Una joven vendió su pelo para viajar al sudamericano de Kayak

El Clarín de Argentina publicó la historia de una joven deportista, marcada por esfuerzo y dedicación, que nunca ha aceptado un no como respuesta.

La palista Moira Ayelén Porman. Tomada de clarin.com

A sus 16 años, Moira Ayelén Porman, una joven palista argentina, decidió cortarse el pelo para poder juntar dinero y así viajar al campeonato sudamericano de Kayaks en Canelones, Uruguay. La competencia se llevó a cabo en abril, pero es hasta este momento que el mundo conoce su historia.

A pesar de hacer parte de la delegación argentina que representaría al país en esta competencia, no contaba con el dinero necesario para viajar. Sin embargo, su sueño era más fuerte que cualquier obstáculo, por lo que vendió su pelo en 1.500 pesos, y así completó para los gastos de su viaje, según informó El Clarín.

Moira compitió en las categorías K1, K2 y K4, y fue una de las que más medallas ganó. Logró obtener seis medallas de oro en diferentes categorías de este campeonato.

Nació en Rawson, Chubut (Argentina) y desde sus 11 años ha participado en varias competencias en las que ha obtenido 60 medallas, la gran mayoría de oro. Actualmente hace parte del Bigornia Club.

Su vida ha estado marcada de esfuerzos y rebusques. La anécdota del pelo está acompañada de ventas de cartón, de oficio de “partera” de cerdos en el criadero de su padre, e incluso ha tenido que realizar labores de apicultura, todo con tal de juntar dinero para sus viajes deportivos. Hoy en día, Moira está organizando una rifa con el fin de poder comprar una pala (remo) para entrenar mejor.

“Yo sólo quiero cumplir el sueño de mi padre. Correr en una competencia mundial y llegar a una olimpíada. Para eso me entreno. Siempre digo que soy una palista que lucha por cumplir sus sueños”, sostuvo Moira.

Al hablar sobre la difícil decisión de cortar su pelo para venderlo, señaló que “fue una experiencia terrible. No quería hacerlo. Pero era la única manera de completar los fondos que necesitaba para viajar. Mi cuñada me convenció. Me quería matar, aunque sabía que era sólo otro sacrificio más”.

A sus siete años de edad Moira ya tenía claro que quería ser deportista. Desde esa corta edad trabajaba en chacras para ayudar a su familia incluidos sus cinco hermanos.

“Estoy en el canotaje desde los 10 años. Empecé en el Club Regatas de Rawson, pero un día decidí irme porque me empezaron a robar mis cosas. Estuve entrenando sola un tiempo largo. Hasta que por impulso de mi padre me fui a General Conesa (Río Negro) donde disputé el primer campeonato nacional y obtuve el segundo lugar. Volví a Chubut, al club Bigornia, en 2013. Acá las becas son un poco más importantes, no como en Río Negro que apenas llegan a los 300 pesos”, expresó.

Han sido muchas las dificultades presentadas en su camino, pero ha contado con el apoyo de Chubut Deportes, y de personas como Ricardo Fueyo, su titular, quien ha valorado y fortalecido todas sus capacidades. Ha enviado varias cartas a la Nación con el fin de buscar apoyo económico, pero hasta ahora no ha obtenido una respuesta.

“Lo que pasa es que siempre se necesita dinero para cuando viajás a un torneo. Por eso yo no me quedo quieta. Lo de cortarme el pelo fue una decisión dura, pero tenía que hacerlo para poder completar los gastos. Yo sigo haciendo sacrificios. Ahora, el club me compró un bote bárbaro de fibra. Pero quiero mi remo liviano. Y entonces estoy haciendo una rifa”, le dijo a Clarín.

Su gran motivación es su familia quienes siempre han creído en ella. “Todo se lo debo a mi papá y a mi familia. También a mis profesores Claudio Penchulef (en Río Negro) y Cristian Campos, en Chubut. Tengo muchas amigas, algunas adversarias que cuando viajo me ayudan y me protegen”, manifestó.

No ha habido ningún momento de debilidad, siempre ha entrenado muy duro. “De chiquita la remé sola. Fueron cuatro años de mucho sacrificio. Hasta que mi familia pudo comprarme el primer bote, siempre corrí con uno prestado”. Confiesa que sólo sale a caminar con amigas en Playa Unión, el balneario de Rawson. Y que estudia fuerte –está en cuarto año de la escuela 729 de Rawson– y entrena todo lo que puede. Sobre todo en verano, que hace doble turno.

Si tuviera que volver a cortarme el pelo para correr, lo haría. No me arrepiento. Sé que todo sacrificio tiene su recompensa. Y estoy pagando todo lo que hace mi papá y mi familia por mí. Voy a trabajar duro para cumplir sus sueños. Y los míos”, dice esta joven que confía en su alma de campeona.
 

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2014-10-27T21:44:45-05:00

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Redacción Internacional

El Mundo

Una joven vendió su pelo para viajar al sudamericano de Kayak

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