Una tregua sangrienta

En Ucrania, a pesar de un pacto entre el gobierno y la oposición, sigue la violencia.

Manifestantes improvisan una alambrada tras los disturbios en Kiev. / EFE

El recrudecimiento de la violencia y el secuestro, según el Ministerio del Interior, de 67 policías por parte de manifestantes opositores en Kiev, despertaron la consternación de las instancias internacionales. Después de que la oposición alcanzara una tregua con el gobierno del presidente Víktor Yanukovich, los enfrentamientos empeoraron. La cifra de muertos durante esta semana llega a 75, entre ellos 13 policías, según el Ministerio de Salud.

El ministro del Interior, Vitali Zajárchenko, ordenó la entrega de armas de combate a los efectivos de la policía para su uso durante los disturbios, lo cual podría generar una mortandad mayor. Ayer, el gobierno admitió que agentes oficiales han usado balas reales contra los opositores.

El gobierno de Washington advirtió que más represión armada contra los manifestantes dañaría sus relaciones con Ucrania. El vicepresidente Joe Biden dijo que su país está dispuesto “a aplicar sanciones a aquellos funcionarios responsables por la violencia”. Desde el miércoles EE.UU. anunció la prohibición de visados de entrada a 20 funcionarios ucranianos, supuestamente implicados en el uso de la fuerza.

Después de una reunión con los ministros de Exteriores de Alemania, Francia y Polonia, el gobierno de Yanukovich hizo una concesión: accedió a que se celebren elecciones presidenciales y parlamentarias de manera anticipada este año. En todo caso, el canciller polaco, Donald Tus, señaló que el país podría estar ad portas de una guerra civil.

La Unión Europea tomó decisiones para presionar por un fin de la violencia. Aprobó sanciones contra funcionarios y militares responsables de la represión armada, que incluyen un embargo sobre material armamentístico, la prohibición de entrada a Europa para determinados dirigentes y la congelación de sus activos.
La ONU, en palabras de su secretario general, Ban Ki-moon, llamó a “poner fin al derramamiento de sangre y a retomar un verdadero diálogo constructivo para resolver esta creciente crisis política”. La Unesco condenó el asesinato en Kiev del periodista ucraniano Vyacheslav Veremyi, pidió respeto para los profesionales de los medios e informó que más de 30 periodistas resultaron heridos durante esta semana en la capital ucraniana.

Rusia, entre tanto, mantiene su apoyo al gobierno ucraniano. El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, rechazó las “amenazas” de Europa y Estados Unidos de sancionar a las autoridades de Ucrania, al tiempo que les acusó de estar detrás de la crisis en ese país.

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