Una región se divide entre dos países

Las ciudades del este de Ucrania parecen inclinarse a favor de Rusia para proteger su economía, que depende en buena parte de Moscú.

Ciudadanos aplauden a los protestantes en la ciudad ucraniana de Horlivka. / AFP

El gobierno ucraniano parece perder cada vez más el control de las regiones del este del país. El lunes, los manifestantes prorrusos, que en la última semana se han tomado varios edificios gubernamentales, ignoraron un ultimátum de las autoridades para entregar el control de las instalaciones a fuerzas de seguridad bajo el mando de Kiev. En la ciudad de Horlivka, también en el este del país, el cuartel de la Policía local fue asaltado por protestantes.

La semana pasada, Arseni Yatseniuk, primer ministro interino de Ucrania, viajó a la región de Doentsk para intentar resolver pacíficamente el conflicto. En reuniones con varios sectores (entre estos los industriales), el funcionario prometió ceder más poder a las autoridades locales, aunque no aclaró qué implicaría esto. El pedido hecho al primer ministro fue autorizar la realización de referendos que no buscarían pedir independencia, sino más autonomía regional.

Hasta el momento, la difusa oferta de Yatseniuk parece haber sido ignorada por una región del país que, además del idioma y una tradición cultural, está atada a Rusia a través del comercio.

“Oficialmente nadie ha dicho nada. Pero nuestros jefes nos han dicho que trabajemos lo más rápido posible ahora, porque puede que no haya más pedidos más adelante”. El testimonio, entregado a la agencia AFP, es de un trabajador de una empresa de aviación de Járkov, uno de los puntos fuertes de la producción militar de Ucrania, país que, sólo en enero de este año, registró exportaciones totales a Rusia por orden de US$746 millones.

Ucrania es uno de los 10 fabricantes de armas más grandes del mundo. Y una buena parte de su producción militar se va a Rusia: en las regiones ucranianas del este se producen los gigantescos aviones de transporte militar Antonov, los motores de los helicópteros de ataque rusos e incluso los misiles aire-aire que llevan los cazas de Moscú. Todo este comercio quedó suspendido después de la anexión rusa de la península de Crimea, en marzo de este año.

En declaraciones a medios, el ministro de Industria y Comercio de Rusia aseguró que “nuestro país no tiene serias dependencias en términos de bienes con Ucrania. Si se toman medidas restrictivas en la parte ucraniana, nuestras sociedades serán capaces de reemplazar enteramente estos productos”.

Con este panorama en mente, no parece sorprendente que las ciudades del este de Ucrania estén dispuestas a confrontar a las fuerzas de seguridad de Kiev pues, en últimas, lo que parece que se juega en ese pulso es algo más grande que el poder local y sería algo así como la subsistencia.

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