Una mujer frente a la Secretaría General de la ONU

La embajadora de Colombia ante Naciones Unidas ha impulsado la campaña para que una mujer llegue a ese cargo en 2016.

La Organización de Naciones Unidas es sin lugar a dudas la organización internacional que más representa los intereses de “todos los pueblos”, 193 estados hacen parte de ella y durante 70 años ha sido la encargada de gestionar políticas en pro del desarrollo, de los derechos humanos, del derecho internacional, pero sobre todo, de todos aquellos temas relacionados con mantener la paz y la seguridad internacionales (propósito consagrado en su carta). Ocho han sido hasta el momento los secretarios generales encargados de representar los intereses de la ONU, y a pesar de abogar por la igualdad de género, el más alto cargo aún no ha sido ocupado por mujeres. ¿Le llegó la hora a la ONU de ser dirigido por una?

Equidad de género en la ONU

El sistema de Naciones Unidas cuenta con alrededor de 24 órganos subsidiarios y ni siquiera la mitad de los directivos de estos son mujeres (sin contar todas las oficinas y departamentos administrativos alrededor del mundo). Como propósito para alcanzar mayor equidad, en el año 2010 se creó ONU Mujeres, con el mandato de “apoyar, asistir, dirigir y coordinar las acciones del sistema de Naciones Unidas y de los estados en la eliminación de la discriminación en contra de las mujeres y las niñas; empoderar a la mujer y alcanzar la igualdad entre mujeres y hombres”, y aunque esto aún no se refleja dentro de los altos cargos directivos de esta organización, lo cierto es que se han venido haciendo mayores esfuerzos para lograrlo, aunque cabe aclarar que no puede ser un esfuerzo que recaiga exclusivamente sobre la ONU, sino sobre sus estados miembros también.

De ahí que uno de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), firmados en el 2000 y que culminan este año en septiembre, estuviera dirigido a “promover la igualdad entre los sexos y el empoderamiento de la mujer”, y aunque se alcanzaron algunos logros como mejorar la salud materna y lograr un mayor acceso a la educación primaria y secundaria, en su informe sobre Objetivos de Desarrollo del Milenio (2015) la ONU reconoce que “continúan existiendo brechas significativas entre mujeres y hombres en el mercado laboral. Todavía es menos probable que las mujeres participen en la fuerza laboral que los hombres. Al 2015, aproximadamente el 50 % de todas las mujeres en edad de trabajar son parte de la fuerza laboral, en comparación con el 77 % de los hombres”.

Por ello, dentro de la nueva agenda para el desarrollo sostenible (2015-2030) se sigue proponiendo que es necesario seguir trabajando de manera conjunta para “alcanzar la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas”. Una mujer liderando los grandes temas de política internacional podría ser un buen inicio.

Colombia, tras la iniciativa

En su sección internacional del 22 de agosto, el New York Times publicó una noticia titulada “After 70 years of men, some say it is high time a woman led the UN” (Después de 70 años de hombres, algunos dicen que es hora para que una mujer dirija la ONU). Noticia que no ha pasado desapercibida en Colombia, pues por un lado fue una campaña impulsada por la embajadora de Colombia ante las Naciones Unidas, María Emma Mejía, y por el otro, entre las candidatas suena el nombre de la canciller colombiana, María Ángela Holguín.

Aunque la iniciativa ya ha sido apoyada por 44 países, aún falta el apoyo de alguno(s) de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia) quienes serán al final los encargados de elegirlo(a) al nuevo secretario general una vez el actual, Ban Ki-moon, culmine su segundo mandato en 2016.

Entre las candidatas, las favoritas serán las mujeres que representen a Europa del Este, región a la que le correspondería el turno de ejercer la Secretaría y cuyas carreras se han destacado por ejercer altos cargos tanto en organizaciones internacionales como en sus países: Irina Bokova, Bulgaria, directora ejecutiva de Unesco; Kristalina Ivanova, Bulgaria, vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria europea de programación financiera y presupuesto; Kolinda Garbar-Kitarovic, Croacia, actual presidenta de su país; Tinatin Khidasheli, Georgia, actual ministra de Defensa de su país.

¿Qué hay detrás de la propuesta de Colombia?

Si Europa del Este cediera su candidatura, sería el turno para América Latina y el Caribe, y aunque pareciera ser una campaña a favor de la canciller colombiana, para la región también suenan los nombres de la presidenta chilena, Michelle Bachelet, y de la actual secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la mexicana Alicia Bárcena Ibarra, quien hasta el momento se ha destacado por su excelente labor frente a esa entidad y sería una dura candidata.

Sin embargo, Europa del Este no estará dispuesta a ceder su silla en el más alto cargo de las Naciones Unidas, no sólo porque esta región nunca ha ocupado este cargo, sino además porque su adhesión a la ONU data de la década de los 90 y como región necesita seguir fortaleciendo su participación en altos cargos dentro de organizaciones internacionales.

Por lo tanto, el interés de Colombia tras esta propuesta podría llevar a dos reflexiones. La primera, que Colombia está más decidida a sonar a nivel internacional con iniciativas que propongan cambios y profundos debates dentro de la ONU, no sólo por la campaña de pedir una mujer para la Secretaría General, sino por los trabajos que ha venido desempeñando en la formulación e implementación de una agenda para el desarrollo sostenible post-2015. En segundo lugar, es una muestra más de las transformaciones de la política exterior colombiana respecto a los asuntos multilaterales, en los que viene buscando no sólo tener, voz sino también un mayor liderazgo.

*Docente Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales, Universidad Externado de Colombia.