Una firme decisión política de integrarse

Hablar de integración entre iguales es un anhelo diplomático para América Latina y un sofisma para Europa, que apenas empieza a registrar los cambios vividos por la región en los últimos tiempos. Todavía falta superar algunos obstáculos para lograr una negociación.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, habló a favor de la paz en Colombia y pidió levantar las sanciones contra Venezuela. /AFP

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) llegó a la cumbre con la Unión Europea (UE) en Bruselas demostrando diversidad, distintos modelos económicos, seguridad de su lugar en el mundo y el sueño de construir un espacio político y económico regional a partir de nuevas arquitecturas diplomáticas, las cuales han empezado a tejer un imaginario de una zona de paz y a esbozar una firme decisión política de integrarse.

Pareciera ser que América Latina, a partir de la resistencia de Suramérica, está dispuesta a dejar de ser “un mero concepto cartográfico”.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, en representación de la Celac, exaltó la voluntad política del bloque europeo, “el cual vivenció dos guerras mundiales y salió adelante ante una enorme crisis”. Al mismo tiempo, destacó que América Latina es “una patria grande unida, digna, independiente y libre, que luchará en primer término por combatir la pobreza extrema que aún azota a 68 millones de habitantes”.

Resaltó además los temas que predominarían en las mesas de negociación: la necesidad de una mejor educación, ciencia y tecnología, respeto a la independencia de las naciones, eliminación de la plusvalía y medio ambiente.

Por otro lado, temas sensibles para la región, como las Malvinas, Guantánamo, la derogación del decreto del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en contra de Venezuela y el proceso de paz en Colombia estuvieron en el orden del día.

Vale recordar que la Unión Europea es actualmente el principal inversionista en los países de la Celac y su segundo socio comercial. Invierte más de 500 millones de euros (US$564 millones) en América Latina y el Caribe, según la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, más del doble que China e India juntas.

Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, afirmó que “estas subregiones están construyendo una asociación entre iguales, basada en beneficios y respeto mutuo”.

Si comparamos la cumbre Celac-Unión Europea con la última Cumbre de las Américas, podemos ver la posibilidad de un diálogo más respetuoso entre América Latina y Europa, a pesar de los pocos avances concretos dieciséis años después de la primera Cumbre Fundacional realizada en Río de Janeiro, en 1999, entre las dos regiones.

Actualmente se oye la voz de América Latina, los problemas globales son puentes para una aproximación entre los dos mundos y los desafíos latinoamericanos están siendo resueltos en la región. No obstante, estos dos polos aún se debaten en un mundo cada vez menos “globalizado” y menos representado: instituciones mundiales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la Organización Mundial de Comercio (OMC) pierden vigor y no representan el mundo cambiante.

La movilidad de mercancías sigue siendo más bienvenida que la de personas, la migración económica continúa estigmatizada como un delito, la ONU es cada vez más simbólica y menos legítima. Esto denota que ambas regiones están negociando en un mundo que no es real y que se les escapa por los bordes de las cumbres, marcadas aún por un discurso de libre comercio que convive con un proteccionismo extremo en ambos lados: un proteccionismo ofensivo y defensivo. En síntesis, un manual de supervivencia. Lo más preocupante es que la región sigue empeñando sus recursos naturales a cambios de bonos para su desarrollo.

El 10 de junio de 2015 la región demostró que aún se encuentra en un triángulo de las Bermudas: Estados Unidos sigue vigente a pesar de su debilitamiento; una Europa unida defiende el multilateralismo político, pero sigue supeditada a la política de defensa de la OTAN, liderada por los intereses estratégicos y geopolíticos de Estados Unidos, y China intenta expandir su influencia en el continente. Terminada la Cumbre, en el tono diplomático que caracterizan las declaraciones finales, quedó un vacío.

Cumbre de los pueblos

Mientras tanto, a la vuelta de la esquina, los participantes de la Cumbre de los pueblos deseaban ser oídos por los principales mandatarios del mundo ya que la agenda de la reunión Celac-UE no respondió a sus necesidades más urgentes. Entre el 11 y el 14 de junio, el Grupo Bilderberg, el club de los magnates globales, creado en 1954, se reunirá en Austria. Podría decirse que esta será la cumbre de los globalizadores. ¿Qué rescatamos de esta Cumbre? Que América Latina necesita a Europa y el Viejo Continente no puede sin el Nuevo.

Hablar de integración entre iguales es un anhelo diplomático para América Latina y un sofisma para Europa, que apenas empieza a registrar los cambios vividos por la región en los últimos tiempos. Soñar con un mundo multipolar es un deber de todos los que creen en un mundo más equitativo, pero no hay que desconocer la profunda responsabilidad de Europa en la construcción de un mundo unipolar, sobre todo en su histórica alianza estratégica con Estados Unidos.

En términos de persecución ideológica, se saca a Cuba de la lista de países que apoyan al terrorismo y se incluye a Venezuela como una amenaza a la seguridad de Estados Unidos.

¿Qué hay que celebrar? La aproximación de Estados Unidos y Cuba, con la esperanza del fin del bloqueo y el cierre de Guantánamo. Por más que intentaran perpetrar un golpe de Estado en Venezuela, una región unida le sirvió de muro de contención, a pesar de dividir opiniones con relación a su contexto doméstico.

Una Unasur en movimiento dio paso a la Celac, con la integración de la isla al concierto de naciones latinoamericanas.

A pesar de la crisis provocada por la debacle financiera de Europa y Estados Unidos, y por el bajo precio de las commodities, la región se mueve hacia una integración bloque a bloque, que si no se da entre iguales por los menos sí se desarrolla en una condición de menos debilidad, con convergencia y sincronía en un contexto de respeto a las diferencias.

Sólo queda esperar que esta aproximación entre la Unión Europea y la Celac sea un punto de partida para la construcción de un mundo multipolar.

Venezuela, tropiezo en la cumbre
 
El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, dijo no estar “satisfecho” con la mención a Venezuela en la declaración final de la cumbre entre la UE y la Celac, que ignoró la situación política en ese país. “Por supuesto no hay espacio para el compromiso cuando se trata de derechos humanos (...) seguramente necesitamos el apoyo de todos aquellos (países de la Celac) que están dispuestos a trabajar para resolver esta verdadera dramática situación en Venezuela”, agregó. Los europeos plantearon una mención sobre la difícil situación política y el deterioro de los DDHH que atraviesa Venezuela, pero la intención tropezó con varios presidentes  latinoamericanos y caribeños que actuaron en  defensa de la no injerencia en los asuntos internos de ese país.