Hacia una Cuba sin sanciones

A cuatro días de que una delegación estadounidense encabezada por la subsecretaria de Estado para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, llegue a La Habana, Washington levanta algunas restricciones económicas que abren paso a las conversaciones que servirán para la exploración del restablecimiento de relaciones bilaterales y la posible reactivación de las embajadas en ambas naciones.

Un típico taxi cubano transita por las calles de La Habana. / EFE

Las medidas anunciadas por los departamentos del Tesoro y de Comercio de Estados Unidos comenzarán a regir hoy e intentan aliviar poco a poco los efectos de casi medio siglo de sanciones. Enmarcado en la lógica del paso a paso, el gobierno Obama optó por disminuir los requisitos de las 12 categorías de viajeros nacionales que deseen visitar la isla: visitas familiares, viajes oficiales gubernamentales, organizaciones humanitarias, intercambios profesionales, educativos, religiosos, culturales o deportivos, entre otras. Si bien la intención de turismo sigue vedada, este ya es de por sí un avance en materia de circulación de ciudadanos.

Los viajeros ahora podrán usar sus tarjetas débito y crédito con normalidad, adquirir bienes para el consumo personal y llevar hasta US$10.000 como remesas familiares o donaciones a organizaciones de diferente índole. El límite trimestral permitido para el envío de dinero de estadounidenses a sus familiares cubanos pasó de US$500 a US$2.000, y las nuevas enmiendas permitirán los intercambios comerciales de equipos de telecomunicaciones (teléfonos, televisores, computadores) a Cuba, para facilitar la comunicación con Estados Unidos.

De acuerdo con el secretario del Tesoro, Jacob Lew, esta flexibilización “nos lleva un paso más cerca para reemplazar desfasadas políticas que no han estado funcionando y ponen en lugar otras que promueven la libertad económica y política”. Esta orientación a diezmar los “castigos” ya la había puesto en marcha Obama en 2009, cuando amplió el espectro en focos sociales y económicos similares a los ampliados a partir de hoy. Si bien el fin del embargo económico necesita la aprobación del Congreso —hoy de mayoría republicana, lo que supone una tara a la que sería la intención del jefe de la Casa Blanca—, las medidas anunciadas podrían definir una especie de hoja de ruta para este propósito.

El pasado 12 de enero, el representante demócrata por Illinois, Bobby L. Rush, presentó un proyecto de ley que propone levantar el embargo. Lo entregó a un comité que decidirá si le da tránsito hacia la Cámara en pleno, aunque hasta ahora no haya recibido el copatrocinio de otros congresistas. No se sabe si será sometido a votación.

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