Una nación en saldo rojo

Millonarias reclamaciones de seguros, reducciones en la producción y crisis en el sector aéreo. Esas, y muchas otras, fueron las heridas que los ataques terroristas a las Torres Gemelas dejaron en la economía de EE.UU.

Hacia las cinco y media de la tarde de aquel día, las enormes columnas de humo cedieron un poco. Ya no estaban aquellos edificios enormes que por más de 28 años habían definido a la ciudad y al país: en su lugar reposaba una pila enorme de acero retorcido, vidrio en pedazos, madera lacerada, concreto quebrado y esa perentoria nube de polvo que podía verse desde Nueva Jersey. Tiempo después, cuando las lágrimas comenzaban a amainar, las volquetas llevaban escombros y los escritores daban las primeras explicaciones de la tragedia, alguien calculó que esa montaña de destrozos sobrepasaba los US$2.169 millones.

Un final abrupto para las torres que por cerca de tres años recibieron el honor de ser “los edificios más altos del mundo”. Fue en 1971, cuando los soldados estadounidenses lanzaban sus últimas cargas de napalm sobre Vietnam y el presidente Richard Nixon se preparaba para las elecciones que significarían su deceso político. Ese 19 de julio los neoyorquinos tuvieron que elevar sus cabezas para imaginar el final de las Torres Gemelas: 181.400 toneladas métricas de acero, 43.600 ventanas, 198 ascensores, 40.000 perillas, 10 millones de metros cuadrados en pisos y alfombras, 2.000 parqueaderos y US$400 millones de la época traducidos en dos edificios de 110 pisos y más de 415 metros de altura (526 metros si se cuenta la antena de transmisión de la Torre Norte).

Aquellos tiempos terminaron el 11 de septiembre de 2001 con la caída de ambos edificios. Y de inmediato se dio inicio al conteo de daños: la ciudad de Nueva York perdió 430.000 empleos en los meses siguientes y dejó de percibir US$2.800 millones, principalmente por concepto de turismo (su ocupación hotelera disminuyó en un 40%) y productividad. Según un informe del Congreso estadounidense, publicado un año después de la tragedia, estos factores impidieron que las arcas neoyorquinas dejaran de percibir US$2.000 millones en el año fiscal 2002, mientras que su Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo en US$27.300 millones.

Sus rastros también se vieron en los balances de la industria aseguradora de Estados Unidos, para la cual el costo de la tragedia ascendió a US$21.300 millones. Por su parte, el sector comercio vio cómo 18.000 establecimientos a lo largo y ancho del país cerraron sus puertas al tiempo que la tasa de desempleo se elevaba 1,4% en un año.

Quizás uno de los sectores que más sufrió con el ataque terrorista fue el del transporte aéreo. La demanda de vuelos internos cayó a tal nivel que las aerolíneas tuvieron que asumir US$7.500 millones en pérdidas. A pesar de que Washington aprobó un paquete de ayuda por US$15.000 millones, el precio internacional del barril de crudo aumentó US$30 en los años siguientes, elevando sus costos operacionales y obligando a compañías como Delta Airlines, Northwest, US Airways, American Airlines y United Airlines a acogerse a la ley de quiebras o poner en marcha planes de reestructuración que incluyeron despidos masivos y recortes de gastos.

Pero los más dañinos fueron los efectos silenciosos, pues la caída de las Torres Gemelas fue el primer paso del lento derrumbe económico de EE. UU., la principal potencia del siglo XX. Por un lado, desde 2002 el dólar comenzó a perder valor frente a otras divisas como el euro, el yen, la libra esterlina e, incluso, el dólar canadiense, reduciéndose hasta en un 30% su tasa de cambio; por el otro, la lucha desplegada por la Casa Blanca para ajusticiar a los culpables significó un incremento en el gasto militar.

A la vuelta de 10 años, Washington invirtió US$5 billones en dos incursiones militares a Afganistán e Irak, las cuales siguen vigentes. Su objetivo máximo se logró el pasado 2 de mayo con la muerte de Osama Bin Laden, autor intelectual de los ataques terroristas, una operación precedida por los 1.664 militares estadounidenses que cayeron en Afganistán, los 4.427 de Irak y los 42.909 efectivos heridos en ambos conflictos.

Amén de los cientos de miles de soldados de la Coalición que también perdieron la vida en la confrontación. Y de los contratistas. Y de los terroristas. Y de las víctimas civiles. Y de los miles de presos (muchos de ellos inocentes) encarcelados ilegalmente en cárceles clandestinas del extranjero.

Hoy no hay más escombros en el lugar donde las torres cayeron en 2001. En su lugar se pueden ver grúas, mezcladoras, taladros y cientos de obreros trabajando en el One World Trade Center, el edificio que promete rendirles tributo a las cerca de 3.000 personas que murieron aquel día. Estará terminado en 2013 y con sus 541 metros (antena incluida) promete ser el edificio más alto del país. Su costo: US$3.000 millones. El último intento de una nación sumida en una deuda de US$14,29 billones por revivir aquellos años setenta, cuando su esplendor estaba representado por dos rascacielos de la ciudad de Nueva York.

Cronología

2006

3 de mayo Ocho terroristas de Al Qaeda, vinculados con el secuestro de aviones del 11-S, fueron condenados a 6 cadenas perpetuas en EE.UU.

23 de mayo Se inauguró oficialmente el 7 World Trade Center, un nuevo complejo de oficinas levantado en el lugar de otra estructura afectada por los ataques que tras el derrumbe de las Torres Gemelas tuvo que ses demolida. Sus obras se habían iniciado en 2002.

Julio La OTAN logra el control de la región sur de Afganistán, las provincias Day Kundi, Helmand, Kandahar, Nimruz, Uruzgan y Zabul, que durante los años anteriores habían sido dominadas por insurgentes y narcotraficantes.

Agosto La propuesta del arquitecto Michael Arad para levantar un memorial en honor a las víctimas en donde se ubicaban las Torres Gemelas, fue escogida por las autoridades neoyorquinas. Se trata de dos piscinas reflectoras rodeadas de los nombres de las víctimas (foto).

30 de diciembre El expresidente de Irak, Sadam Husein, es ejecutado en la horca después de que el Alto Tribunal iraquí lo hallara culpable de delitos contra la humanidad. Se le condenó por la masacre de 148 chiíes en la aldea de Duyail en 1982.

2007

10 de enero El presidente George W. Bush anuncia el envío de 21.500 soldados más a Irak, argumentando que la seguridad era el factor más importante de la estrategia estadounidense en ese país.

Marzo El primer ministro del Reino Unido, Tony Blair, manifiesta sus intenciones de retirar a los soldados británicos de Irak. Después de varias operaciones, Blair sugirió entregar el mando a las nuevas autoridades iraquíes.

Mayo Nueva York reconoció que algunas víctimas pudieron morir por el polvo tóxico tras la caída de las Torres Gemelas. Cerca de 7.300 trabajadores de la Zona Cero reclamaron compensaciones por haberse expuesto a estos materiales.

Junio La cifra de soldados estadounidenses caídos en las guerras de Irak y Afganistán llegó a 4.000. Las críticas de algunos sectores políticos apuntaron a que las invasiones ya cobraban más víctimas que los atentados perpetrados en EE.UU.

Julio Después de seis meses de trabajo ininterrumpido en la Zona Cero, los grupos de levantamientos de escombros dieron por concluida su labor. Desde entonces podría iniciarse la construcción del memorial.

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