Una nueva batalla en alta mar

Los japoneses han advertido que regresarán antes de diciembre a las frías aguas de la Antártida por su cuota ballenera. Los ecologistas se preparan para impedirlo.

Las gélidas aguas de la Antártida, lugar por el que transitan cientos de ballenas como parte de su periplo por el mundo, será el escenario de una nueva batalla. Los cazadores japoneses, después de meses de inactividad, han advertido que levantarán anclas y se lanzarán a alta mar a reclamar su cuota de cetáceos. Los grupos ambientalistas una vez más prometen convertirse en un obstáculo insalvable.

Fue el mismo ministro de pesca del país asiático, Michihiko Kano, el que dio la noticia. Y para evitar los “inconvenientes” de otras temporadas los navíos balleneros serán escoltados por buques que les brinden la seguridad necesaria para desarrollar su actividad.
Bajo el eufemismo de “captura con fines científicos”, los japoneses han persistido en la caza de al menos 1000 ballenas cada año.
Los críticos de las acciones nipones no dudan de que se trata de la mejor excusa para cubrir una caza comercial prohibida por la comunidad internacional.

Como lo señaló BBC Mundo, algunos activistas señalaron que están dispuestos a "dar su vida para defender a las ballenas", mientras la organización ecologista Sea Shepherd dijo que su próxima campaña en aguas antárticas se llamará "Viento divino", expresión que traducida al japonés significa "kamikaze", denominación de los pilotos suicidas de la Segunda Guerra Mundial.

Tan pronto se conoció la noticia, voces de protesta se hicieron sentir en Nueva Zelanda y Australia, dos de los países antagonistas de Japón en el tablero de las negociaciones internacionales para detener el aprovechamiento de estos gigantes del mar.

"La decisión de Japón es contraria a la opinión internacional. Es una muestra de falta de respeto a las preocupaciones expresadas por los pueblos de Australia y Nueva Zelanda que son aledaños al Océano Antártico", señaló el canciller neozelandés, Murray McCully.

Australia manifestó su "decepción" por el anuncio nipón. Kevin Rudd, ministro de Relaciones Exteriores de Australia, dijo que su país se mantiene "absolutamente opuesto a toda caza comercial, incluyendo la caza supuestamente científica de Japón".
 

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