Una Lula de falda

Hoy se define si la reconocida ambientalista le disputa la Presidencia de Brasil a Dilma Rousseff. Según la última encuesta, es la única capaz de forzar una segunda vuelta el próximo 5 de octubre.

El Partido Socialista define hoy si Marina Silva será su candidata presidencial. / AFP

Marina Silva es una mujer de fe, evangélica, reconocida defensora del medio ambiente, una de las pocas políticas brasileñas sin acusaciones de corrupción y exlíder del Partido Verde (PV), con el que ganó casi 20 millones de votos en las elecciones presidenciales de 2010. Exministra de Ambiente del gobierno de Lula da Silva, aterriza por accidente en la actual campaña presidencial de Brasil, a la que podría darle un giro inesperado.

Silva intentó ser candidata presidencial para las elecciones que se disputarán el 5 de octubre, sin éxito. Creó el partido Rede Sustentabilidade, pero no logró el respaldo de los 492.000 electores exigidos por la ley para ir a las urnas como líder de su propia organización política. Respaldada por los sondeos que la ubican desde hace dos años como la única capaz de obligar una segunda vuelta electoral, Marina fue cortejada por varios partidos políticos. Decidió unirse al exgobernador socialista de Pernambuco, Eduardo Campos, cuya avioneta Cessna 560XL se estrelló el miércoles en una zona residencial de la ciudad portuaria de Santos (São Paulo). Su muerte no sólo conmueve al país sino que sacude una campaña que parecía tener el final escrito.

“El fallecimiento de Campos crea un elemento nuevo, triste y emocional en una campaña que estaba muy distante del elector. La muy posible elección de Marina Silva como su sustituta cambia mucho las cosas, porque entraría en juego una candidata muy competitiva”, le dijo a la AFP el analista político André César, de la consultora Prospectiva.

Hoy se definirá si el ícono del ecologismo amazónico es la sucesora del candidato fallecido, algo que muchos ya dan por descontado. Una mala noticia para la presidenta candidata, Dilma Rousseff, quien a pesar de las críticas, las protestas y los escándalos de corrupción del Partido de los Trabajadores (PT) tenía asegurada su reelección en primera vuelta, con el 42% de los votos frente a sus dos principales contendores: Aecio Neves, del Partido Socialdemocrático de Brasil (PSDB), y el propio Campos, del Partido Socialista de Brasil (PSB), que no superaba el 16% de favorabilidad.

Silva es la rival que Rousseff no quería y a la que todavía no ven con muy buenos ojos, ni siquiera en el seno del PSB. “No es una decisión fácil, ya que Marina es una forastera en el Partido Socialista, donde muchos criticaron esa alianza de Campos con la ambientalista, evangélica y profundamente religiosa”, sostuvo Ricardo Ribeiro, analista de MCM Consultores. Y es que su fe parece jugar en su contra, a pesar de que no se le conocen actos de fanatismo y de que tiene una posición más abierta que otros políticos en temas como las uniones homosexuales.

Marina Silva fue alfabetizada a los 16 años por unas religiosas y profesó la fe católica mucho tiempo. Militó en movimientos que se inspiraban en la teología de la liberación cuando luchaba al lado del recolector de caucho Chico Mendes, cuya muerte violenta por defender a los trabajadores del campo influyó en su conciencia social. Más tarde, abatida por una dura enfermedad que la llevó a las puertas de la muerte, Marina entró en la Iglesia evangélica.

“Es muy carismática: parece una Lula de falda, y eso la hace congregar a muchos sectores diferentes de la sociedad brasileña”, declaró a la AFP el politólogo de la Universidad de Brasilia Lucio Renno, comparándola con el exmandatario Luiz Inacio Lula da Silva, quien prefiere no hablar del aterrizaje de su exministra a dos meses de las elecciones. “No sé cuál es el tamaño del impacto, no vamos a intentar anticiparnos a los hechos. Vamos a esperar el entierro del compañero Eduardo (...) y después volvemos a hablar de política”, precisó Lula.

La decisión se deberá anunciar hoy, un día después del inicio oficial de la campaña. ¿Una tercera vía? Difícil en un país que aunque tiene 32 partidos políticos ha sido gobernado por el bipartidismo desde hace más de 30 años: el Partido de los Trabajadores (PT), de Lula, y el Partido Socialista Democrático de Brasil (PSDB), de Fernando Henrique Cardoso.

“El PSB está dividido, pero no tiene mucha elección, porque en la política lo importante es alcanzar el poder, y Marina Silva es la única alternativa con posibilidades”, dijo César, de Prospectiva. Lo confirma una encuesta de Datafolha revelada el lunes, la cual señala que si las elecciones fueran hoy, Silva pasaría a la segunda vuelta con el 21% de las intenciones de voto, seguida por Rousseff con 36%. Ya lo dijo la propia Marina: “Nadie está en la posesión de la verdad. La verdad está entre nosotros”.