Unasur, de nuevo en Venezuela

Hoy vuelve a Venezuela una comisión de cancilleres de Unasur para seguir acompañando los posibles acercamientos entre el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición.

Opositores se enfrentan con la Policía en Caracas. / EFE

El canciller venezolano, Elías Jaua, dijo que los ministros de Exteriores de siete países suramericanos seguirán “apoyando y promoviendo que se dé definitivamente un diálogo entre la oposición venezolana, el presidente y nuestro gobierno”. El canciller argentino, Héctor Timerman, dijo que el “objetivo es lograr un diálogo sincero entre los venezolanos para que ellos resuelvan los temas que tengan que resolver”.

Durante la primera reunión de cancilleres de la Unasur en Venezuela, el pasado 25 y 26 de marzo, la comisión escuchó las reivindicaciones de diversos sectores sociales, incluida la opositora coalición política Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y los dirigentes estudiantiles, que desde hace dos meses han impulsado protestas contra el gobierno. Las movilizaciones comenzaron en San Cristóbal contra la inseguridad y luego se extendieron a otras localidades multiplicando reclamos contra la crisis económica, la escasez, el desempleo, la represión policial y la detención de opositores. Aunque las marchas han bajado de intensidad, todavía son frecuentes los choques con las autoridades, especialmente en Chacao, el municipio de Caracas donde se concentra la oposición.

Un logro de esa primera reunión fue que Maduro y la oposición acordaran aceptar que un “testigo” internacional facilite el diálogo. Uno de los candidatos para hacerlo es el secretario de Estado del Vaticano y exnuncio en Venezuela, Pietro Parolin. El gobierno ya descartó la mediación de José Miguel Isulza, secretario general de la OEA, quien ha dicho que la misión de la Unasur es una “nueva oportunidad” para que el gobierno y la oposición reconozcan la necesidad de entendimiento, y llamó a ambas partes a admitir su legitimidad mutua.

Sin embargo, la extrema polarización del país hace que las posibilidades de un diálogo pacífico se vean muy lejanas. Maduro no deja de acusar a la oposición de promover un golpe de Estado y, mientas apoya el diálogo, también ha dicho que no se sentará a dialogar con “fascistas”, en alusión al sector radical de la MUD, y que el bloque opositor tiene toda la responsabilidad de las protestas “porque no han tenido coraje para salir a condenar la violencia, para llamar a la paz y para sentarse en la mesa de diálogo por la paz”.

Mientras tanto, la MUD se queja de la falta de independencia judicial y responsabiliza al gobierno del encarcelamiento del opositor Leopoldo López y de otros dos alcaldes, así como de la reciente destitución de la diputada María Corina Machado, de la Asamblea Nacional. El secretario ejecutivo de la MUD, Ramón Guillermo Aveledo, dijo en Twitter que “el gobierno sabe que ni promovemos ni apoyamos la violencia de nadie” y acusó a Maduro de “proteger a los violentos”. “Nosotros vemos la mediación ofrecida por el Vaticano como una opción viable”, expresó en una carta enviada a The New York Times. Sin embargo, el líder opositor Henrique Capriles sostiene que “es mentira” que el gobierno quiera conversar e instó a “que siga la protesta pacífica”.