15 de julio de 1974, un golpe de Estado, a favor de la unificación con Grecia, motivó a los turcos a invadir la parte norte de la isla.

Un año después se creó el Estado Federado Turco de Chipre, que en 1983 se convirtió en la República Turca del Norte de Chipre, sólo reconocida por Turquía. Chipre lleva 42 años dividida pese a varios intentos de reunificación. Entre 1999 y 2000 se llevaron a cabo los diálogos que más han avanzado hacia una solución política.

En 2002, el entonces secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, presentó un plan de paz y propuso que en ambas comunidades se hiciera un referendo para que grecos y turcochipriotas decidieran si avalaban o no el mencionado plan. Entonces se dio una nueva división.

El 75,83 % de los grecochipriotas votaron No y el 64,9 % de los turcochipriotas voto Sí. Al final, como en Colombia, ganó el No. Y al igual que acá, todo fue incertidumbre. Desde entonces no ha habido mayores avances para poner fin a este conflicto, pese a algunos acercamientos que se vienen presentando desde 2008.

El conflicto ya ha adquirido dimensiones internacionales: en 1999, la República de Chipre, la parte grecochipriota, se adhirió a la Unión Europea, provocando el rechazo de la parte turcochipriota y de Turquía, cuya adhesión a la UE sigue en veremos, entre otras razones por el rol que ha jugado en el conflicto chipriota.

En 2014 se iniciaron negociaciones y, pese a algunas “turbulencias”, como las ha calificado el gobierno grecochipriota, ha habido avances. El pasado 6 de diciembre, el ministro grecochipriota de Exteriores, Ioannis Kasoulides, dijo a varios medios europeos que estaba confiado de que en enero iba a haber un acuerdo.

Y dio pistas sobre lo que sería una Chipre reunificada. Significará, dijo, “que toda la isla será automáticamente parte de la UE. Será un país bicomunal, bizonal, con gobierno federal, igualdad política, que no aritmética, y un Parlamento bicameral”.

Ayer, en Ginebra, arrancó una nueva ronda de negociaciones. Ambos presidentes, el grecochipriota Nikos Anastasiadis y el turcochipriota Mustafá Akinci, se encuentran en Suiza tratando de llegar a un acuerdo para ponerle fin a este muro de Berlín en el Mediterráneo.

Y a su lado, delegados de Grecia, Turquía, el Reino Unido (del que Chipre se independizó en 1960) y la ONU. Hay muchos ojos encima. No sólo por la trascendencia de un posible acuerdo sino por la relevancia que ha adquirido la isla tras el hallazgo de yacimientos de petróleo y gas en su territorio.

Para el próximo 12 de enero está convocada una conferencia multilateral en la que las partes expondrán los avances de los diálogos. Hay entusiasmo, pero también escepticismo. El enviado especial de la ONU para Chipre, Espen Barth Eide, ha dicho que ve “difícil pero posible” llegar a un acuerdo.

“Si se consigue un acuerdo, creo que sería histórico para los chipriotas, que han intentado solucionar este problema durante varias generaciones, pero también enviaría una señal muy fuerte a un mundo inmerso en varios conflictos”, sostuvo Eide.

Se trata, a su vez, de una de las primeras pruebas para el nuevo secretario general de la ONU, Antonio Guterres, quien ha pedido “creatividad” y “soluciones innovadoras” para llegar a un acuerdo. Algunos han calificado a Chipre como la “tumba de los diplomáticos”, por lo difícil que ha sido llegar a acuerdos en ese país.

Pero no se trata sólo de eso sino de la posibilidad de llegar a algo en uno de los conflictos de los años de la Guerra Fría que quedan diseminados por el mundo. Pues si bien el caso de Berlín fuera más famoso, Nicosia, la capital chipriota, lleva años viviendo algo similar a lo que viviera la capital alemana hasta 1989.

En 2009, el muro que separaba a la ciudad entre grecos y turcochipriotas fue demolido. Pero falta acabar con el muro mental que separa a la isla. De lo contrario, Nicosia seguirá siendo la última capital dividida.

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